DESPERTARES

ESTHER ASPERILLA

Hay un magnífico libro del neurólogo Oliver Sacks llamado "Despertares". También se hizo una película protagonizada por Robin Williams y Robert de Niro. Trata de un grupo de enfermos en estado catatónico por causa de una enfermedad, la encefalitis letárgica que, frente a un tratamiento experimental con l-dopa, despiertan de su estado de sueño y parálisis.

Releyéndolo, no puedo evitar pensar que nos pasa un poco lo mismo que a esos enfermos, aunque obviamente en un estado de consciencia diferente. Como los protagonistas de la obra de Sacks, vivimos adormecidos, ajenos a nuestra realidad presente. Enajenados por nuestro futuro o por nuestro pasado. Flotando en nuestro Matrix particular y la felicidad, esquiva, se halla siempre un poco más adelante. Un paso más allá. Entrenamos para conseguir un determinado físico y nos olvidamos de disfrutar del entreno. Trabajamos para conseguir reconocimiento o comprarnos una casa, sin dotar de verdadera calidad lo que hacemos. Y olvidamos que las metas son sin duda importantes, pero el paso fundamental no es aquél a dónde queremos llegar.

El paso importante, por imprescindible, es el que estamos dando ahora mismo. El único cambio a establecer, la única decisión realmente cuerda que podemos tomar es la de ser felices en este preciso momento. Virginia Woolf escribió "¿Cuál es el sentido de la vida? Eso era todo, una simple pregunta; una pregunta que tendía a acercarse a uno con los años.

La gran revelación nunca llegó (...) En lugar de eso habían pequeños milagros diarios, iluminaciones, fósforos encendidos inesperadamente en la oscuridad." Porque al final de nuestra vida, al mirar atrás probablemente no encontremos grandes actos heroicos sino una sucesión de fugaces instantes de belleza y alegría, que son los que realmente la dotan de sentido. Por eso es tan importante mantenernos despiertos. Respirar. Estar aquí. Vivir este instante. Sentirlo nuestro. Saber que si nos paramos a pensarlo es, en realidad, lo único que tenemos.

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