El Gobierno asegura que las obras de la variante de Benissa estarán acabadas antes de 2020

Sáenz de Santamaría, Íñigo de la Serna, César Sánchez, Abel Cardona y el delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues.
Sáenz de Santamaría, Íñigo de la Serna, César Sánchez, Abel Cardona y el delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues. / Tino Calvo

La actuación se reanuda ocho años después de su paralización y contará con un presupuesto de más de 30,5 millones de euros para su ejecución

B. ORTOLÀ BENISSA.

Los vecinos de Benissa están otra vez más cerca de conseguir que el elevado nivel de tráfico que pasa por una de las principales arterias del centro urbano se traslade al exterior. Después de ocho años de paralización, el Gobierno ha reiniciado las obras de la variante de la carretera N-332 a su paso por la localidad, que estarán finalizadas previsiblemente a finales del año 2019, unos pocos meses antes de plazo previsto, en febrero de 2020.

Así lo confirmó ayer la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría durante la inauguración del proyecto, que también contó con la presencia del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

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Según afirmó la vicepresidenta, «se trata de una infraestructura prioritaria porque servirá para dejar atrás la travesía de la N-332 que ha sido un inconveniente para los peatones y también para los conductores, teniendo en cuenta la elevada intensidad de tráfico en la zona que llega a superar los 12.000 vehículos diarios».

El trazado de la variante tendrá una longitud de aproximadamente 4,5 kilómetros con un carril por sentido y carriles adicionales para vehículos lentos en los tramos en los que se requiere.

El nuevo trayecto contará con dos enlaces, uno por el sur que permitirá acceder a Benissa y conectar con la carretera CV-750 de Xaló. Para ello, el trazado se configurará como una glorieta de gran diámetro sobre N-332 que permitirá a los conductores realizar todos los movimientos entre los viales. Mientras que la segunda entrada se situará en la zona norte del municipio benissero que permitirá acceder por la antigua carretera nacional y el ramal que conecta con la salida 63 de la autopista AP-7. También se construirá una glorieta sobre la N-332 que permitirá todos los movimientos entre las vía que vayan a parar ahí. El proyecto prevé, además la instalación de diez muros, dos obras de drenaje, tres pasos inferiores y cuatro pasos superiores.

El coste final de la actuación asciende a los 30,5 millones de euros, de los cuales 21,8 millones se destinarán al presupuesto de la ejecución de la obra. Sáenz de Santamaría explicó que alrededor de 1,8 millones de euros se destinarán diferentes medidas de integración medio ambiental como la instalación de 2.790 metros de barrera acústica para la reducción del ruido de tráfico, el seguimiento arqueológico de los movimientos de tierra y realización de sondeos de prospección arqueológica, o la gestión de residuos generados por la obra.

También se regenerarán taludes y restaurarán zonas donde van las instalaciones auxiliares o se instalarán cerramientos a lo largo de la traza para impedir el paso de la fauna.

La visita de la vicepresidenta y el ministro de Fomento contó con la presencia del delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues; el presidente de la Diputación, César Sánchez; el alcalde de Benissa, Abel Cardona, y los representantes del PP con Isabel Boing y Pepe Císcar a la cabeza, además de ediles y concejales populares de la Marina Alta.

Aunque la presencia de los miembros del Gobierno no sentó excesivamente bien al equipo de gobierno de Benissa (Reiniciem, PSPV y Compromís). El alcalde tildó el acto de «una repetición donde tan solo se busca venir a hacerse la foto y no se deja hablar al alcalde ni tan siquiera al ministro». En cuanto a las obras, aseguró que son unas actuaciones «necesarias para Benissa». El munícipe expresó su deseo de que «esta vez sí se cumplan los plazos, pues en Benissa no celebraremos nada relacionado con la variante hasta que no se nos entregue la notificación del final de las obras. Necesitamos hechos, no palabras, y más después de sufrir retrasos continuos tras el parón de la anterior empresa concesionaria».

Cardona quiso transmitir al ministro Íñigo de la Serna una de las «imperiosas» necesidades de la Marina Alta, el Tren de la costa. Según el edil «dependemos del vehículo privado para casi todo, ir al hospital, a estudiar, y son deficiencias que sufren las personas más mayores y también los jóvenes, además, la vía más ágil que tenemos es la AP-7, que es de pago».

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