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La empresaria de Dénia Mara Bañó da los últimos toques a las botellas del vino 'Les Freses'.
La empresaria de Dénia Mara Bañó da los últimos toques a las botellas del vino 'Les Freses'. / LP

‘Les Freses’, el vino que nace en la falda del Montgó

  • El caldo de Moscatel de Alejandría que ya está entre los mejores blancos de autor, fresco, afrutado y seco

Ha irrumpido en el mercado de los vinos con fuerza. El blanco ‘Les Freses’, de la joven bodega Euromontgó, ha comenzado a posicionarse entre los vinos de autor mejor trabajados para acompañar pescados, mariscos y arroces. Este caldo de color amarillo pajizo tiene recuerdos a fruta de hueso, panadería, levaduras, musgo, mineral, uva de mesa, cilantro fresco, y mucha frescura en nariz.

La coincidencia entre los mejores sumillers es que es un vino que «sorprende» además de ser «interesante, de los que no cansan».

Su origen está en las faldas del Montgó, en el término de Jesús Pobre. La empresaria Mara Bañó apostó por la viticultura al adquirir una finca que en los años 70 se cultivaron fresas, con poco éxito comercial. Así la conocida finca de Les Freses dio nombre a este vino de Moscatel de Alejandría 100%, del que han comenzado a hablar los sumillers más prestigiosos.

Las cepas plantadas en 2009 regalaron su primera vendimia en 2014, año que sólo dio para hacer 300 botellas. En 2015, ya se pudieron comercializar 2.000 botellas y en 2016 se llegarán a las 7.000 botellas. Una producción que espera alcanzar su máxima rentabilidad con las viñas adultas en los próximos 10 años con la elaboración de uva para un máximo de 40.000 botellas.

Un sólo viñedo, un solo vino y una sola marca: ‘Les Freses’. Este es un ejemplo de lo que se ha venido a denominar microviña, una forma de elaborar vinos de alta calidad, vinos de autor, rentabilizando el minifundio y regenerando la economía local. Y siempre teniendo como principal baza el cuidado del medio ambiente y la protección de la tradición cultural. Así nació ‘Les Freses’. En una finca donde la propia humedad ambiental se encarga de alimentar las cepa.

Cultivar sin regadío

Mara Bañó matiza que el microclima que se crea en la ladera norte del Montgó les permite cultivar sin regadío, aunque la alta humedad también aboca a la proliferación de plagas, por lo que aconsejados por el biólogo Jaume Soler, firme defensor del moscatell de la Marina, decidieron cultivar las cepas sobre espalderas, para aislar la planta de la humedad del suelo.

Desde sus inicio, el viticultor Pablo Calatayud, propietario del Celler del Roure (Maduresa, Alcusses, Parotet, ...) está asesorando a junto con su enólogo Paco Senís, la aventura emprendida por Mara Bañó con este blanco de Moscatel. Un camino andado también junto al gurú del vino, Tonet Puig, que ha puesto toda su energía para madurar el proyecto.

Lo único en contra es que su comercialización se limita a los mejores restaurantes de la comarca, a algunos de Valencia, y sólo se puede comprar al por menor en El Celler de La Marina como indican en www.lesfreses.co. Eso de momento. Porque trabajan en habilitar la antigua casa de labranza de la finca para reconvertirla en bodega y comercializar desde allí este caldo que tiene seis meses de crianza en damajuana de vidrio para adquirir esos matices que lo hacen único.

Y una buena reflexión de la bodeguera: ha llegado el momento de copiar el modelo de los turistas extranjeros, que buscan en la tierra que visitan consumir su vino y gastronomía. Una lección que deberíamos aprender los oriundos de aquí, que preferimos los vinos comerciales de otras DO a los caldos que se elaboran en el entorno en que vivimos generando riqueza. Sin menospreciar cualquiera de los grandes vinos que se elaboran en España.