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Hallan restos humanos del 2700 a. C. en las excavaciones de la Cova del Randero

Restos hallados en el sala interior de la cueva y las puntas de flecha de sílex. :: xlp
Restos hallados en el sala interior de la cueva y las puntas de flecha de sílex. :: xlp
  • Las puntas de flecha de sílex encontradas en el interior de la cavidad de Pedreguer testimonian el uso funerario de la sala interior excavada

Los trabajos de excavación de la Cova del Randero de Pedreguer se han concentrado este año en la denominada sala interior que ya en la que la campaña de 2015 permitió descubrir un impresionante vaso entero de cerámica. Según fuentes municipales, el estudio detallado del vaso ha permitido datarlo alrededor del 4200 aC y ha revelado que fue usado como contenedor de hidromiel, recipiente para la elaboración de alimentos y también como lámpara para la iluminación de la sala.

Los hallazgos más relevantes de la presente campaña remiten a una época más reciente que la del vaso, cuando la parte más profunda de la cueva dejó de usarse como espacio de vivienda y acabó siendo un lugar de enterramiento . Así, según el cosnistorio, se han encontrado restos humanos y materiales que testimonian este uso funerario y que por dataciones de carbono-14 han sido fechados en la primera mitad del III milenio aC (c. 2700 aC ).

Ente los elementos materiales vinculados a este hecho funerario destacan unas 15 puntas de flecha de sílex, de perfecta factura y sin ningún desgaste en los cortes, «lo que revela que fueron hechas para acompañar a los difuntos, en base a la creencia de que estos pudieran utilizarse en la otra vida». Se trata de elementos que formarían parte de las ofrendas que el grupo humano que habitó el valle de la Llosa en la época final del Neolítico dejaba con los personajes relevantes de la comunidad.

Las especialistas en antropología física Consuelo Roca de Togores (MARQ) y Susana Gómez (Universidad de León) realizaron los primeros diagnósticos de los restos humanos descubiertos fundamentalmente en vértebras, falanges de manos y pies, y dientes de individuos adultos e infantiles.

Puede adelantarse, según fuentes municipales, que las alteraciones observadas en las vértebras, que presentan un gran desgaste, «indican una actividad intensa en la vida de unos individuos que no superarían los treinta años. A su vez, la dentición nos indica una alimentación basada fundamentalmente en el consumo de carne de ovicaprinos».

Paralelamente, los trabajos de excavación se han hecho en la sala de entrada, donde la colaboración de la Elisa Doménech Faus, especialista en Paleolítico, ha permitido hacer un sondeo para reconocer el uso de la cavidad por parte de los grupos de cazadores y recolectores que hacían uso del valle de la Llosa, para los que se ha previsto una cronología magdaleniense.

La campaña del programa de excavaciones del MARQ, con la colaboración del Ayuntamiento de Pedreguer, que ha facilitado la infraestructura para la continuidad de este proyecto. Los trabajos han permitido clasificar un millar de elementos, entre restos humanos, de fauna, cerámica y sílex, al tiempo que la técnica de la fotogrametría georeferenciada ha permitido documentar tridimensionalmente el avance de un proceso de excavación en la que han colaborado también los operarios de los servicios municipales