Los jugadores del Calpe vivían hacinados y sin comida en un piso de uno de los detenidos

Gabriel Franco, director deportivo del Calpe CF junto con agentes de la Policía Nacional antes de entrar en la cárcel./Tino Calvo
Gabriel Franco, director deportivo del Calpe CF junto con agentes de la Policía Nacional antes de entrar en la cárcel. / Tino Calvo

El juez decreta prisión eludible con fianza de 6.000 euros para el coordinador deportivo del equipo, Gabriel Franco

B. O.

Gabriel Franco, el coordinador deportivo del Calpe CF ha sido el único de los cuatro directivos detenidos por la trama de contratos ilegales a jugadores al que el juez ha ordenado prisión provisional eludible con fianza de 6.000 euros. El magistrado del Juzgado de Instrucción 3 de Dénia valoró el riesgo de fuga de Franco «por falta de arraigo, así como la posibilidad de que trate de influir en los testigos». Por su parte, el presidente de club calpino, el italiano Luciano Marziano, el secretario técnico, Ximo Galiana y otra persona de confianza del primero salieron en libertad con cargos.

Franco, con doble nacionalidad (española y paraguaya) y los otros tres directivos que están acusados de un delito contra el derecho de los trabajadores, favorecimiento de la inmigración clandestina y pertenencia a un grupo criminal, estuvieron prestando declaración ante el juez ayer por la mañana durante más de cinco horas.

Alrededor de las 10.15 horas, los cuatro detenidos llegaban custodiados por la Policía Nacional. Marziano y su cargo de confianza entraban al juzgado con las mismas esposas. A pesar de la situación, el presidente entraba con gesto tranquilo, aunque rehusó hacer declaraciones. También mostraban un semblante tranquilo Galiana y Franco, que les seguían a pocos metros. Incluso este último se mostraba sonriente antes de acceder al edificio. Allí les esperaba el juez decano Javier Reyes, quién les prestó declaración uno a uno, según fuentes del juzgado. En las inmediaciones, cuatro mujeres, al parecer familiares de los detenidos, esperaban a que concluyesen los interrogatorios. Ninguna de ellas quiso hablar con los medios. Tras poco más de cuatro horas, los agentes de la policía escoltaban al ya único detenido para devolverlo al calabozo. De nuevo mostraba gesto desafiante y con poca preocupación. Mientras que los otros tres acusados salían por una puerta trasera del juzgado.

A Franco se le acusa de ofrecer a los jugadores, de nacionalidades paraguaya, colombiana y brasileña, contratos de trabajo a través de su empresa de intermediario futbolístico. Una sociedad que no aparecía en el Registro Mercantil, pese que la Real Federación Española de Fútbol exige este requisito para que este tipo de agente pueda obtener la licencia necesaria. Los futbolistas, víctimas de la organización, venían a España aprovechando su nacionalidad y la correspondiente exención de visado al entrar como turistas. Aunque no disponían de estancia regular en el país, condición imprescindible para el desarrollo de una actividad laboral, el club los dio de alta para disputar la liga de preferente.

Los jugadores, que también fueron arrestados por infracción de la Ley de Extranjería, también prestaron declaración en el Juzgado de Instrucción número 3 de Dénia el sábado. Según declararon, los detenidos vivían en pisos gestionados por el intermediario encarcelado. Aseguraron que carecían de comida en muchas ocasiones y dormían hacinados en colchones en condiciones higiénicas poco saludables. Además Franco les cobraba por el alquiler de dichas viviendas entre 400 y 500 euros.

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