El jefe de la Oficina de Planificación remarca que el PGE no tendrá responsabilidad patrimonial

Los participantes en la mesa debate sobre el PGE de Dénia, con José Mª Chofre a la derecha. / Tino Calvo
Los participantes en la mesa debate sobre el PGE de Dénia, con José Mª Chofre a la derecha. / Tino Calvo

José Mª Chofre explica en el debate sobre el urbanismo de Dénia que sería «incongruente» poner una partida económica para algo «hipotético»

R. GONZÁLEZ DÉNIA.

La mesa debate sobre el modelo urbano del Plan General Estructural (PGE) de Dénia permitió confrontar diversas visiones sobre el futuro planeamiento de la ciudad, la defendida por los redactores y las de sectores económicos, colectivos y profesionales. Ante las preocupaciones que se plantearon sobre las posibles responsabilidades económicas del plan, el coordinador de la Oficina Municipal de Planificación y arquitecto, José Mª Chofre, remarcó que en la memoria de sostenibilidad no se habían puesto porque «no vamos a colocar hipotéticas responsabilidades» cuando «creemos que no las tiene».

Chofre explicó que el documento contiene una memoria en la que se recogen los compromisos adquiridos del ayuntamiento, que están divididos en cuatro categorías. Según el responsable de la Oficina de Planificación, allí se van analizando de forma pormenorizada y se van resolviendo, es decir, si se van a mantener o no. En ese sentido, subrayó que «sería incongruente que colocáramos una partida económica para algo que pensamos que no se tiene que respetar».

El coordinador, además, apuntó puso de relieve la «transparencia» en este plan y que había estado «abierto a la participación desde el primer día».

Entre los participantes en el encuentro, que poco se asemejó a un debate y sí a una mesa redonda, Alberto Morera, arquitecto urbanista y secretario de la Asociación de Constructores y Empresas Afines de Dénia, y Benito Mestre, vicepresidente de Cedma del área de Infraestructuras y Urbanismo y presidente de la Asociación de Promotores Turísticos de la ciudad, fueron los que sacaron a relucir sus dudas sobre las responsabilidades patrimoniales en la que podría incurrir el PGE que ahora está en exposición pública. Morera señaló que deberían reflejarse en el documento y, además, marcar quién las deberá asumir.

Asimismo, hizo hincapié en la importancia de tener en cuenta este aspecto porque «ya está bien de que al final después de unos años estemos pagando las malas decisiones» de un equipo de gobierno.

Morera también incidió en que el principal problema de la ciudad es la ordenación pormenorizada, un aspecto que «este plan no resuelve». Respecto a la transparencia del Plan General Estructural, el arquitecto urbanista matizó que el de hace dos años lo fue más. Y aprovechó para poner de relieve que el documento parece ignorar la zona de Les Marines.

Por su parte, Benito Mestre aseguró que «somos conscientes de la necesidad de ciudades más sostenibles, pero la realidad de Dénia es otra: un casco compacto y otros núcleos, como Marines y Rotes, muy olvidados en este plan». En cuanto a infraestructuras viarias, el presidente de los promotores afirmó que el trazado de la ronda no acababa de ser el adecuado porque no conectaba con la avenida Joan Fuster, sino que iba a morir a la plaza Jaume I.

Animó también a la ciudadanía a participar porque es el momento de hacer las aportaciones y de trabajar para conseguir un plan «duradero» y que «no tumben los tribunales».

Joan Sala, de Acció Ecologista Agró, dijo que era el plan «más racional y realista». No obstante, reconoció que presentarán alegaciones sobre algunos aspecto que recoge el documento, pero puntualizó que les parecía que «hasta ahora se había edificado para especular, no para construir una ciudad».

En opinión de Juli Martínez, concejal de Urbanismo de Dénia entre 2003 y 2007, el objetivo del planeamiento es «hacer una ciudad habitable» para mejorar la vida de las personas que viven en ella ofreciendo servicios de calidad y dotaciones. Según declaró, es un documento técnico para garantizar los derechos sociales de la población.

Por último Claudio Riera, ingeniero agrónomo, reiteró en varias de sus intervenciones que el PGE era un plan «proteccionista». Según detalló, en el futuro urbanismo hay 1.337 hectáreas protegidas por sus características agrológicas, que no vienen definidas en el documento. Asimismo, aclaró que proteger suelo agrícola no implica que esos campos se cultiven y puso de relieve la escasez de agua para poder regar.

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