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Oier: «¿Mi titularidad? Es una situación rara, pero estoy contento de que haya llegado el premio»

Oier Olazábal, durante un entrenamiento. / levante ud/adolfo benetó
Oier Olazábal, durante un entrenamiento. / levante ud/adolfo benetó

El portero vasco del Levante UD, Oier Olazábal, da la clave sobre las lesiones: «La Primera División te exige mucho más. Es la diferencia de ritmo. Debemos adaptarnos»

ALBERTO MARTÍNEZ Valencia

El trabajo en la sombra ha tenido premio para Oier Olazábal. Se mostró paciente, sin alzar la voz. Y en Las Palmas, cuando menos lo esperaba, llegó su momento. El entrenador del Levante UD, Juan Ramón López Muñiz, decidió introducir un cambio bajo los palos contra todo pronóstico. Sentó a Raúl Fernández y dio la titularidad al guardameta guipuzcoano. Respondió dejando la portería a cero, se sobrepuso a la goleada encajada ante el Atlético y fue determinante en Málaga.

-Estuvo providencial en La Rosaleda. ¿Fue su mejor actuación con la camiseta del Levante?

-El año pasado, en Lugo, estuve a buen nivel. El día de Las Palmas, también. Ante el Málaga fue en esa línea. Contra el Atlético, que te mete cinco y la sensación es un poco mala, creo que tampoco estuve mal. Fue un mal día en general. Estoy contento por cómo estuve en Málaga, ayudando al equipo y con la portería a cero, que es importante en estos partidos tan igualados. Fue una pena que no lográramos la victoria.

-En el tramo final del encuentro pudo ocurrir cualquier cosa.

-Hasta el minuto 60, el partido estaba relativamente tranquilo y controlado, pero ellos se echaron más arriba y dejaron más espacios. Se convirtió en un partido un poco loco. Tuvimos jugadas al contragolpe para meter el gol. Podría haber caído de cualquier lado, así que el empate es bueno. No haber perdido en Málaga es importante.

-Encadena tres partidos como titular. ¿Cómo ha vivido estos diez meses en un segundo plano?

-Estaba en el Granada sin jugar y lo mejor que podía hacer era salir de allí. El club no estaba bien y yo tampoco estaba a gusto personalmente. Vine al Levante sabiendo que Raúl estaba bien, que el equipo iba lanzado y que iba a ser complicado. Pero los entrenamientos con Toni Mengual -preparador de porteros- han sido muy buenos y está sacando el máximo rendimiento de todos. Luego vino Mitch Langerak y había un portero más en la pelea. El fútbol es así, cambia de un día para otro. Nunca se sabe. Yo intento entrenar bien y estar bien de peso aunque no juegue, porque puede pasar lo que pasó el día de Las Palmas. Yo no me lo esperaba. Es una situación un poco rara, pero yo estoy contento de que por fin haya llegado el premio.

-Raúl Fernández estaba mostrándose muy seguro. ¿Qué ocurrió?

-Suele pasar cuando alguien falla. Es verdad que Raúl está haciendo buenos partidos. El equipo no acababa de estar bien y el míster a veces busca tocar algo e intentar que cambie la situación. Hay veces que se cambia otras posiciones. En la portería es un poco más raro, pero hoy en día se estila más. Ya no es la mentalidad antigua de que un portero juegue todo y que tiene que haber un fallo muy grave para cambiarlo.

-Ha hablado de Toni Mengual. ¿Le impactaron sus métodos?

-No me lo esperaba para nada. No conocía a Toni. Es un chaval muy joven, más joven que yo. Está muy bien preparado, entiende muy bien lo que necesitamos y se amolda muy bien. Tanto Raúl, como Mitch y yo somos porteros de más altura y necesitamos mucho trabajo de portería y movilidad. Nos está sacando ese rendimiento que en otros equipos igual no teníamos. Me ha sorprendido. Es una pasada el trabajo que hacemos y cómo nos cuida. Al final se nota.

-Llegó al Levante en enero y, en caso de ascenso, su contrato se prolongaba. ¿Aterrizó con la mente más puesta en esta temporada que en la pasada?

-Cuando tomas una decisión de ese tipo tienes que pensar en el principio pero sobre todo en lo que puede ocurrir más adelante. Yo estaba en un equipo que estaba en descenso y veía que era muy difícil que se salvara y además el club no confiaba para nada en mí. El Levante vio en mí esa posibilidad. Yo siempre he sido buen compañero y eso en el mundo del fútbol se habla. Sabían que, si no jugaba, también iba a entrenar bien. Cuando llegué el primer día, el cambio del Granada al Levante fue brutal, porque pasas de un equipo que está en dinámica negativa a uno que está al revés. Incluso al principio me costó ponerme al ritmo de mis compañeros. Sabía que si el equipo ascendía iba a firmar dos años y me parecía una oportunidad buena para volver a estar en la pelea y demostrar que puedo jugar en Primera.

-¿Cómo es la competencia con Raúl y Langerak?

-Por el tipo de portero, somos bastante parecidos los tres. El club buscaba tener tres porteros de calidad y que peleen. La convivencia es buena. Los tres nos llevamos bien. Al final somos compañeros y las malas caras y los malos gestos no sirven para nada en un grupo. En el Levante todos tenemos que sumar. Raúl siempre ha entrenado muy bien y Mitch, igual. Está claro que cada uno mira sus intereses y todo el mundo quiere jugar y mejorar. Pero los malos entrenamientos y las malas caras no llevan a ningún sitio.

-¿A Langerak le falta integración, sobre todo por el idioma?

-Es australiano pero ha estado en la Bundesliga y tiene un estilo distinto. Y el idioma es fundamental para relacionarse. Pero está haciendo un esfuerzo, está aprendiendo castellano y está cada vez más integrado.

-El equipo empezó a un nivel altísimo, pero lleva más de dos meses con problemas. ¿A qué se debe?

-El tema principal es el físico. El año pasado, cuando vine, vi un equipo relativamente joven y con muchísimo físico y mucha fuerza. En los partidos llegábamos al final mejor que los rivales. Es cierto que hemos tenido una plaga de lesiones y que el ritmo competitivo de Primera te exige mucho más. El año pasado parecía que te caían los goles y este año nos cuesta más. Creo que es un tema físico. Tenemos que recuperar gente y Lerma me parece una pieza básica en este equipo porque nos aporta mucho físicamente. A pesar de todas esas bajas y esa racha, todavía estamos con ventaja y eso es positivo. Seguro que en cuanto la gente se recupere, volvemos a arrancar.

-¿Tiene alguna explicación para esa plaga de lesiones?

-Alguna vez nos ha pasado en otros equipos. Es sobre todo que la Primera División te exige mucho más. Veníamos de Segunda y hay bastantes jugadores que no habían jugado en Primera. Creo que es la diferencia de ritmo. Nos tenemos que adaptar cuanto antes porque no podemos tener tantos lesionados y tantas bajas para poder rendir al máximo nivel.

-¿Van a sufrir para salvarse?

-Cuanta más diferencia con el descenso, más tranquilo juegas. A pesar de la mala racha, hemos ido sacando resultados. Este equipo puede ganar en cualquier campo. Podemos competir con cualquiera mientras consigamos llevar el partido al cero a cero y estar metidos. Tenemos calidad arriba para hacer goles. Mientras logremos la solidez que solemos tener, seguro que llegan mejores resultados.

-¿La filosofía que inculca Muñiz es la de no desguarnecer el equipo y, por encima de todo, ser compactos para poder llegar a los últimos minutos con opciones de ganar?

-De alguna manera puede ser. Pero por ejemplo, contra el Girona, llegó un punto en que nos confundimos en lo que el míster nos estaba pidiendo, porque él tampoco quiere que sea todo el partido defendiendo. Hubo momentos en que robábamos el balón y lo regalábamos. Estábamos muy mal con balón. Las últimas semanas hemos intentado jugar un poco. Igual arriesgas más en salida de balón, pero necesitas algo de posesión para no estar asfixiado todo el partido. Lo que mejor sabemos hacer es estar juntos, defender por dentro y salir a la contra, pero a veces necesitamos recuperar y hacer ocasiones teniendo el balón. Debemos lograr ese equilibrio.

-Estuvo seis años en el Barça, donde hay un ambiente y una infraestructura muy distintas a las de Orriols. ¿Cómo vive ese contraste?

-Es distinto, pero también estuve en el Granada y en la Real Sociedad. Mi sensación personal es que, donde mejor me encuentro es aquí. Es un equipo humilde pero descarado y peleón. Es una familia y todo el mundo quiere sumar y eso es algo que me gusta mucho de este club. En el Barcelona todas las jornadas eran para ganar y cuando uno empataba había malas caras. Aquí perdemos y hay que pensar en el siguiente partido, porque el objetivo es la permanencia y no podemos quedarnos atrás pensando en un mal día.

-¿El ambiente del Levante es el mejor que se ha encontrado?

-Sí. Es un cúmulo de cosas. Personalmente me encuentro tranquilo, estoy a gusto en el club, en la ciudad... Se junta todo, no sólo el tema deportivo. Mentalmente me encuentro bien y con mi familia todo va bien. Es algo general. Pero la humildad que hay aquí me parece genial.

-Firmó un contrato hasta 2019 con opción a un año más. ¿Qué busca?

-Cuando llevas cinco años sin continuidad, no es sencillo. Fue mucho movimiento buscando esa confianza. Se hace duro, hay que insistir mucho. El portero tiene que ser muy fuerte mentalmente. Y llegó un punto en que dije que tenía que buscar algo donde esté bien y tranquilo. No puedes quedarte en ser suplente. Siempre he sido ambicioso. Hay que valorar el global, sabiendo que éste es un sitio donde trabajo bien. A partir de ahí, cuando menos te lo esperas, llega ese momento.

-¿Se va a aferrar a la titularidad?

-Sinceramente, lo que quiero es que el equipo se salve. Si juego, bien. Y si no, a sumar. No se puede hacer más.

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