Las Provincias

El impulso de las estrellas a la gastronomía de la Marina Alta

El impulso de las estrellas a la gastronomía de la Marina Alta
  • Bajo la excelencia de los restaurantes con estrella Michelin,la comarca ha renovado cartas en sus establecimientos de restauración más modestos camino de una cocina más creativa con los productos de la tierra, como el pescado y los arroces

José Iglesias. En décadas pasadas hubo un movimiento en el País Vasco en torno a nombres que comenzaron a sonar «hasta en la sopa», como Subijana, Berasategui, Arzak, Aduriz o incluso Arguiñano. Mencionar los nombres de estos cocineros era, y es, signo de calidad, de excelencia, de sensaciones de un entorno geográfico donde la naturaleza se fusiona con la creatividad culinaria. Lo mismo ocurrió en Cataluña con Adrià, Santamaría, Roca, y actualmente el televisivo Jordi Cruz. Genios que han desarrollado su sabiduría en un lugar donde, sin quererlo, han armonizado el trabajo de todos y han subido el listón a sus vecinos más directos.

De hecho, es algo bastante corriente decir que en San Sebastián se come bien en cualquier sitio, como que en Dénia o Xàbia es fácil encontrar un restaurante donde preparen un buen arroz. Pero «no todo el monte es orégano» aunque, a la vista está, se intenta.

En la Marina Alta muchos restauradores se han sumado a las corrientes que generan los buques insignia de la gastronomía, con Quique Dacosta al frente en Dénia, la veterana Pepa Romans en Ondara, y el joven Alberto Ferruz en el Bon Amb de Xàbia. Calidad, excelencia y experiencias únicas para disfrutar de las elaboraciones más creativas, con un reconocimiento internacional que han puesto en el mapa gastronómico a la Marina Alta.

Así, los restaurantes más tradicionales de la comarca se han actualizado para estar al nivel exigido y, además, han nacido otros que ofrecen platos muy bien elaborados que han conquistado los paladares más refinados. Y el impulso definitivo ha sido «Dénia&Marina Alta Tasting Life», un proyecto de la Unesco que lidera Dénia como Ciudad Creativa de la Gastronomía y que afecta a las 33 poblaciones, en sus 759 kilómetros cuadrados y con un total de 185.567 habitantes capaces de recuperar sus orígenes gastronómicos en la agricultura y la pesca.

No en vano, Dénia es la ciudad que más restaurantes tiene censados con una denominada cocina creativa. En «El Baret de Miquel», su propietario y chef, Miquel Ruiz, renunció a las estrellas Michelin para hacer una cocina de mercado a su manera. Su condiscípulo Julio Vargas trabaja en Sagra, en el restaurante «Un cuiner a l’Escoleta», donde la magia se hace presente cada día en sus creaciones.

«EstaPaTi» en Xàbia y Dénia ha reinventado las tapas con su chef Rubén Franco. Otro cocinero que maravilla con sus toques innovadores es Bruno Ruiz, que da de comer a un número limitado de comensales al día en el «Aticcook» de Pepe Cabrera en Dénia, o Miguel Frutos y Ximo Salvá que han hecho de su restaurante en Les Marines, «La Setla-Cuina a l’Almadrava», un lugar de peregrinación de gourmets. Y mención especial además al remozado restaurante Noguera, también en la costa de Dénia.

En Xàbia, el restaurante «Noray» tiene mucho que decir, como el veterano «Calima», que apunta buenas maneras desde hace años. En Gata de Gorgos, destaca la frescura que impregna Ferrán en los platos que prepara en «Arrels, racó gastronòmic». Mientras que en Calp, Rafa Soler, continúa en el «Audrey’s» con su personalísima forja gastronómica.

Y luego están los de siempre con arroces y pescados excepcionalmente tratados que, en su día, sentaron las bases de calidad en la comarca para alcanzar el actual renombre.

Nombrar en Dénia los restaurantes pioneros como « Mena», el «Sendra», o el «Pegolí» es referencia de tradición y calidad. Pescados y carnes de primera en el restaurante «El Marino», en Dénia también, y en Xàbia se puede disfrutar la combinación de pescados y arroces en el restaurante «Mezquida» en el Pla, «Castelló», «Los Remos», y «La Perla» en el Arenal; «La Cantina del Puerto» y «Ca Tomaca» en Aduanas del Mar o el restaurante «Sur» en la cala de la Granadella también en Xàbia. Mientras que en Teulada el restaurante «Toni Cantó» está que se sale con sus innovaciones gastronómicas.

Y huyendo de la costa, por el interior de la comarca hay tradición en las cocinas de «Les Terrasses de la Torre» entre Gata y Llíber; en el «Riu Rau» de Xaló, o en «Casa Rosita» de Jesús Pobre, donde tienen un menú exclusivamente vegetal al margen de las famosas carnes a la brasa.

Incluso los hoteles y clubes han hecho de la gastronomía el señuelo para fidelizar a sus clientes. Es el caso del restaurante del Parador de Xàbia, el del Club de Golf de Xàbia, el restaurante del hotel Los Ángeles o el del hotel Les Rotes en Dénia. Mención especial el Segaria Thai Restaurant del Hotel Dénia Marriott, cocina tailandesa que se suma a la oferta internacional del restaurante JapiJapo ubicado en el centro de Dénia.

Una pequeña muestra de lo que supone una buena proyección promocional de la gastronomía de una zona, que además de sus excelencias turísticas, busca condimentar un destino con una alimentación más sana, vinculada a los productos autóctonos y respetuosa con el entorno. Que sea imaginativa y custodie los conocimientos agrícolas y pesqueros tradicionales, auténticas «reservas» de saberes para el futuro. En definitiva, una «Dénia&Marina Alta Tasting Life» llena de prosperidad, respeto a la diversidad e impulsando un diálogo intercultural.