Las laboriosas abejas del Montgó

El apicultor muestra los panales de una de las colmenas que tiene en el Montgó. :: R. González/
El apicultor muestra los panales de una de las colmenas que tiene en el Montgó. :: R. González

El parque natural acoge en Xàbia una explotación apícola que se puede visitar

R. GONZÁLEZ

Xàbia. El parque natural del Montgó esconde numerosos atractivos que algunos ni siquiera llegan a sospechar. Muchas son las personas que cada año se acercan para disfrutar de este espectacular espacio y de su flora. Sin embargo, este paraje es capaz de compatibilizar esta vertiente algo más turística con una actividad productiva como es la apicultura, ese arte de criar abejas para aprovechar los productos que elaboran estos laboriosos insectos.

DATOS

uMiel. Las variedades que más se producen en Xàbia son de mil flores, azahar y brezo.

uVida. La reina puede vivir cuatro años y la obrera varias semanas.

El Montgó es el hogar de un importante número de abejas que tienen su morada en las colmenas instaladas en el parque natural. Entre ellas y este paraje se produce una relación simbiótica de la que ambas partes sacan provecho y que beneficia al apicultor que se encarga de cuidar a estos insectos himenópteros. Las abejas, durante su actividad de pecoreo, cuando salen de la colmena para recolectar polen y néctar, ayudan a polinizar las flores por las que pasan. De esta forma, mientas obtienen el alimento que llevarán a los panales para alimentar a las larvas, se encargan de que la flora se pueda reproducir.

Según destaca Francisco Cervera, apicultor que tiene parte de sus colmenas en este espacio protegido, desarrollan un papel fundamental en la continuidad de la vegetación ya que son los principales agentes polinizadores, junto al viento y otros insectos. Y de ellas se puede obtener miel, jalea real y propóleos.

El trabajo del apicultor no es fácil, ya que ha de controlar que las colmenas mantengan en su interior una temperatura en torno a 36 o 37 grados, que tengan una buena reina para asegurar la fortaleza del enjambre y su producción y evitar que se vayan a otros lugares para formar nuevos hogares. También debe vigilar para evitar posibles amenazas, como el ácaro varroa.

Cervera cuenta con algo más de 800 colmenas en Xàbia, Vall de Laguar y Pego y en cada una de ellas pueden haber alrededor de 40.000 abejas. Al año producen entre 30.000 y 35.000 kilos de miel. Pero la recolección de las últimas temporadas no ha sido demasiado buena «por la sequía». Por suerte, según remarca, al contrario que les sucede a los agricultores, su producción no es perecedera y pueden sacarla al mercado en las épocas en la que va más cara la miel.

Este apicultor señala que en Xàbia las principales variedades que se producen son las de mil flores, azahar y brezo. Además, estas colmenas son viajeras, ya que abandonan temporalmente su ubicación. En mayo las cambia de lugar. Las lleva a zonas más frescas como la sierra de Madrid o la cordillera Cantábrica para evitar el importante calor que tendrían que soportar al acercarse el verano en esta zona.

En Xàbia, la concejalía de Agricultura hace poco más de un mes decidió acercar el mundo de la apicultura a los vecinos y puso a su alcance la posibilidad de visitar las colmenas que Cervera tienen en el parque natural del Montgó. En esas visitas, para niños y mayores, tras colocarse el traje tipo buzo especial para evitar picaduras, el apicultor les explica la historia de las abejas, los millones de años que llevan sobre la tierra y cómo se desarrolla su vida.

De esa forma descubren que la reina puede vivir unos cuatro años, mientras que la obrera sobrevivirá entre 40 y 50 días, y que la única diferencia en su origen es la alimentación, ya que la primera dispuso de jalea real. También les explicará que las obreras en sus primeros días se dedican a alimentar a las larvas, más tarde serán constructoras y finalmente se dedicarán al pecoreo hasta acabar muriendo en una flor al ponerse el sol.

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