Los franciscanos abogan por la reestructuración para asegurar el futuro del Convento de Pego

El Convento de la Sagrada Familia de Pego es el único de la orden de los franciscanos que seguirá con su actividad en la comarca. / B. Ortolà

Los frailes de la localidad inciden en la necesidad de replantear el enfoque para conseguir revitalizar la orden y evitar el cierre como en Benissa

B. ORTOLÀ PEGO.

Tras el reciente anuncio del cierre del convento de la Puríssima Concepció de Benissa, la presencia de la orden de los franciscanos se ha reducido a un único punto en la Marina Alta. Se trata del Convento de la Sagrada Familia de Pego, que actualmente administran, de forma activa, cuatro frailes. Al igual que ocurre en el municipio benissero, su edad es avanzada. El más joven, el padre Ángel Talens, tiene 63 años, dos tienen más de 70 y el cuarto supera los 80 años. Conscientes de ello y de que la orden y «la iglesia en general», no pasa por sus mejores momentos, creen que es necesario replantearse el enfoque, apostar por la reestructuración y la revitalización.

Para Talens es necesario concretar el campo de acción en el que se tiene que centrar la orden. Según señala, «los franciscanos no surgimos por una necesidad social concreta como otros, que se centraron en ayudar a hospitales, en las misiones u otras acciones. Por ello es conveniente tener claro el enfoque en el que queremos trabajar y asumirlo como nuestro cometido».

El fraile remarca que es imprescindible trabajar la pastoral juvenil y vocacional: «Hay que tener presente el caso de las monjas de Lerma, que han conseguido, con mucho trabajo, involucrar a las nuevas generaciones y cuentan con gente joven». Aunque reconoce que es una ardua tarea, pues «se ha perdido mucho la vocación, y los pocos jóvenes que deciden ingresar en la orden, se topan con que la gente es muy mayor, hay un choque de generaciones».

En parte, el padre Talens achaca esta disminución de fervor al cambio de la demografía actual. «Antes las familias eran más numerosas y los padres siempre veían con buenos ojos tener un descendiente en el ámbito religioso, pensaban que les podían dar una buena vida. Ahora el número de hijos es mucho más reducido y, además, quieren que sus estos sean los nuevos Ronaldo o Messi», relata.

Otro de los problemas para el clero es el cambio de valores que ha experimentado la sociedad con el paso de los años. Según Talens, «el valor religioso no cotiza en alza, ahora se prima más la estética, la economía, el éxito social, nosotros no nos regimos por estos cánones». Además, lamenta que socialmente «se empeñan en devaluar la figura del cura o el fraile, incluso muchos piensan que actuamos como en la Edad Media, que no hemos evolucionado».

Futuro incierto

Estos inconvenientes, sumados a la elevada media de edad de los franciscanos, provocó que la orden emprendiese una reorganización de sus 'provincias', uniendo algunas de ellas. Por lo que han tenido que tomar la decisión de echar el cierre a algunos conventos. En los últimos cinco años han desaparecido numerosas congregaciones como las de Cullera, Valencia, Carcaixent, Caspe y próximamente la de Benissa.

Al parecer, en el municipio benissero, había disminuido la implicación pastoral en los últimos años, «ya no tenían la misma actividad que antes y se encontraba entre las opciones más obvias para cesar la actividad parroquial». Talens es consciente de que, si no se encuentra una solución al problema, en unos años estarán en la misma situación. Según el fraile, «a este ritmo, puede que el número de conventos se reduzca a la mitad en muy pocos años, habrá que estar preparados».

Aunque, de momento, no es el caso de Pego. Talens niega que su orden se haya salvado por estar vinculada a un colegio: «No tiene nada que ver, porque en Carcaixent también había un centro escolar y, pese a ello, el convento se cerró».

La edad les ha obligado a reducir algunos de sus cometidos y acciones, como la enseñanza en el colegio e instituto, o su implicación en la radio, la coral o el deporte.

A pesar de ello, siguen oficiando cinco misas a la semana y continúan al frente de la administración parroquial. «Se puede hacer porque ha disminuido el número de gente, ya no se celebran tantas bodas o bautizos, además contamos con la colaboración de muchos vecinos», dice.

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