El Mena entra en la selecta lista de Restaurantes de la Buena Mesa

Diego Mena muestra el medallón de la Asociación de Restaurantes de la Buena Mesa. josé iglesias
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Diego Mena muestra el medallón de la Asociación de Restaurantes de la Buena Mesa. josé iglesias

JOSÉ IGLESIAS

Lucio, Arzak, Cándido, Juanito, Currito, Duque, Miguel, Pepín&hellip y a partir de ahora Diego. Diego Mena para ser más exactos. El restaurante Mena de Les Rotes ha entrado a formar parte de la selecta asociación de Restaurantes de la Buena Mesa a la que pertenecen las mejores empresas familiares de restauración de España, donde convive una tradición generacional en la gestión del establecimiento.

Diego Mena, es la tercera generación que gestiona el restaurante de Les Rotes, el Mena, que fundó su abuelo, consolidó su padre, mantiene él mismo, y donde ya se está integrando la cuarta prole, su hija Laura Mena, en la organización del restaurante.

Pertenecer a esta asociación es un compromiso con la «familia, la tradición y el buen hacer» que son los principios fundacionales de este distinguido club de 45 años.

El negocio lo fundó el abuelo de Diego y ya participa en él la cuarta generación

Para codearse con las mejores familias de la restauración española, hay que estar apadrinado por uno de los miembros y no puede haber más de dos restaurantes por provincia.

De esta manera, al Mena lo apadrinaron sus colegas del restaurante Pincelín de Almansa, los hermanos Diego y Juan Cuenca, y en la 45 asamblea anual celebrada en Sevilla se hizo realidad su ingreso en la prestigiosa asociación para continuar con «la herencia de nuestros abuelos y padres que dejaron huella y cultura en la gastronomía española». Diego Mena, la tercera generación que gestiona este restaurante, recogió el galardón en una gala donde se cruzó con viejos conocidos.

«Ha sido una manera de reencontrarme con amigos y conocidos de mi padre de cuando estuvo al frente del concurso del arroz a banda, aquellos que respondieron a Mena con su presencia en los concursos donde se promocionaba la gastronomía de Dénia, y que confiaron en aquel entonces en la convocatoria de mi padre, sin pedir nada a cambio», relata emocionado Diego Mena.

Entrar en esta selecta lista es como un obtener un reconocimiento equivalente a las estrellas Michelin o soles Repsol, pero en restaurantes de gestión familiar con una cocina tradicional fiel al producto de calidad de la tierra y donde no se siguen tanto las modas culinarias del momento. Por eso, sólo puede haber dos por provincia y el primero que entra tiene que autorizar la entrada del segundo. En la provincia de Alicante, el primero fue el restaurante Batiste de Santa Pola quien impulsó también la incorporación del restaurante Mena.

Nosotros, explica Diego, «tenemos una forma de trabajar que se ajusta de manera muy precisa a las normas de esta exclusiva asociación» a la que pertenecen cocineros que son referentes en la restauración española como Cándido, Lucio o Alfonso Muñoz de Toledo. «Tenemos una tradición familiar que se inició en el año 1959 con el chiringuito que fundó mi abuelo y que a partir de 1960 se convirtió en el restaurante que ahora tenemos», señala Diego.

Por las cocinas han pasado y continúan haciendo sus cositas todavía la abuela, la madre y dos tías de Diego Mena. El abuelo, el padre y el hijo, han estado más en sala y han sido, por decirlo de alguna forma más actual, la imagen del restaurante.

Ahora llega la cuarta generación con fuerza de la mano de Laura que defiende el negocio familiar con la misma ilusión que cuando empezó su bisabuelo con un cañizo por sombra junto a las rocas vírgenes de Les Rotes.

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