«Me voy con la conciencia tranquila por haber hecho mi trabajo de forma honesta»

El inspector jefe de la Policía Nacional de Dénia, Antonio Cabeza, en su despacho, a puertas de su jubilación. / R. González
El inspector jefe de la Policía Nacional de Dénia, Antonio Cabeza, en su despacho, a puertas de su jubilación. / R. González

Se jubila tras 34 años de servicio en Dénia y dice que se va con la espinita de que no se haya hecho aún la nueva comisaría Antonio Cabeza Inspector jefe de la Policía Nacional de Dénia

R. GONZÁLEZ DÉNIA.

El inspector jefe de la Policía Nacional de Dénia, Antonio Cabeza, se retira tras cuatro décadas de servicio, 34 años destinado en la capital de la Marina Alta y 12 al frente de la comisaría. Nacido en Nador (Marruecos), casado, con dos hijos y un nieto, mañana cumple 65 y está listo para empezar una nueva etapa. Como último gran acto, hoy preside el de los Ángeles Custodios.

-Lleva más de tres décadas en la comisaría de Dénia, ¿cómo era la ciudad cuando llegó y cuáles eran los principales problemas a los que debía hacer frente entonces?

-Cuando llegué era un pueblo grande, muy acogedor. Te atrapaba en cuanto llegabas y más como veníamos mi mujer, mi hijo Javier y yo, de Navarra, donde vivimos los años más duros del terrorismo. Cuando llegamos a Dénia, sentimos una liberación y una tranquilidad que nos atrapó. La delincuencia era muy localizada, ligada al consumo de estupefacientes, los típicos yonquis enganchados a la heroína.

-¿Cuánto ha cambiado desde entonces?

-Ha cambiado muchísimo, igual que la sociedad

-¿También ha evolucionado la policía al mismo ritmo?

-Sí. Por ejemplo, de escribir los atestados a mano con máquina Olivetti y papel de calco a tener un ordenador con corrector y mandarlos en tiempo real por internet a los juzgados. La tecnología nos ha ayudado a hacer más fácil nuestro trabajo.

-¿Y de las mejoras que ha experimentado la comisaría, de cuál está más orgulloso?

-Ha habido mejoras en cuanto al aumento de la plantilla policial. Cuando llegué era muy reducida. Ahora rondamos los cien funcionarios. En cuanto a la comisaría, hemos mejorado poquito. Tenemos el mismo edificio, que se nos ha quedado pequeño, y hemos tenido que trasladar la oficina de documentación a otras dependencias y el archivo a una nave prefabricada. No se nos cae el edificio porque se remodeló hace años y por dentro está relativamente bien conservado, pero por fuera necesita una reforma importante.

-Entonces, ¿se puede considerar la nueva comisaría como esa espinita clavada que le ha quedado por conseguir?

-Me había hecho la ilusión de poder inaugurar la nueva dependencia. En 2008 se le dio un empujón grande a la nueva comisaría, se hizo el proyecto en la que iba conjunta con la Policía Local, el ayuntamiento cedió el terreno, pero vino la crisis y lo paralizó todo. La Policía Local estaba mucho peor y tuvo que buscarse una salida y se trasladaron al polígono.

-¿Cuándo cree que Dénia podrá disponer de esa anhelada nueva comisaría?

-Yo creo que pronto. Hay mucha presión. Me consta que el ayuntamiento se ha volcado, solicitando la nueva comisaría, y la cesión de terrenos tiene una fecha de caducidad. El solar, si no se acomete la infraestructura, puede revertir al consistorio, así que el Ministerio del Interior tiene que hacer todo lo posible para construirla cuanto antes, aunque el dinero es el que manda.

-¿Dénia es una ciudad segura?

-Sí es una ciudad segura. Dénia no tiene barrios marginales. Delincuencia hay, porque no se puede evitar. Hay muchas propiedades y los delitos contra el patrimonio están a la orden del día en España y Dénia no va a ser menos, pero es segura.

-¿El centenar de efectivos son suficientes para una población como esta?

-Si tuviera el catálogo de puestos de trabajo al cien por cien, yo creo que sí, porque contempla que Dénia tenga 123 funcionarios y ahora hay 93. Nos faltan 30, con ellos se podrían hacer muchas cosas.

-¿En qué labores se centran los agentes?

-Principalmente hay dos funciones primordiales. Está seguridad ciudadana, que son los policías uniformados que hacen fundamentalmente una labor preventiva. Después está la policía judicial, que son los funcionarios que investigan los delitos. Tiene mucho trabajo porque hay muchas denuncias y ahora hay delitos tecnológicos que son más complejos de investigar, como estafas a través de internet utilizando las tarjetas bancarias.

-Este viernes vivirá un momento muy especial, su última celebración de los Ángeles Custodios como jefe de la comisaría, ¿qué pensamientos y sentimientos pasan por su cabeza?

-Llevo meses mentalizándome. La jubilación es un proceso que hay que tomar poco a poco. Para mí es un orgullo presidir este acto por último año. De hecho, el director general de la Policía me autorizó a modificar la fecha del 2 de octubre al 29 de septiembre para poder despedirme de los ciudadanos de Dénia como jefe de la comisaría. Será un acto muy emotivo y van a venir muchos compañeros de otras plantillas. Me voy por la puerta grande y con la conciencia tranquila por haber hecho mi trabajo de forma honesta.

-¿Tiene algún agradecimiento especial tras todos estos años en Dénia?

-Sí, a personas concretas, pero no voy a decir nombres porque no procede. Tengo muchos agradecimientos a personas que me han ayudado en mi trabajo, fundamentalmente durante los últimos doce años que he sido el jefe de la comisaría y han sido los más activos y los que más frescos tengo en la memoria. He tenido que buscar apoyos y asesoramiento en amigos de verdad que desinteresadamente me han ayudado a resolver conflictos, como son jueces, fiscales abogados, profesionales del mundo del Derecho. He tenido mucho apoyo de compañeros de la comisaría que han estado conmigo incondicionalmente.

-¿Cuáles han sido los momentos más complicados?

-Todo lo relacionado con el sufrimiento de los ciudadanos es lo que más te puede afectar. Otros problemas son llevaderos, como los del día a día con los funcionarios porque hay que manejar a muchos policías. Pero eso se resuelve con diálogo.

-¿Y algún caso destacable?

-Hay uno que me acuerdo mucho de él. Fue el secuestro de una niña. Se la llevaron a una casa de campo y, gracias a que varios compañeros empezamos a investigar, en dos o tres horas resolvimos el caso y pudimos rescatar a la cría, que estaba en una situación extrema de peligro. Eso fue hace muchos años. y me acuerdo porque lo viví intensamente y éramos consciente de que a la niña le podía haber pasado algo grave.

-¿Y qué va a hacer cuando se retire? ¿Dénia seguirá ocupando un lugar importante en su vida?

-Vivo en Dénia, me considero de Dénia aunque haya nacido en Nador y me haya criado en Melilla. También he estado en Cartagena, en Zaragoza y en Pamplona. Pero donde más he vivido ha sido aquí. En Dénia nació mi segundo hijo y mi nieto, trabaja mi mujer. Seguiremos aquí porque no ha atrapado la ciudad y, sobre todo, la gente. Nos sentimos muy a gusto en cuanto llegamos. Curiosamente, de las primeras personas que conocimos al llegar Vicent Grimalt, el alcalde, que éramos vecinos, y desde entonces tenemos una gran amistad.

-¿Quién tomará las riendas de la comisaría tras su marcha?

-Otro inspector jefe, recién llegado, se va a quedar provisionalmente al frente hasta que la plaza salga a concurso y el director general la designe.

-¿Qué consejo le daría?

-Hay que tener mucho diálogo. La puerta de mi despacho siempre ha estado abierta para todo el mundo, gente anónima o policías, porque somos personas públicas.

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