Beniarbeig refuerza el margen izquierdo del río y pide a la CHJ que le permita actuar en el otro

Una de las máquinas acabando la obra en el cauce del río Girona y, en primer término, la pasarela peatonal. / B. Ortolà
Una de las máquinas acabando la obra en el cauce del río Girona y, en primer término, la pasarela peatonal. / B. Ortolà

La actuación para proteger las viviendas frente a posibles avenidas ha aumentado la capacidad de desagüe en 1.500 metros cúbicos

R. GONZÁLEZ BENIARBEIG.

Los vecinos de las casas del margen izquierdo del río Girona a la entrada de Beniarbeig mirarán a partir de ahora más tranquilos al cauce cuando se produzcan temporales y crezca el caudal. El consistorio acaba de reforzar ese tramo para defenderse de posibles avenidas de agua, con la autorización de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). Y ahora le pide a este organismo que le permita actuar en la parte que hay frente a donde se han hecho los trabajos.

El alcalde, Vicente Cebolla, señala que esperan poder «respirar tranquilos» al haber reforzado el lado izquierdo. Eso se ha conseguido efectuando un muro de escollera. La actuación ha tenido un coste que ronda los 60.000 euros, de esa cantidad la Generalitat Valenciana se hace cargo del 85% del montante total y el consistorio asume el resto, ya que el municipio consiguió una subvención en una convocatoria autonómica para obras de defensa contra avenidas.

Para levantar la escollera, primero ha arreglado un terraplén que había cubierto de hierba. Con ello se ha conseguido darle 10 metros más de anchura en ese tramo. De esta forma se ha conseguido aumentar la capacidad de desagüe del río en esa zona en 1.500 metros cúbicos, según destaca el primer edil. Así, los vecinos estarán «más tranquilos con esta protección» y con ese objetivo se ha hecho. Además, remarca que la actuación no solo es beneficiosa para el pueblo sino también para el río.

Los trabajos han incluido una especie de pasarela para atravesar el cauce del Girona a pie

Todo el proceso ha estado supervisado por el guarda del río, que pertenece a la CHJ. También un ingeniero ha hecho un seguimiento.

Vicente Cebolla apunta que ahora van a insistirle a la Confederación Hidrográfica del Júcar para poder llevar a cabo un refuerzo similar en el margen de la derecha ya que así «quedaría más defendida el área recreativa». El alcalde insiste en que con las obras en ambos lados del cauce del Girona «nosotros estaríamos más tranquilos». Respecto a la financiación, el primer edil comenta que si no se consiguiese una ayuda para realizar esa segunda actuación, se podría ejecutar con fondos propios del Ayuntamiento de Beniarbeig.

Asimismo, a poca distancia de la escollera se ha colocado una pasarela, a un metro del altura y con ojos, que conecta ambos lados del río. Este «badén», como lo define el alcalde, permitirá atravesar a pie el río de un lado a otro. Según subraya, era algo que «hacía falta» y que demandaban los vecinos desde hace tiempo.

Servirá para que los escolares y sus padres puedan utilizarlo para acudir al colegio. Vicente Cebolla añade que también lo usarán los alumnos del instituto para llegar a la parada de autobús.

Riada de 2007

La preocupación de Beniarbeig por los efectos de las avenidas de agua está más que fundamentado. El 12 de octubre de 2007, las lluvias torrenciales incrementaron el caudal de forma extrema y el agua que bajaba con gran virulencia acabó desmoronando el puente que desde principios de siglo XX permitía cruzar el río Girona. Numerosos vecinos tuvieron que abandonar sus casas.

Diez meses después, en agosto de 2008, se abrió el nuevo viaducto que sustituía al que cedió ante la fuerza del agua. La Conselleria de Infraestructuras destinó 2,6 millones de euros a esa obra.

Ante lo sucedido entonces, el consistorio se centra en reforzar el cauce para que estén más seguros.

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