«Estamos abrumados porque no creíamos que nuestra aventura tendría tanta repercusión»

Una de las alumnas que realizó el viaje a Sierra Nevada recibe un abrazo de su padre tras bajarse del autobús. / Tino Calvo
Una de las alumnas que realizó el viaje a Sierra Nevada recibe un abrazo de su padre tras bajarse del autobús. / Tino Calvo

Los alumnos del instituto Historiador Chabàs regresan sin problemas de su odisea en la nieve tras estar incomunicados en Sierra Nevada

B. ORTOLÀ DÉNIA.

Entre aplausos y vítores fueron recibidos ayer los 49 nueve alumnos y los profesores del instituto Historiador Chabàs de Dénia que quedaron incomunicados por un temporal esta semana durante su estancia en Sierra Nevada.

Una experiencia que todos han coincidido en calificar como «muy positiva», pero también «abrumadora, porque no creíamos que nuestra aventura tendría tanta repercusión». Entre clases y prácticas los jóvenes aseguran que tuvieron que atender a televisiones, radio y prensa escrita: «nos llamaban y nos decían que teníamos que estar a tal hora preparados y nosotros les contestábamos que teníamos ejercicios que realizar», comentaban ayer, entre risas, algunos alumnos a sus padres.

En cuanto a la nevada, aseguraron que en ningún momento pasaron miedo, antes de llegar les avisaron de que las condiciones climatológicas estaban empeorando. Aunque ayer reconocían que no esperaban que se acumulase tanta nieve, «hubo un día que cubrió hasta los cuatro metros, incluso las máquinas que debían despejar los caminos y carreteras estaban cubiertas».

El único día que no pudieron realizar sus actividades fue el jueves porque llovió

Recordaban además que este año decidieron realizar el viaje en marzo y no en enero, como en otros años, «para evitar el frío de principio de años».

A pesar de ello, el mal tiempo no les impidió realizar la mayoría de las actividades previstas como caminatas o la construcción de un iglú, «los alumnos ya sabían a lo que iban, estábamos preparados. Este curso sirve también para poder afrontar este tipo de situaciones y en este viaje las condiciones han sido óptimas para pasar una experiencia única», comentó uno de los profesores.

Curiosamente no fue la nieve, sino la lluvia la que les impidió salir del albergue el jueves a realizar los ejercicios programados. La jornada la pasaron dentro del hospedaje «para que no se nos hiciera eterna la espera algunos jugábamos a cartas», comenta una de las alumnas.

También tuvieron tiempo de ayudar a los trabajadores del albergue a desenterrar sus vehículos, aunque los jóvenes no le dan tanta importancia: «cogimos las palas y nos pusimos a cavar en la nieve hasta conseguir sacarlos», así hasta en cinco ocasiones.

Padres tranquilos

Mientras este grupo de alumnos pasaba una experiencia inolvidable, sus padres pasaban «con un poco de angustia» las primeras horas tras conocer el temporal en Sierra Nevada. Alguno de ellos explicaba, a pocos minutos de la llegada de los jóvenes, que le preocupaba si debían pasar más tiempo y escaseaba la comida.

Aunque desde el primer momento los profesores les comentaron que el albergue estaba preparado para aprovisionar a sus inquilinos durante tres meses. Además los nervios se esfumaron cuando sus hijos empezaron a enviar fotografías y vídeos de su aventura. Su relajación fue definitiva cuando les vieron bajar del autobús contentos pero «con cara de cansados».

Muchos de los estudiantes afirmaron que volverían a repetir esta experiencia «sin pensarlo dos veces».

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