Preparan trampas para acabar con las tortugas invasoras en la Marjal

Miembros de Pego Viu durante la confección de las trampas para las tortugas invasoras. / Pego Viu
Miembros de Pego Viu durante la confección de las trampas para las tortugas invasoras. / Pego Viu

El colectivo Pego Viu pretende reducir los ejemplares de la especie exótica que se está comiendo los nenúfares del parque natural

B. ORTOLÀ PEGO.

El colectivo de voluntarios Pego Viu ha decidido poner freno a la proliferación de las 'Trachemys scripta elegans', las comúnmente conocidas tortugas de Florida o de orejas rojas o amarillas, en la Marjal de Pego Oliva. Se trata de una de las especies invasoras que campan por el parque natural y que se han convertido en uno de los principales problemas del paraje, junto a dos tipos de plantas o los cangrejos azules.

Para acabar con esta plaga han decidido colocar una serie de trampas en determinados puntos del parque. Se trata de cilindros o cajas hechas con malla plástica de 30 o 40 centímetros de diámetro. Los extremos tendrán forma de embudo, para facilitar la entrada de los animales pero tendrán dificultades para poder salir. En su interior colocarán cebos «para atraerlas con más facilidad», comentó ayer el presidente del colectivo, Néstor Portes. Además se han elaborado de forma que puedan flotar en el agua y garantizar así que los animales atrapados puedan respirar.

Las trampas, indica, están hechas a mano. Los miembros de Pego Viu han contado con la ayuda del personal de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural, quienes les han explicado los pasos para su elaboración, además de nociones básicas de biología y las costumbres de las tortugas que viven en la Marjal.

Los voluntarios deben aprender a distinguir entre las especies autóctonas y las invasoras que conviven en el paraje natural. En el primer grupo están las Mauremys leprosa, también conocidas como leprosas y que se encuentra en peligro de extinción. Aunque las más abundantes son las 'Emys orbicularis', las tortugas europeas o de estanque, vulnerables según la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Éstas últimas sufren la competencia de las exóticas, que cada vez más les superan en número. Según indican desde Pego Viu, los registros de las últimas capturas indican que cerca del 90% de los ejemplares son de tortuga de Florida, tanto la subespecie de orejas rojas, como la de amarillas.

Aproximadamente dentro de un par de semanas el colectivo colocará la media docena de trampas que han confeccionado. Éstas estarán repartidas en puntos estratégicos: el Bullent, Salinar, la Basa del Sineu y en la parte final de la Marjal.

Semanalmente las revisarán para vaciarlas. Según explicó Portes, se tomará registro de las tortugas autóctonas capturadas, «se medirán y les haremos fotos» y se devolverán a la naturaleza. En cuanto a las especies invasoras, se retirarán y depositarán en un acuario instalado en el centro de observación situado en la Muntanyeta Verda. Posteriormente, personal de Conselleria pasará para retirarlas y trasladarlas al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Alicante.

Peligro para la flora

Además de intentar reducir el número de ejemplares, el objetivo de esta actuación es evitar el ataque de estas especies a la fauna y flora autóctona. Una de las más amenazadas es la de nenúfares. Actualmente, explica Portes, existen tres o cuatro zonas en el parque en los que este tipo de planta acuática está presente. Pero las tortugas invasoras están acabando con ellas. Según el presidente de Pego Viu, todas las especies galápagos presentes en el parque se alimentan de los nenúfares, pero existe una diferencia crucial. Las tortugas europeas despiertan más tarde de su hibernación, una vez estas plantas han florecido y librado sus semillas. En cambio, las invasoras despiertan antes y se alimentan de todo el nenúfar, incluidas las semillas, por lo que están dificultando y reduciendo su reproducción.

Otra de las preocupaciones de los voluntarios es la presencia de otra de las especies alóctonas, el cangrejo azul americano (Callinectes Sapidus). Aunque prácticamente es imposible que puedan entrar en las trampas que han confeccionado, cabe la posibilidad que las desbaraten con sus potentes pinzas, «ya que las mallas con las que están hechas no son metálicas, sino de plástico».

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