Las Provincias

La solidaridad ayuda a una familia de Dénia a tener un coche adaptado para llevar a su hijo

Jessica Romero, con Theresa Rawlinson y Ramon Howard junto al nuevo coche adaptado. :: R. G.
Jessica Romero, con Theresa Rawlinson y Ramon Howard junto al nuevo coche adaptado. :: R. G.
  • La recogida de tapones, las aportaciones de ciudadanos, sobre todo residentes extranjeros, y la entrega de su vehículo les proporciona los 30.000 euros que cuesta

Alberto es un niño de once años que padece leucodistrofia de Pelizaeus-Merzbacher. Su cuerpo, como explicó ayer su madre, Jessica Romero, no le responde. Por ello, va en silla de ruedas. El problema que tenía esta familia de Dénia es que no contaban con un coche adaptado para poder llevar al pequeño. Este obstáculo por fin ha desaparecido gracias, sobre todo, a la solidaridad de numerosos ciudadanos.

La odisea para conseguir el vehículo comenzó hace tres años. La madre de Alberto contactó con empresas para iniciar una recogida de tapones y con el dinero que le dieran por ellos lo destinaría a ese fin. Segària Plàstics aceptó la propuesta y le daba 200 euros por tonelada. Entonces pidió acudió al Ayuntamiento de Dénia y a Urbaser, que se encargaron ayudar con la recogida, almacenamiento y transporte.

Después pasó el proyecto a la Federación Marina Alta Solidaria, para que también se beneficiaran otros niños. De esta iniciativa de los tapones la familia obtuvo 3.000 euros.

Para desconectar de la rutina diaria, buscaron un chalé en Xàbia para alquilarlo unos días a buen precio. Una amiga de Jessica, Theresa Rawlinson, se ofreció a echarle una mano. A través del grupo de Facebook Javea Connect recibió muchas propuestas de extranjeros que vivían allí y querían dejarle su vivienda gratis. Otros incluso querían colaborar económicamente. Ante esta respuesta, la amiga se puso en contacto con Grant a Wish para canalizar las donaciones.

La familia de Alberto jamás pensó que los vecinos de Xàbia, sobre todo residentes, se volcarían tanto para ayudarles. En quince meses alcanzaron una cantidad importante.

Con los 3.000 euros de los tapones, los 8.000 que obtuvo la familia en el concesionario por su coche y la recaudación solidaria alcanzaron los 30.000 euros que costaba el vehículo adaptado. Ahora estos padres puede llevar a Alberto seguro en sus desplazamientos.