Las Provincias

Palabra de Chofre

Aunque crea que el ser humano está compuesto de cuerpo, mente y alma esto no quita en que mi convicción y mi formación me hagan ser profundamente racionalista en la resolución de problemas de origen material. Para los otros recomiendo el Yoga.

Un puente no se sostiene por la fe en los cálculos del ingeniero. No es magia, es ciencia. Por eso la ley exige que el proyecto de una estructura, venga acompañado de un anejo con todos los cálculos y así cualquiera con los conocimientos adecuados pueda verificar que todo está correcto.

Bendito sea el método científico, que nos ha hecho desterrar la superchería y los argumentación ad hominem (aquella la que se basa únicamente en la reputación de la persona). “Método científico”, del griego y latín, “camino hacia el conocimiento”. No tomen mi palabra, compruebenlo.

Precisamente de eso trata el método, en que toda afirmación debe poder sostenerse frente a las comprobaciones. Aquel que se ofende cuando otros tratan de verificar sus afirmaciones simplemente es un necio. Que lo haga una persona con una teórica formación técnica todavía lo hace más evidente.

Que una zona es inundable porque “lo digo yo y el Patricova” y no hay nada que hacer porque “lo dicen mis ingenieros”, como respuesta a una solicitud de los datos de cálculo (que no nos van a dar hasta que todo “esté cocinado” en sus propias palabras) es una argumentación (y una forma de proceder) tan mezquina que reconozco me ha dejado completamente aturdido. Así se abandona el Saladar para siempre a futuras inundaciones. Total, es más barato “una mano de pintura en bajos y garajes y algunos coches cada cierto tiempo que las obras necesarias para evitarlo”. Eso sin presentar una sola cifra. Vecinos del Saladar y Patricio Ferrándiz entérense que para PSPV - Compromís la seguridad de sus propiedades y en algún caso de sus vidas no merece ni un debate.Y eso es sólo un ejemplo.

Pero no se preocupen, ya se me ha pasado. No podemos estar más en contra. Ya lo saben. Perdón por haber confiado en su discurso de transparencia y consenso. El gobierno “progresista” vuelve al sistema de siempre. En el que se redacta un Plan General como un dogma de fe y los recursos ante la ley lo acaban tumbando.

Con el historial que llevamos, fiar el enésimo esfuerzo de toda una ciudad a la palabra de una persona, o a un equipo invisible, que rechaza debatir y defenderse con datos y argumentos me parece un pecado de soberbia tan grande, que la prudencia me obliga a dejar de escribir aquí por no empezar con los improperios. Pero ya nos veremos.