Un juego para ayudar a superar el DCA

Diana de Arias, en un momento de la entrevista. / B. Ortolà
Diana de Arias, en un momento de la entrevista. / B. Ortolà

La joven sufrió esta afección a los 23 años y tras recuperarse aprovechó su experiencia personal para elaborar este proyecto Diana de Arias crea 'Decedario' dirigido a personas con Daño Cerebral Adquirido

B. ORTOLÀ

Dénia. «Para tener éxito, primero hay que creer que se puede». Esta frase del escritor griego Nikos Kazantzakis, define a la perfección la historia de superación de Diana de Arias, una joven de 27 años de edad que ha creado 'Decedario', un juego para ayudar a las personas que sufren Daño Cerebral Adquirido (DCA) con su proceso de rehabilitación. El proyecto, que consiste en relacionar imágenes de objetos con las letras del abecedario, surgió a través de la experiencia personal de la joven.

A los 23 años la vida le dio un giro inesperado cuando cursaba su carrera de Diseño Gráfico en Valencia. Diana experimentó en su propia piel el DCA: «estuve tres meses al hospital dónde me operaron y a pesar de que salió bastante bien, tuve secuelas, pues al principio no podía caminar ni comer y también me afectó a la visión, tenía que ir con silla de ruedas. Me dejó 'KO'».

A pesar de la difícil situación, De Arias no se rindió. Con fuerza de voluntad y dedicación «las 24 horas del día» y la ayuda incondicional de familiares y amigos, consiguió en tan sólo seis meses, rehacerse del duro golpe y volver a la vida normal para reemprender sus estudios universitarios.

La joven diseñadora está mejorando el prototipo y busca el apoyo de empresas

Esta experiencia vital le sirvió para enfocar su trabajo de final de carrera: «el periodo de rehabilitación fue un gran aprendizaje personal que influyó en mi faceta profesional, siempre para bien. Por ello , decidí que todo lo que había aprendido sobre el esfuerzo, lo iba a transportar al trabajo».

De allí salió la idea de 'Decedario', «el proyecto parte de un juego infantil con el que los profesionales estaban trabajando pero que tenía limitaciones». La diseñadora quería que el producto final tuviese un cariz social, «que fuese una herramienta útil para las personas con este tipo de problemas, aunque también pretendía poner en funcionamiento estrategias comerciales que había aprendido en la carrera». De Arias presentó su idea a la Asociación de Daño Adquirido de Valencia, Nueva Opción. Allí le abrieron las puertas para desarrollar su iniciativa: «estuve mucho tiempo trabajando junto a un equipo multidisciplinar formado por logopedas, terapeutas entre otros, que me ayudaron en todo». Los profesionales crearon una metodología de trabajo que facilitó a la joven diseñadora su cometido, «intenté absorber toda la información técnica necesaria para la confección del juego. Además cada mejora que conseguía introducir, se probaba con pacientes, que lo que se conseguía que el 'feedback' fuese muy rápido y real».

A los pocos meses 'Decedario' ya tenía forma. En este juego en el que los pacientes tienen que relacionar 26 imágenes con las palabras, tiene varios niveles, «que aumentan según la progresión que vayan teniendo». Primero comienzan con las iniciales para relacionarlas con la foto. El segundo consiste en colocar la palabra entera, mientras que el tercero formarla con sílabas y el cuarto, letra por letra. Éste último es el más complicado «porque se debe discriminar entre más opciones, montar una palabra pieza por pieza es más difícil», asegura De Arias.

Mejoras en el prototipo

La idea de la joven diseñadora consiguió una buena calificación académica y buenas críticas de los profesionales, por lo que se planteó la comercialización del producto. Actualmente se encuentra en la fase de mejora del prototipo y en busca de un carácter más comercial para encontrar a una empresa que apueste por su iniciativa.

De Arias sabe que 'Decedario' tiene todavía un amplio abanico de posibilidades. La idea de la joven es ampliar el vocabulario, incluso clasificarlo por temáticas. Además, ahora está ampliando el juego para que pueda resultar de ayuda en otras patologías como el alzheimer, autismo, síndrome de down o la dislexia, entre otras. Según explica, «voy a diferentes sitios para probarlo también con niños y personas mayores, quiero que sea un juego más accesible y que más gente pueda beneficiarse de sus ventajas». Aunque reconoce que es un trabajo arduo, «la dificultad no reside sólo en que cada patología tiene unas características, sino que cada personas es un mundo diferente».

En cuanto a la posibilidad de adentrase en otros países, De Arias se muestra prudente, «el juego tiene posibilidades en el mercado internacional, pero me gustaría que discurriese poco a poco, que el proyecto se asiente, lo primero ahora es encontrar a alguna empresa que quiera invertir».

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