Las Provincias

Desahucian a un vecino de Ondara durante tres horas y media por un error del banco

Carlos Fornés Carrillo, en el portal de su finca, junto a representantes de la PAH. :: R. G.
Carlos Fornés Carrillo, en el portal de su finca, junto a representantes de la PAH. :: R. G.
  • La entidad olvidó comunicar al juzgado que había llegado a un acuerdo con el afectado para que pagara un alquiler social por su casa

Carlos Fornés Carrillo, vecino de Ondara, pasó ayer un mal trago que le costará tiempo olvidar.

Tiene 54 años y lleva unos cuantos en el paro. Ha conseguido una pequeña ayuda de los Servicios Sociales del municipio, que es insuficiente para pagar las facturas y sobrevivir. Vive en su casa de la calle Santíssima Trinitat, que ya no es suya sino del banco, y ayer, cuando regresó de hacer unas gestiones en el banco, se encontró con que le habían desahuciado, aunque a él nadie le había notificado nada. Le cambiaron la cerradura de vivienda y se tuvo que quedar durante tres horas y media en la calle hasta poder volver a entrar. Lo sorprendente de su caso es que todo se debió a un error de la entidad bancaria.

Carrillo, como es conocido en Ondara, atraviesa una situación complicada, pero jamás pensó que algo así le pudiera suceder. Y menos después de que gracias a la intermediación de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) lograra hace unos meses alcanzar un acuerdo con el banco que le permite seguir en su casa a cambio de un alquiler social de 50 euros mensuales. «Salgo para pagar la luz porque me la cortaban y me encuentro con esto», lamentó el afectado cuando todavía estaba en la calle esperando a que regresara el cerrajero y le volviera a colocar su antigua cerradura.

Era poco antes de las diez de la mañana cuando comenzó su terrible pesadilla. Regresaba de la entidad bancaria y entonces un vecino le alertó de lo que estaba sucediendo. La comitiva judicial, un cerrajero de Alicante y un agente se habían personado en su portal y tras acceder al edificio procedieron a cambiar el bombín de la puerta de entrada de la casa de Carrillo, con todas sus pertenencias dentro.

De nada sirvió que les explicara que se equivocaban, que no podían desahuciarle porque no había recibido ninguna notificación y porque además había llegado a un acuerdo con el banco.

Entonces avisó a la PAH, que rápidamente se movilizó y acudió a ayudar al vecino de Ondara. Desde la plataforma se pusieron en contacto con la entidad, que les reconoció que todo había sido por un fallo al no haber comunicado a los juzgados el acuerdo de alquiler social y que ya no iban a desahuciarle.

Una vez deshecho el entuerto, se alertó al cerrajero, que estaba de regreso a Alicante, para que diera media vuelta y recolocara la cerradura original en la puerta. Eso no se produjo hasta las 13.30 horas, cuando la pesadilla. Por fin pudo entrar de nuevo en su casa.

Cuatro años sin luz ni agua

Carrillo recordó que ha atravesado momentos complicados en estos últimos tiempos. Compró su casa por 153.000 euros y estuvo pagando la hipoteca hasta que se quedó sin trabajo hace algo más de 5 años. «Lo que cobraba del paro se iba para la letra», relató, y «estuve cuatro años sin luz ni agua». Ahora ha conseguido de los Servicios Sociales 200 euros, para pagar las dos facturas pendientes de cada uno de esos dos suministros.

El de Carrillo no era el único desahucio programado ayer en Ondara. A pocos metros de allí, en el carrer Sant Joan de Déu, iban a echar de su casa a una familia marroquí. Al final les han dado un plazo de diez días para abandonar su vivienda.

Desde la PAH criticaron estos casos se sucedan en Ondara pese a que el ayuntamiento aprobó la moción de la plataforma «Ciudad libre de Desahucios». Según apuntaron no hay « ninguna la voluntad de trabajo conjunto».

Como ejemplo pusieron la campaña que están difundiendo en las redes sociales para apoyar a Dolores, Antonio y sus tres hijos menores, que también viven en Ondara y que no tienen agua. La PAH asegura que llevan meses intentando mediar con el alcalde para darles una solución, pero no han logrado nada.