Las Provincias

El CEE Raquel Payá propone que se reubique el colegio en lugar de ampliar

El director del Raquel Payá, con dos profesoras, tres alumnos y el presidente de la Fundem. :: R. G.
El director del Raquel Payá, con dos profesoras, tres alumnos y el presidente de la Fundem. :: R. G.
  • El centro firma un convenio con la Fundem para que tres alumnos hagan prácticas de jardinería y favorecer su inserción laboral

El Colegio de Educación Especial Raquel Payá de Dénia es uno de los centros con aulas prefabricadas en los que la Conselleria de Educación van a actuar para suprimir los barracones. El director, Miquel Ivars, explicó ayer que han propuesto que en lugar de la ampliación prevista se opte por reubicarlo en otro lugar. Es más, reconoció que «nuestra esperanza» es que se acabe construyendo uno nuevo en otro emplazamiento más grande, «aunque eso signifique un retraso» respecto al calendario previsto.

Ivars remarcó que el Raquel Payá nota el apoyo de las instituciones tanto a nivel local, como de la dirección territorial y de la conselleria. Según apuntó, «nos sentimos escuchados» y por ello confía en que finalmente se atienda su petición.

El director comentó que en la visita que realizó un técnico a finales de septiembre les comentó que se necesitaba más espacio para la reforma contemplada por el gobierno autonómico. El proyecto previsto es una ampliación de once unidades y un comedor. Para la adecuación de este centro que acoge a 60 alumnos de la comarca, el presupuesto marcado es de casi 3,5 millones de euros.

El Raquel Payá es un centro muy activo, que participa en diversos proyectos y que, conocedor de la importancia de la inserción laboral, ha decidido poner en macha una iniciativa con la fundación Fundem, que nació para proteger la naturaleza. A partir del próximo 26 de octubre tres de sus alumnos, Ximo Sala, José Luis Martínez y Xavi Bañuls, comenzarán una propuesta formativa.

Una vez a la semana irán en bicicleta junto a uno o dos profesores hasta el Jardí de l'Albarda, que tiene la Fundem en Pedreguer. Según Enrique Montoliu, presidente de la fundación, el objetivo del convenio es insertar a los alumnos más capacitados en el mundo laboral y para ello se les enseñará el oficio de jardinero. En principio son tres los estudiantes seleccionados, pero la intención es que el número pueda aumentar en próximos cursos, comentó.

Esa iniciativa, según la profesora Rossana Bas, también les servirá para mejorar su autonomía y educación vial, al tener que recorrer los seis kilómetros de distancia en bici, y ampliar los conocimientos aprendidos en el huerto escolar del centro.

Otra de las novedades de este curso en el Raquel Payá es que el Servicio de Atención Ambulatoria Previa a la Escolarización, para niños entre cero y tres años, ante se sufragaba con fondos propios pero ahora es la conselleria la que se hace cargo del personal. En concreto se trata de los servicios de fisioterapia y logopedia, que realizan Irene Pérez y Silvia Andrés, que atienden a 15 alumnos.

Por otra parte, parte del personal del Raquel Payá ha participado o lo hará en breve en varios programas de Erasmus+ dirigidos a profesionales. Según detalló Mar Morant, se creó una comisión de internacionalización del centro. Pidieron siete movilidades, cuatro para formación de inglés y el resto para 'job shadowing'. Entre estas últimas hay dos en Finlandia para conocer el programa para formar a conserjes.