La muralla del Levante UD se cae en cinco días

Los errores de Postigo y Chema, hasta ahora dos colosos con actuaciones brillantes, han encendido las alarmas en el conjunto azulgrana La defensa del Levante pasa de una gran fortaleza a recibir seis goles en dos partidos

JOSÉ MOLINS VALENCIA.

Hasta hace solo una semana el sistema defensivo del Levante era sinónimo de seguridad y orden. Una muralla a partir de la cual Muñiz construía un equipo muy difícil de ganar, competitivo y que había iniciado la Liga llegando a estar en los puestos europeos. Pero en cinco días el cerrojo ha saltado por los aires. El conjunto granota ha recibido seis goles en dos partidos que han supuesto un duro revés y han dejado tocados a los de Orriols.

Las derrotas contra el Betis y el Alavés han frenado la progresión azulgrana, pero sobre todo han dejado al descubierto el mal momento que atraviesa la línea defensiva, cuyas malas sensaciones en la segunda parte del Villamarín se hicieron más visibles aún contra los vitorianos. Desde que Muñiz llegó al club en verano de 2016 no se habían visto actuaciones tan erráticas en la defensa, precisamente la línea más fiable de la plantilla.

La temporada pasada el equipo acabó como el menos goleado de Segunda División y en esta campaña los jugadores continuaban mostrando esa fortaleza defensiva, parecían no haber notado el salto de categoría, pese a que sus centrales, Chema y Postigo, eran debutantes. Pero los errores de estos dos últimos tanto en el estadio del Betis como el pasado sábado en el Ciutat fueron claves en sendas derrotas. Ambos se mostraron irreconocibles. Nada que ver con los dos colosos que se exhibieron en el Bernabéu y dejaron la portería a cero contra equipos europeos como Villarreal y Real Sociedad.

Hasta el descanso del duelo del Villamarín el Levante solo había recibido cuatro goles, unos datos que convertían a los granotas como uno de los equipos con mejor sistema defensivo de la Liga. Pero en estos cinco días los azulgranas han visto cómo perforaban su portería en seis ocasiones, dos más de las que llevaban en todas las jornadas anteriores. Una situación que lógicamente no afecta solo a los dos centrales, sino a todo el sistema defensivo del equipo.

Pero ante el Alavés se vieron errores de bulto de los zagueros que hasta ahora no ocurrían. Descoordinaciones, pérdida en la marca y falta de contundencia son algunos de los más evidentes. Pedraza superó durante todo el partido a Pedro López en la banda derecha y también a Postigo, y ya antes del primer gol provocó dos acciones de mucho peligro, una de ellas acabó en el larguero tras el disparo de Munir. Pero también el delantero se deshizo con facilidad en el encuentro de Chema, lo que le facilitó el gol y varias ocasiones muy claras. Incluso en el segundo tanto vitoriano, ninguno de los dos centrales logró impedir el remate sin oposición de Medrán de cabeza.

Una de las principales premisas en el estilo de Muñiz es que la seguridad defensiva resulta fundamental y que en cada partido se debe intentar dejar la portería a cero, para a partir de ahí buscar la victoria con el acierto en la meta contraria. Pero la fragilidad defensiva de la última semana hace imposible que se pueda llevar a cabo.

El técnico asume que durante este parón liguero debe aprovechar para recuperar las virtudes que mejor sabe explotar el equipo. Los dos centrales han disputado todos los minutos de la temporada, 630, y este descanso de dos semanas sin partidos les puede venir bien para volver a mostrar su seguridad en el área como hacían hasta ahora.

Con la derrota en casa, el equipo interrumpió ayer una racha de nueve jornadas consecutivas sin caer en el Ciutat y deja este registro como el mejor en su historia en Primera División. Desde el pasado 2 de marzo de 2016, el Levante solo perdió un encuentro durante toda la temporada en Segunda División, ya en la última jornada y con el objetivo conseguido.

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