Las Provincias

Un paraíso sacudido por el fuego

  • Tres grandes siniestros forestales y múltiples conatos han sembrado destrucción y miedo en los montes de Dénia, Xábia y Benitatxell

  • La Granadella ya ardió hace 16 años y la comarca sufre continuos incendios

Raro es el año en el que La Marina no sufre uno o varios incendios forestales de consideración. Muchos de ellos han quedado en simples avisos, pero otros como el de ayer, el del Montgó de 2014 o el que ya destruyó La Granadella hace 16 años se quedan anclados para siempre en la memoria de quienes los vivieron.

El monte de La Marina no es cómo el del interior. Abraza el mar ondulando entre una gran montaña, dos largos cabos, calas de complicado acceso, un sinfín de urbanizaciones con chalés que se funden con los pinos y un enorme tránsito de vehículos y vecinos por el tirón turístico. Es el llamado interfaz urbano-forstal, tan temido por los expertos en extinción de incendios. A más población, más actividad humana con fuego y más riesgo de negligencias. Si a ello sumamos una serie de incendios recurrentes con la sombra de uno o varios pirómanos, el cóctel de fuego está servido.

La línea de monte y costa entre Dénia, Xàbia y Benitatxell son los municipios más afectados. El idílico entorno de la Granadella, con su cala, sus chalés de vértigo y sus frondosas pinadas encaramadas al Mediterráneo, ya se tornó en cenizas el 26 de agosto de 2000. Al igual que el domingo, fue un día tórrido de poniente y con la mano del hombre como principal sospecha. «Ha sido provocado y meditado», lamentaba el entonces concejal de Medio Ambiente, Josep Segarra.

El punto de partida fue el barranco de La Chapa y el resultado, devastador: medio millar de hectáreas de monte arrasadas. Ya entonces, las evacuaciones fueron dramáticas, con las lenguas de fuego rodeando los chalés entre Benitatxell y Xàbia. Se vivieron escenas calcadas a las del domingo y ayer. Con una atroz humareda empujada hacia el litoral y sembrando miedo y pena entre cientos de desalojos.

Pasaron los años. Lluvia y tierra devolvieron el verde al paraíso perdido. Pero el fuego volvió a imponer su ley en octubre de 2013 en la Granadella. En esta ocasión fue la fatalidad: unas chispas cayeron sobre el monte desde una torre de media tensión. El poniente empujó el incendio hacia la urbanización Costa Nova, donde hubo más de 300 desalojos. A Granadella le robaron otras tres hectáreas de vegetación.

La chispa por una radial

Desde entonces, más sustos y desastres. 23 de julio de 2014. Benitatxell. La chispa causada por una radial en la construcción de unos chalés de Pueblo Panorama engendró de nuevo las llamas. Alrededor de 600 residentes de Cumbres del Sol y la zona de la cala el Moraig fueron evacuados con urgencia. Una docena de hectáreas de pinada se convirtieron en humo y ceniza.

El 11 de septiembre de 2014, los imponentes Montgó y Cabo de San Antonio fueron engullidos por las llamas. Un gran incendio forestal que se desarrolló entre Xàbia y Dénia borró en pocas horas más de 400 hectáreas de árboles y matorrales mientras 2.000 personas buscaban refugio, expulsadas de sus casas por las llamas. La Marina, otra vez transformada en negra chimenea por culpa de una negligencia que quedó impune y sin sospechosos detenidos.

Con el de ayer confluyen tres grandes desastres en 16 años. Heridas que tardan décadas en cicatrizar. Pero el fuego reaparece de manera cíclica y recurrente en la comarca. El pasado mes de mayo un incendio por una colilla obligó a desalojar seis casas de Xàbia junto al Montgó. El pasado mes de agosto, otro fuego junto a la montaña calcinó chalés y coches en la ladera del Montgó. Fue preciso desalojar a 45 personas de la urbanización Castellans.

Pero hay más. Quienes viven cerca de El Saladar, punto del tercer foco principal del domingo, han visto arder esos terrenos llenos de matorrales en varias ocasiones. Y si nadie lo impide, el yugo del fuego seguirá pendiendo sobre los indignados habitantes de La Marina.