«Los ciudadanos de las zonas de costa no estamos preparados para afrontar las nevadas»

Niños y mayores salieron a las calles de la ciudad de Dénia el 18 de enero de 2017 a ver la nieve. / josé iglesias
Niños y mayores salieron a las calles de la ciudad de Dénia el 18 de enero de 2017 a ver la nieve. / josé iglesias

Hoy se cumple un año de la nieve en las calles de Dénia y Xàbia por la que los bomberos recibieron numerosos avisos por vehículos atrapados en las carreteras

B. ORTOLÀ/R. GONZÁLEZ DÉNIA.

Las temperaturas previstas en Dénia para la jornada de hoy rondarán entre los 8 y los 17 grados, muy lejos de los 2 bajo cero que se registraron justo hace un año, cuando un manto de nieve cubrió buena parte de la comarca. Hoy se cumple el primer aniversario de esa nevada y muchos recordarán con nostalgia ese momento, especialmente en los municipios del litoral, donde en puntos como Dénia y Xàbia, entre otros, las calles blancas sorprendieron a muchos. Fenómenos tan poco frecuentes permiten darse cuenta de cómo reaccionan las personas en esa situación. Pasado este tiempo Javier Fayos, jefe del parque comarcal de bomberos, reconoce que «los ciudadanos de las zonas costeras no están preparados para afrontar las nevadas».

Fayos considera que los vecinos no están acostumbrados a este tipo de situaciones y desconocen qué deben hacer y a veces en vez de ayudar lo que hace es obstaculizar las labores de los efectivos de emergencias, como sucedió ese día, cuando les costó mucho cubrir un tramo de 10 kilómetros. Según señala, en otros países tienen claro cómo proceder y que en caso de nieve ya se apartan para dejar paso a los vehículos que acuden a solventar el problema.

Por ello, defiende que sería importante que desde los centro educativos se ofreciese ese tipo de formación y nociones de socorrismo por si llegan a necesitarlo.

Muchas localidades decidieron cancelar las clases aunque algunos lo comunicaron tarde

En cuanto a la nevada de hace un año, el jefe del parque comarcal apunta que se reforzó la plantilla, ya que habitualmente hay diez efectivos y ese día acudieron otros siete u ocho más debido al volumen de trabajo. Además, pudieron utilizar la pala quitanieves que tienen, esa con la que hacen ejercicios todos los meses de noviembre para instalarla en un vehículo y que luego, casi nunca, no suelen tener la oportunidad utilizar. El archivo de actuaciones de los bomberos de esa jornada solo registra media docena de partes, pero muchos de ellos corresponden a actuaciones múltiples. La primera fue para limpiar la carretera de Dénia a Xàbia, a la altura del cruce de Jesús Pobre, y ayudar a los numerosos conductores que se habían quedado atrapados en ese tramo. También tuvieron que actuar en la carretera de Les Planes: «allí la nieve me llegaba a la cintura», relata Javier Fayos. Otra vial que tuvieron que despejar fue el de Pedreguer a la Llosa. A ello se le sumaron retiradas de ramas quebradas por el peso del manto que soportaban.

El mal tiempo que acaecía desde primera hora de la mañana dejó a muchos padres con la incertidumbre de saber si debían llevar o no a sus hijos a la escuela. La nieve sorprendió a los responsables de los ayuntamientos, muchos de ellos apuraron para decidir si en sus municipios se cancelaban o no las clases.

Así sucedió en Dénia, donde hasta las 8.10 horas no se confirmó el cierre de las aulas, «creo que nadie se esperaba que nevase tanto», apunta Josefa Marín, maestra de la escuela infantil Bambi, que pertenece al colegio Paidos de Dénia. Alrededor de las 7.45 horas, Marín y la conserje del centro abrían las puertas, aunque pensaron que no llegarían muchos niños. Así fue, la mayoría de padres decidieron ser precabidos.

Poco antes de las 8 llegaron tres niños, «sus padres tenían que ir a trabajar y no podían dejarlos al cuidado de otras personas. Como a nosotros no nos habían dicho nada de cerrar el centro, los niños se quedaron». Poco después, a las 8.10 horas recibían el aviso, llamaron a los padres para que recogieran a sus hijos y sobre las 9.30 horas cerraron el aulario. Marín recuerda que la vuelta a casa resultó mucho más complicada que la llegada: «la calles ya estaban congeladas y era mucho más peligroso circular con el coche, aquí no es habitual llevar las cadenas del coche porque no suele nevar».

La imagen de la capital de la Marina Alta cubierta de un manto blanco de nieve no es muy habitual, por lo que muchos vecinos se echaron a la calle para inmortalizar el momento. Uno de ellos fue el fotógrafo profesional José Iglesias, quién desenfundó su cámara minutos después de que empezasen a caer los primeros copos de nieve, alrededor de las 6.30 de la mañana.

Cuenta Iglesias que sus primeras fotografías las dedicó al Montgó: «donde vivo tengo vistas hacia la cima. Decidí retratar el proceso de cómo empezaban a nevar y como poco a poco empezó a cuajar la nieve». Posteriormente, el fotógrafo se dirigió a la zona costera del municipio, «me interesaba tomar instantáneas de la nieve cubriendo la arena, captar el contraste entre la nieve y el mar». También sacó fotos del club náutico dianense, con los barcos varados y con las cubiertas con dos centímetros de nieve. Todos los trayectos, recuerda, los hizo a pie, no se atrevió a coger el coche con el estado de las calles y de las carreteras, «hubiese querido ir a Xàbia para poder hacer fotos, pero no lo creí apropiado sin tener el coche equipado para ello».

Pocas horas después de iniciarse la nevada, las redes sociales ya estaban repletas de fotografías que los vecinos de Dénia y el resto de la comarca habían compartido. No era para menos, la última vez que la nieve estuvo presente en la capital de la comarca fue en el año 1983, aunque en aquella época era mucho más difícil tomar instantáneas.

Quien si lo hizo fue Enrique Marsal, uno de los ilustres de la fotografía en la ciudad. Curiosamente, al dianense le vienen más anécdotas de aquella nevada que la del año pasado, «al estar retirado, la de 2017, prácticamente no salí de casa».

Al igual que hizo Iglesias hizo en 2017, Marsal decidió ir en la fría mañana de la nevada de 1983 a la playa para inmortalizar la estampa con la arena blanca. También hizo fotos desde el Mollet de España «con vistas al Castell y del mar».

En aquella época, recuerda Marsal, «no había redes sociales ni móviles de última generación para tomar fotos a todas horas, pero las ganas de retratar ese día era eran las mismas».

El fotógrafo, ya retirado, recuerda que esa semana tuvo muchos pedidos para revelar muchas imágenes de la nieve en Dénia que le llevaban los clientes, «incluso de la prensa local, parecía que fuesen Moros y Cristianos, una fecha en la que el trabajo se disparaba».

Sin médico por la nieve

La nieve tuvo más presencia en el interior de la comarca que en la costa. En algunos puntos, como en la Vall de Gallinera, las carreteras quedaron cortadas a primera hora de la mañana, por lo que muchos no pudieron salir a trabajar.

Este fue el caso de la doctora Àngela Garcia, vecina de Pego que pasa la consulta en la Gallinera. Garcia recuerda que aquella mañana le reindicaron desde la coordinación en centro de salud de Pego que no se desplazase hasta la consulta. «Yo me quedé en casa alerta por si surgía alguna urgencia», explica la doctora. En todo momento estuvo en contacto con su compañera en el consultorio, la enfermera Amelia Montaner, vecina de la Vall.

Las consultas, «con alrededor de una docena de pacientes» se cancelaron. Los vecinos, apuntan, están acostumbrados a no salir de sus casas cuando hace tanto frío si no es necesario. Montaner recuerda que tan solo tuvo que desplazarse a realizar una cura en Al Patró, el último núcleo urbano de la Gallinera: «esperé a que abriesen la carretera, alrededor de las 11 de la mañana». Por suerte, comentan, no hubo ninguna urgencia.

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