Las Provincias

OTRA VEZ

Hace dos años el Montgó ardía. Cientos de desalojos, riesgo para las personas y un desastre ecológico de enormes dimensiones, grave por la superficie arrasada y su recurrencia. La reacción popular fue contundente, críticas, solidaridad, acusaciones, espíritu de recuperación, pero con la extinción llegó la calma, más tarde el olvido.

Este último fin de semana ha vuelto a ocurrir, intencionado, varios focos, un viento que de nuevo avanzó quemando a Xàbia. La Granadella y centenares de familias han visto alterado y/o amenazado su patrimonio. La legislación estatal contempla la necesidad de ejecutar franjas de seguridad libres de vegetación y residuos forestales en el límite de las urbanizaciones. La Ley de Montes también regula la prevención y medidas de seguridad en la interfaz urbano-forestal. La norma básica de Protección Civil indica la obligatoriedad de disponer de planes de autoprotección, y el Código Técnico de la Edificación establece que debe haber franjas de 25 metros de separación entre la zona forestal y la urbanizada, precisando de dos vías de evacuación posibles, o en su defecto, un fondo de saco de 12,5 metros de radio.

Movilización antes de la amnesia colectiva, pero las urbanizaciones de la comarca seguirán sin planes de autoprotección, el monte abandonado, y los municipios sin partidas de restauración ambiental. Los gobernantes saben que el modelo político y territorial es insostenible, porque los presupuestos dan para pagar plantillas, gestión de servicios básicos, algún viaje, un poco de propaganda y nada más. Quizás haya que cambiar de modelo, pero para eso, se necesita líderes políticos con visión y sensibilidad.