Éxito del Ajedrez Viviente

El espectáculo también rindió un particular homenaje a Edu Monfort, uno de los ciclistas fallecidos el pasado mayo El acto de Xàbia muestra el drama de los refugiados sirios

R.X. XÀBIA.

Más de mil personas asistieron a la XXI edición del Ajedrez Viviente de Xàbia. Un acto en el que se rindió homenaje al ciclista fallecido el pasado mes de mayo, Edu Monfort.

La organización recordó su vinculación con el certamen ya que desde bien pequeño fue pieza, más tarde rey en la adaptación del clásico valenciano 'Poema Escacs d'amor' y posteriormente pasó a colaborar con los adultos en las numerosas áreas del Ajedrez Viviente.

Este año se representó la obra 'El viatje més dur del món', un libreto escrito por las profesoras Isabel Henajeros y Carmina Masó, basado en un cuento de su alumnado del colegio público Vicente Tena.

La historia trató sobre una familia de refugiados sirios de la ciudad de Palmira que tienen que abandonar su país por la guerra y, tras un largo periplo por el norte de África, cruzan el estrecho en una patera y alcanzan su sueño dorado de llegar España.

En el vestíbulo se ofreció a los espectadores ejemplares de dicho cuento, en forma de donativo, cuya recaudación se ha sido destinada a Cáritas y Cruz Roja.

Música

La partida que sirvió de base para la representación fue la de Emanuel Lasker-William Napier, Cambridge Springs 1904. Mientras que la música corrió a cargo de la Orquesta Sinfónica de Xàbia bajo la batura de Juan Bou, el grupo de percusión Tom'n'gó, el grupo javiense de música tradicional valenciana Dolçainers Xirimitab's. También participaron el guitarrista flamenco José Manuel Cortés; el artista marroquí Mohamed Elmeslouhi, que cantó e interpretó piezas con el laúd árabe; y bailarines del Estudio de Danza Salomé Rodríguez.

La obra, que se desarrolló combinando valenciano y castellano, intercalando breves fragmentos explicativos en inglés y francés, contó con la colaboración de más de un centenar de personas entre músicos, cantantes, bailarines y figurantes. Además de los cuarenta escolares que desempeñaron el papel de piezas de la partida, pertenecientes a todos los colegios de la villa, que bordaron sus papeles. Y junto a las narradoras se situó una intérprete de signos.

En el bando de las negras, el rey encarnó a Henry Dunant (fundador de Cruz Roja); la dama a la Diosa Europa (en la mitología griega Zeus se enamoró de Europa, que acabaría dando nombre a nuestro continente); y los peones fueron los voluntarios de Cruz Roja y sanitarios que ayudan a enfermos, habitantes de campamentos de acogida y niños y niñas de otros países europeos.

Por su parte, en las blancas, el rey personificó a Poseidón (el Dios del Mar que portaba el tridente); la dama fue Medusa (en la mitología griega era un monstruo femenino que representaba el Poder y la Sabiduría femeninas); la familia siria del cuento con Firdaous, Yassine y sus padres, dromedarios como caballos, las columnas de Palmira como torres y como peones niños niñas de todos los países que han de huir por falta de recursos económicos o por la guerra.

El acto se cerró cuando acudieron todos los participantes al centro del tablero cantando el tema 'Lluna Mediterrània' bajo los sones de la Orquesta Sinfónica. Tras su interpretación, todos saludaron al público que les correspondió con una afectuosa ovación, siendo un brillante colofón a la noche.

Entre los espectadores se encontraban el astronauta Pedro Duque, Hijo Adoptivo de la Villa de Xàbia, y su esposa, la diplomática Consuelo Femenía, ambos invitados de honor en pasadas ediciones de este espectáculo.

Sin duda, el Ajedrez Viviente es uno de los actos más esperados de las noches del verano en Xàbia.

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