Pego despide el ciclo de carnavales con la Pinyata

Centenares de personas desfilan en el correfocs celebrado en la pasada edición de la Pinyata. / LP
Centenares de personas desfilan en el correfocs celebrado en la pasada edición de la Pinyata. / LP

Los vecinos celebran hoy el Entierro de la Sardina con un desfile repleto de ataúdes y el correfocs a cargo de Dimonis Rafolins

R. P. PEGO.

La fiesta de carnavales llega a su fin y en el municipio de Pego lo hacen celebrando, este sábado, el Entierro de la Sardina, más conocido en la localidad como la Pinyata. Sin desmerecer a los otros dos tradicionales festejos (la 'Baixà del Riu Bullent' y el Carnestoltes), la Pinyata es el preferido para la mayoría de los pegolinos, y en los últimos años ha ido ganando adeptos entre los vecinos de la comarca.

Muchos coinciden en describirla como una fiesta más íntima. Durante años, el Carnestoltes de Pego se ha labrado gran fama, tanto en la Marina Alta como en el resto de la Comunitat. Renombre que hizo que, hasta no hace mucho, las calles céntricas de esta vila de poco más de 10.000 habitantes se abarrotasen de gente hasta llegar a cifras superiores de 30.000 personas. «Tardabas en cruzar la Plaça del Mercat una hora, de la cantidad de gente que se aglomeraba en tan poco espacio», recuerdan algunos vecinos con un poco de nostalgia.

Y es que en las últimas ediciones el Carnestoltes ha ido perdiendo seguidores. Muchos pegolinos apuntan a que el declive se inició cuando trasladaron la fiesta durante unos años al actual Paseo Michel, alejado del casco antiguo y que unos años después volvió a sus orígenes. Otros creen que el deterioro se debe a los cambios introducidos en la programación, como adelantar el horario del desfile y trazar un recorrido similar al de un sambódromo. Los hay también que creen que el momento del Carnestoltes ya pasó ya que «ahora hay carnavales en todos los municipios y muchos se lo piensan dos veces antes de coger el coche para venir a Pego».

En Pinyata, las cifras son muchos menores, la mayoría de los que asisten son de Pego. «Todo queda en casa», aseguran. Aun así, la programación nada tiene que desmerecer si se compara con el Carnestoltes. Al igual que pasa en esa fiesta, muchos grupos de amigos dedican semanas a la confección de los ataúdes para «dar sepultura» a la sardina. Muchos de éstos se cargan en vehículos con remolques, decorados para la ocasión y equipados con música, para hacer más ameno el peculiar pasacalles. Un desfile fúnebre que arrancará este año a las 23.30 horas desde la plaza del Ayuntamiento.

Durante más de hora y media (siempre se ralentiza, apuntan los vecinos) el color negro se funde con el brillo de las bengalas que muchos de los asistentes agitan para dar color a la fiesta. Según recalcan, «hay que hacerlo con responsabilidad». Centenares de personas recorrerán al ritmo de la música las céntricas calles hasta llegar al Pla de la Font. Allí, tras la quema de todos los ataúdes en una inmensa fogata, arrancará el esperado correfocs, dirigido por los Dimonis Rafolins de l'Alqueria d'Asnar.

Tras este segundo desfile de luces y fuego, los pegolinos terminarán la velada ahogando las penas por la pérdida de su querida sardina con música y baile. Lo hacen con la mente puesta en la barca de la Baixà, el disfraz del Carnestoltes y el ataúd para la Pinyata que confeccionarán para 2019.

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