Las restricciones de acceso a la cala Granadella en Xàbia dividen a vecinos y empresarios

El nuevo autobús para cerca de la playa de la Granadella, donde se ha reducido el número de bañistas en el primer día de la nueva restricción. / Tino Calvo
El nuevo autobús para cerca de la playa de la Granadella, donde se ha reducido el número de bañistas en el primer día de la nueva restricción. / Tino Calvo

Los detractores de la medida lamentan la falta de consenso, mientras que los defensores alaban la tranquilidad y ausencia de masificación

JAVIER CORTÉS XÀBIA.

La iniciativa promovida por el Ayuntamiento de Xàbia para restringir el acceso de vehículos a la Granadella, instado por las exigencias de la Confederación Hidrográfica del Júcar, generó ayer opiniones dispares entre los vecinos y propietarios de negocios de la zona durante las primeras horas de vigencia de la nueva normativa.

El notable descenso de afluencia en esta zona tras hacerse efectiva esta medida no dejó indiferente ni a los defensores ni a los detractores. Para estos últimos se trata de «una barbaridad la ausencia de un plan de evacuación detallado. No nos han tenido en cuenta, yo he echado de menos que hubiera un consenso». Así lo comentó una hostelera que lamentó que el de la Granadella «sea el único barranco que se ha cerrado. No es momento de mirar los intereses personales, existen otras alternativas de regular el tráfico», dijo.

Además señaló que otro de los problemas que puede existir es la evacuación de toda la gente una vez finalizada la jornada de playa. En este sentido, un trabajador de una empresa de actividades acuáticas incidió en el efecto negativo de la medida política. A su juicio «lo que no puede ser es el que el remedio sea peor que la enfermedad».

Uno de los principales problemas para los detractores de esta medida es «la falta de consenso y democracia con que se ha tomado la decisión». Algunos de los trabajadores de la Granadella aseguraron que el tiempo que ha pasado desde que se tomó la decisión hasta el cierre «ha sido muy corto y además no se ha notificado previamente».

No obstante, otros negocios de hostelería y dedicados a la náutica tildaron de oportuna la decisión del consistorio «porque la situación hasta la fecha en la Granadella era insostenible». De hecho, el aspecto de la cala ha cambiado drásticamente respecto al verano pasado. A diferencia de 2016, la tranquilidad ha sido la principal protagonista en el primer lunes de julio, en detrimento de la abundante masificación existente hasta la fecha. Además, algunos vecinos alabaron que la iniciativa «ayudará a preservar y a ser respetuosos con el medio natural que nos rodea».

Desde ayer el acceso a la zona está restringido a vecinos y trabajadores, por lo que los bañistas y clientes hosteleros deben acceder en un autobús gratuito que hace la ruta desde la cala hasta un parking disponible a tres kilómetros de la zona de baño.

Una de las principales dudas de algunos usuarios era si el servicio de autobús habilitado por el consistorio «cumplirá con las expectativas, tanto en los tiempos de espera, como en el número de personas que puede transportar en cada trayecto».

A este respecto desde el consistorio xabiero recordaron que la frecuencia de paso de los autobuses es de 20 minutos. Además comentaron que las próximas semanas servirán para realizar un seguimento al servicio e «introducir cambios, si es necesario». De hecho, las concejalas de Urbanismo, Isabel Bolufer, y de Servicios, Kika Mata, visitaron ayer a primera hora la cala para conocer de primera mano los primeros pasos del nuevo servicio.

Las ediles explicaron que en esta primera jornada, los agentes municipales intensificaron su actividad en la zona para explicar a los visitantes sobre el nuevo plan de acceso a la Granadella. Esta mayor presencia policial se alargará durante varias jornadas con el fin de informar sobre los nuevos cambios.

En cuanto a las quejas de los usuarios y vecinos, desde el ejecutivo aseguraron que se trata «de valoraciones precipitadas, por el hecho de no dejar tiempo a que los cambios traigan sus frutos». Es más, remarcaron la condición de «flexible» que atañe a esta medida pues esta experiencia piloto «nace con vocación de acoplarse a la demanda real de los usuarios con el paso del tiempo».

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