La fiesta de fin de año dispara hasta el 100% la ocupación en alojamientos de turismo rural

Cartel de bienvenida de la Vall de Gallinera con sus diferentes núcleos urbanos situado en la entrada del valle. / B. Ortolà
Cartel de bienvenida de la Vall de Gallinera con sus diferentes núcleos urbanos situado en la entrada del valle. / B. Ortolà

Los propietarios y hoteleros aseguran que las reservas están completas desde mediados del pasado mes de septiembre

B. ORTOLÀ VALL DE GALLINERA.

El interior de la Marina hace su agosto en la noche de fin de año. Desde hace unos meses, las reservas están completas tanto en casas rurales como en alojamientos. Así lo confirman los propietarios de los establecimientos de la zona, quienes aseguran que eran «datos previsibles desde hace unos meses».

Según explica Vicente Rull, dueño de una casa rural en Benirrama, en la Vall de Gallinera, «las reservas estaban completas desde mediados de septiembre». Rull asegura que la gente prefiere reservar con antelación «porque quieren conseguir calidad y buen precio, cuanto antes lo hacen, más oferta tienen para escoger y, habitualmente, los precios son más económicos que si lo dejan para los últimos días».

En otro punto del interior de la comarca, en la Vall de Pop, donde existen cerca de 200 plazas hoteleras y las casas rurales de la zona, también tuvieron que poner el cartel de completo hace ya varios meses. El presidente de la Asociación Turístico Empresarial Tot Vall de Pop (Atevap), Ángel Vives Cano, se muestra satisfecho de alcanzar el 100% de la ocupación «después de registrar poco más del 50% en los dos últimos puentes». Cifras estas «menores que las que se consiguieron en 2016».

La mayoría de la clientela es de carácter familiar que busca la tranquilidad de la zona

La clientela habitual en estas fechas es de carácter familiar, apunta el propietario de la vivienda de alquiler. «Suelen reunirse aprovechando las fiestas y poder despedir todos juntos el año», asegura. Aunque también son habituales las reservas de varias parejas con hijos pequeños que buscan la tranquilidad de los espacios rurales, alejados de , «los años de fiestas ya han pasado para ellos», comenta Rull.

A pesar de que su máxima es «tener lleno en estas fechas», si les dan a elegir, los propietarios de la zona reconocen que prefieren a este tipo de inquilinos, «suelen ser más tranquilos que los grupos de amigos, todos hemos sido jóvenes, aunque habitualmente se avisa de que la Gallinera es una zona tranquila y suelen comportarse», añaden.

Respecto a su procedencia, los clientes suelen llegar de zonas próximas a Valencia o Alicante, aunque también es habitual ver visitantes de Madrid. Rull comenta que muchas de las personas ya conocen la zona porque la han visitado con anterioridad o «porque tienen conocidos que les recomendaron alguno de los alojamientos». Otros, en cambio, prueban suerte por primera vez, «hacen las reservas por internet y lo único que saben de la zona es por lo que leen en las webs», explican.

En cuanto al periodo de estancia, la mayoría suelen pasar varios días, incluso los hay que alargan este retiro familiar hasta una semana para conocer la zona y disfrutar del entorno rural combinando la fiesta de fin de año con excursiones y otras actividades rurales. Aunque este año, al coincidir la celebración con fin de semana, la mayoría apuesta por no demorar su estancia pasada esta señalada fecha.

Con el Año Nuevo, los clientes abandonan los establecimientos y la mayoría de ellos vuelven a cifras «muy por debajo del 50%, tan solo en fechas puntales puede haber un repunte, pero son tres veces contadas», relatan. La desestacionalización es una asignatura pendiente en la zona de interior, aunque suele afectar mucho más que en la costa de la comarca.

Para intentar solucionar este problema, apuntan los propietarios, intentan ofrecer alternativas. «Hay que ingeniárselas e intentar sacar provecho a los recursos que tenemos aquí, podemos ofrecer rutas por las sendas o actividades como la búsqueda de setas y boletos, aunque es muy complicado competir con la costa, sobretodo cuando llega en buen tiempo», destacan.

Buenos números en la costa

En las fechas navideñas, los municipios costeros de la Marina Alta no superan los registros de ocupación de la zona de interior, aunque están muy cerca. En los establecimientos hoteleros del municipio de Xàbia, el porcentaje se queda en 90% para la noche de fin de año.

En cuanto al tipo de turista, se igualan el familiar como el de grupos de jóvenes, que llegan tanto de Madrid , Valencia o de ciudades europeas. En cuanto a las preferencias, también cambian en función del tipo de visitante. Según apuntan desde la oficina de turismo, los de tipo familiar preguntan por gastronomía, mientras que los jóvenes buscan ambientes festivos.

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