Arrancan dos puertas de los baños de los jardines de Torrecremada de Dénia

Las dos puertas de los baños que han sido arrancadas. / Tino Calvo
Las dos puertas de los baños que han sido arrancadas. / Tino Calvo

El Ayuntamiento estudia diversas fórmulas para acabar con los ataques vandálicos que se repiten en la zona desde hace años

B. O. DÉNIA.

Los vándalos la tienen tomada con los baños públicos situados en los jardines de Torrecremada en Dénia. Esta semana han aparecido dos puertas arrancadas y pintadas en el espejo con el que cuenta este recinto. Se trata de una de las varias gamberradas que ha sufrido en los últimos años este servicio público que recibe gran cantidad de gente, especialmente los días que se celebran en este punto de Dénia el mercadillo, los lunes, y el rastro, los viernes.

Según apuntó ayer la concejala de Urbanismo, Maria Josep Ripoll, se desconoce la autoría de los hechos, «igual que la mayoría de las veces que han sucedido este tipo de actos vandálicos».

La edil reconoce que los ataques en la zona no solo se centran en estos baños públicos, «no hace mucho, también han arrancado una barandilla de madera del parque infantil situado cerca del Centro de Salud». Se trata de un problema, comenta la responsable de Urbanismo, que «no supone mucho económicamente si se cuenta de forma asilada cada uno de estas ataques. Pero si vas juntando las reparaciones de todas estas fechorías la suma es mayor».

Ripoll lamentó que se repitan acciones de este tipo: «por culpa de unos pocos, el resto de personas no pueden disfrutar en condiciones de los servicios públicos que tienen a su disposición».

Tras el ataque, se ha cortado el paso a los usuarios durante unos días hasta que se reparen los daños. Aunque la edil destacó que en breve volverá a estar operativo. La edil comentó que para evitar este tipo de sucesos, desde el consistorio se están barajando algunas medidas. Una de ellas, comentó es la de aumentar la seguridad en la zona, «para intimidar a este tipo de personas y que se lo piensen dos veces antes de actuar de nuevo». También están barajando la posibilidad de utilizar otro tipo de mecanismos que sean más efectivos en cuestiones de seguridad, aunque según Ripoll, «todavía no hay nada claro».

En 2016 el ejecutivo ya decidió vallar la zona para tratar de paliar los actos vandálicos. Especialmente lo sucedido en diciembre de 2015, cuando se encontraron a varios ejemplares de las tortugas que habitan en las balsas del parque decapitadas y con los trozos de sus cuerpos esparcidos.

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