Las Provincias

Hallada muerta un águila culebrera en una balsa contra incendios de Benissa

El segundo ejemplar que fallece en uno de los embalses de Benissa. :: LP
El segundo ejemplar que fallece en uno de los embalses de Benissa. :: LP
  • El colectivo el Runar insta a la Conselleria de Medio Ambiente a instalar más rampas en los embalses para que los animales puedan salir con facilidad

Las balsas de agua utilizadas para sofocar incendios en el municipio de Benissa se han convertido en una trampa mortal para las aves rapaces de la zona. Así las califican los miembros del colectivo el Runar, que el pasado viernes encontraron un águila culebrera (Circaetus gallicus) muerta en una de estas balsas situada en el campo de tiro de la Solana.

No es el primer ejemplar que perece en su intento por salir de estos embalses. Muchas de estas aves se acercan a estos embalses para beber o refrescarse y en 2006 se registró otro caso de ahogamiento.

Fue entonces cuando el colectivo solicitó a la Conselleria de Medio Ambiente que instalase unas rampas para posibilitar que los animales pudiese salir con facilidad. Pero se ha demostrado que este sistema no completamente eficaz, ya que el pasado mes de junio, los ecologistas tuvieron que rescatar otro águila al que pudieron salvar la vida. Tras este último episodio, los miembros del Runar han vuelto a exigir a la conselleria que aumente las dimensiones y el número de rampas en cada una de las balsas pues «actualmente no son suficientes para que estos animales puedan salir por ellos mismos», afirman.

Además de las rampas, los ecogistas creen necesario «instalar otros mecanismos de seguridad que faciliten la flotabilidad o sirvan a los animales como puntos de agarre».

Otros de los puntos a revisar, según indicaron, son las vallas que cercan estos grandes contenedores de agua, «porque permiten el acceso de animales mamíferos que pueden correr la misma suerte que las aves rapaces.

Por último, solicitan la revisión de los puntos de agua situados en las proximidades de estas balsas que sirven para dar de beber a la fauna de la zona, así como la instalación de unas nuevas. «Se trata de una inversión mínima que evitaría la muerte de una fauna escasa y muchas veces protegida». Como el caso del águila culebrera, un ave de tamaño medio-grande, con una longitud media de 65 centímetros y una envergadura alar que puede llegar a los 1,80 metros. Con un aspecto inusual con grandes ojos y una cabeza relativamente mayor al del resto de rapaces se ha convertido en una especie protegida.