La boutique de Pepa Ladios cierra en Dénia tras 40 años trabajando «con el corazón»

Las gerentes de la boutique revisan la ropa a la venta. / a. cobos
Las gerentes de la boutique revisan la ropa a la venta. / a. cobos

Muchas clientas y vecinas han acudido a despedirse de la tienda, que se puso en marcha en el año 1977 y que ahora regentan las hijas de su fundadora

A. COBOS DÉNIA.

«Son tantas cosas. Miradas cómplices, clientas que ya no están, momentos vividos aquí. Realmente, cuando cerremos la puerta, podré decir que me he llevado sensaciones bonitas», explica Rosana. Ella regenta, junto a su hermana Nuria, 'A de Atelier', una tienda que cierra definitivamente sus puertas este mes tras 40 años en el centro de Dénia. Fue la madre de estas dos hermanas, Pepa Ladios, la que, junto a otra socia, abrió la conocida boutique en el año 1977.

Su primer nombre fue 'Sombreros Chevalier', ya que este era el principal producto que vendía en sus inicios, además de otros complementos, sobre todo para hombres. Sin embargo, el local fue progresivamente incorporando maillots de ballet, trajes de baño o bolsos y centrándose cada vez más en la moda femenina.

Ya desde su comienzos fue un negocio pionero, que introdujo en el municipio marcas de gran prestigio, como la reconocida Pertegaz, y trajo consigo la cosmética de Mary Quant, conocida modista británica y una de las posibles inventoras de la minifalda. Con el tiempo, la boutique pasó a llamarse 'Chevalier de Pepa Ladios', nombre con el que es aún conocida entre los vecinos de la localidad. Fue cuando las hijas de la fundadora tomaron las riendas, hace apenas unos años, cuando la boutique pasó a tener el nombre actual.

A lo largo de su historia, la pequeña y elegante tienda ha vivido momentos difíciles. «Ya hubo una crisis, pero la superamos bien, porque fue corta y porque la gente viene a buscar lo que ofrecemos. Pero esta ya ha sido definitiva», cuenta Rosana. Ambas admiten que las grandes superficies y los cambios en la forma de consumir y vestir de la gente han contribuido a esta situación.

Pero para Nuria y Rosana, que llevan desde la adolescencia trabajando en el negocio familiar, esto «no es una derrota». Se llevan «toda una vida entre estas paredes» y el calor y cariño de la gente. «Me voy con muy buen sabor de boca y aunque estoy triste por el cierre, he tenido la suerte de conocer a gente muy interesante que me ha aportado muchas cosas buenas», dice Rosana. Su hermana Nuria coincide: «Estoy convencida de que lo que hemos hecho, lo hemos hecho bien». Y es que son muchas las clientas que han pasado a despedirse de la tienda, y sobre todo de las personas que la llevan. «Ayer, una clienta vino y nos dijo 'Yo fui una de las primeras en comprar aquí, y quiero ser de las últimas'», cuentan.

Ninguna de las hermanas olvida en ningún momento a su madre. Según Rosana, «lo que me llevo de aquí es el corazón lleno, porque mis padres nos enseñaron que todo lo que se trabaja, se hace desde el corazón».

Fotos

Vídeos