Creama contará en 2018 con un millón de euros y la capitalidad será Pedreguer

La Diputación de Alicante incrementa su aportación en los presupuestos para reforzar su apuesta por el consorcio y su labor de recuperación económica

El Consorcio para la Recuperación Económica y de la Actividad de la Marina Alta (Creama) tendrá un presupuesto inicial para el próximo ejercicio que asciende a casi un millón de euros, concretamente 997.891 euros.

Así lo anunció el diputado de Fomento durante la Junta General de Creama celebrada en el salón de plenos del Ayuntamiento de Calp, con Ana Mª Sala, concejala delegada de Creama Calp, como anfitriona y acompañados por los alcaldes y concejales de los consistorios consorciados. Entre los asistentes estaban los alcaldes: Abel Cardona (Benissa), Magdalena Mengual Morata (Gata de Gorgos), Sergi Ferrús (Pedreguer), Enrique Moll Briones (Pego); la directora de la Oficina del Servef de Dénia, Rosa Moragues; y los concejales: Xavi Tro (Benissa), Eva Ronda (Dénia), Victoria Simó (Pedreguer), Nieves García (Teulada).

El presupuesto está formado por las aportaciones de los ayuntamientos que forman el consorcio como Benissa, Calpe, Dénia, Gata de Gorgos, Pedreguer, Pego, Teulada-Moraira y Xàbia; y por la que hace la Diputación Provincial de Alicante, que en 2018 realiza un incremento de su ayuda económica. Una medida que refuerza la apuesta y compromiso con el consorcio por parte de la institución provincial. Aunque no hay que olvidar que los ayuntamientos constituyen el elemento fundamental en la apuesta por el Creama ya que las actividades, tanto las desarrolladas a nivel local como las comarcales, que se llevan a cabo sólo son posibles gracias a su colaboración, compromiso y financiación.

Así, al casi millón de euros, se añadirán además los recursos de entidades como el Servef y el Fondo Social Europeo para el desarrollo de Talleres de Empleo comarcales, actividades de formación, programas, etc.

Durante la Junta Genrral de Creama también se aprobó el Plan de Actuación Anual de 2018 orientado a conseguir que la Marina Alta sea un territorio sostenible y cohesionado socialmente. Para ello en 2018 será fundamental, según resaltó la gerente, Rosario Donderis, desarrollar actividades para lograr crear una estructura sólida de trabajo comarcal que nos permita cooperar para definir y desarrollar las estrategias de crecimiento desde la cooperación y concertación. Proyectos como el Acuerdo Territorial por el Empleo, el convenio de colaboración con el Centro Europeo de Empresas Innovadoras de Elche, Lanzadera de Empleo, y la adhesión a proyectos como Erasmus +; contribuirán a lograr este objetivo.

El presidente de Creama dio la bienvenida a la nueva interventora del consorcio, Mónica Serisola. Otro de los acuerdos adoptados fue fijar la capitalidad del Creama en el 2018 en el municipio de Pedreguer, donde se celebrarán las sesiones de la Junta General del consorcio en este ejercicio.

En ocasiones, los asuntos más complejos pueden empezar con la más simple de las preguntas. ¿Qué le pasa? A partir de ahí, puede abrirse todo un mundo. Desde bien pequeño siempre he querido ser médico, poder tratar y curar las enfermedades. En definitiva, ayudar a los demás. Aunque, siendo sincero, la motivación inicial pudo ser algo más egoísta (que a mis padres, abuelos, hermano...) nunca les pudiese pasar nada malo.

Después de muchos años, una cosa tengo clara, el auténtico médico nace y no se hace. Muy joven, te entregas al trabajo y al estudio. Muchos años, mucho sacrificio, dificultades, decepciones y, porque no, también alegrías.

Como médico de familia, te das cuenta de la profunda confianza que puedes llegar a generar en los pacientes, lo cual es muy grato, pero conlleva a la vez una enorme responsabilidad. Por regla general, me frustra y disgusta no llegar a tiempo con un paciente, no acertar con el diagnóstico o con el tratamiento más adecuado. Por contra, «me llena» acertar con el diagnóstico, salvar una vida o alejar el dolor y el sufrimiento.

En general, los médicos somos algo «raros», nos cuesta desconectar y solemos llevarnos el paciente a casa. En las reuniones familiares o de amigos, nos repiten con frecuencia... ¿sólo sabéis hablar de medicina? ¡Qué se le va a hacer! Supongo que va con la bata y el fonendoscopio.

En un mundo cada vez más digital y moderno, no se nos debe olvidar lo más importante: la dignidad, la responsabilidad y el respeto que suscita esta profesión, este «arte» y principalmente el deber de informar con claridad al enfermo, sin contradicciones y contando de antemano con su beneplácito para ser atendido y tratado. El paciente acude a nosotros generalmente con incertidumbre y en ocasiones miedo, pero con la esperanza de ser bien atendido y sobre todo escuchado. En nuestra mano está.

El acto médico es fruto del trabajo de un equipo de profesionales. Por sí sólo, el médico es una pieza más en un tablero, una mesa de la que sólo tenemos la tabla y no su sustento.

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