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Fútbol | Levante UD

Levante UD | El método Muñiz conquista el Bernabéu

Ivi, nuevo fichaje esta temporada, en el momento de batir al portero del Real Madrid, Kiko Casilla. / EFE/KIKO HUESCA
Ivi, nuevo fichaje esta temporada, en el momento de batir al portero del Real Madrid, Kiko Casilla. / EFE/KIKO HUESCA

El Levante da una lección táctica y de sacrificio al campeón de Europa y suma un punto tan valioso como merecido para seguir invicto

José Molins
JOSÉ MOLINSValencia

Los imposibles existen si se trabaja, se confía y se lucha en grupo como ayer hizo el Levante para que saltara la sorpresa en el Bernabéu. Los granotas realizaron una demostración de qué significa jugar en equipo y su derroche de esfuerzo y solidaridad se tradujo en un punto tan valioso como inesperado ante el campeón de Europa. Los futbolistas tienen tan grabados a fuego los conceptos de Muñiz que juegan de memoria y se mueven como un colectivo. Y a la solvencia de la temporada pasada se le suma el juego atractivo de este año.

1 Real Madrid

Kiko Casilla; Carvajal, Nacho, Sergio Ramos, Marcelo; Lucas Vázquez (Kovacic, m.74), Marcos Llorente (Isco, m.62), Kroos, Theo; Marco Asensio y Benzema (Bale, m.27).

1 Levante UD

Raúl; Iván López (Pedro López, m.20), Chema, Róber, Postigo, Toño; Jason, Campaña, Lerma, Ivi (Samuel, m.68); y Álex Alegría (Boateng, m.55).

GOLES
0-1, m.12: Ivi. 1-1, m.36: Lucas Vázquez.
ÁRBITRO
Hernández Hernández (comité de Las Palmas). Amonestó a Ramos y Carvajal por el Real Madrid; y a Lerma, Alegría y Boateng por el Levante. Expulsó por roja directa a Marcelo en el minuto 89.
INCIDENCIAS
Encuentro correspondiente a la tercera jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 67.789 espectadores.

Como resultado, el equipo dio un baño táctico al Real Madrid y consiguió que el partido se jugase al ritmo que quisieron los granotas. Los azulgranas se mantienen invictos en la tercera jornada y llegan al derbi con la moral por las nubes, después de sacar los colores a los de Zidane. Incluso Muñiz se permitió el lujo de sumar ese valioso empate sin dos de sus principales estrellas, Morales sancionado y Bardhi, que se quedó en el banquillo. En cambio, se mostraron imperiales Lerma para dominar el centro del campo, Chema y Postigo para construir un muro en el área y Raúl para detenerlo todo bajo los palos. Los cuatro sobresalen dentro de ese bloque excelso que forman los azulgranas.

El Levante se adelantó pronto con un gol de Ivi en una jugada ensayada y después tuvo que sufrir. Llegó el empate, parecía que el equipo se desmoronaría, pero cada vez se hizo más fuerte, más sólido, más seguro. Impuso su ritmo. El Real Madrid se diluía. Ni rastro de ese Asensio que asombraba. Pero el encuentro se hizo muy largo. Cada embestida blanca hacía contener la respiración. Muñiz decidió no arriesgar con el estado físico de Bardhi, ya que el macedonio será más necesario en los dos próximos partidos, y optó por un mediocentro de más trabajo con la entrada de Rober Pier, quien por primera vez en la temporada estaba disponible, al que colocó junto a Lerma, con Campaña por delante. Pero el que más varió su esquema habitual fue Zidane, con numerosas rotaciones como la suplencia de Isco y Bale, que tuvieron que salir después y ya no lograron resolver, que se unían a los ausentes Keylor Navas y Cristiano Ronaldo, mientras que Marcelo y Theo, dos laterales, formaban la banda izquierda.

El Levante entró muy serio al partido, para confirmar el mensaje de Muñiz. No habían ido al Bernabéu a hacerse fotos. Lerma y Rober Pier controlaban bien el centro del campo y creaban un muro difícil de superar para que los blancos accedieran al área. Y además el equipo tenía personalidad para lanzarse al ataque. Hasta que se produjo la brillante conexión entre los dos Iván López. Un potente saque de banda del valenciano lo remató a la red el madrileño (Ivi) en el área pequeña. El Bernabéu enmudecía. El Levante daba la gran sorpresa. Como aquel gol de Salva en 2007. En la misma portería y también al inicio del encuentro. Una década después la historia podía repetirse. Pero quedaban aún 75 minutos, un mundo en el estadio blanco.

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El partido iba a ser una constante. Los granotas multiplicándose en defensa para achicar las oleadas atacantes de los de Zidane. Chema y Postigo impecables, Raúl salía atento y valiente ante cualquier balón suelto y todo el equipo trabajaba en las ayudas. Al más puro estilo Muñiz, todos los detalles están trabajados. La nota negativa llegó con la lesión muscular de Iván López. Vuelve a recaer ahora que se había ganado la titularidad. Mala suerte la del canterano. El capitán Pedro López debutó en la temporada en su lugar.

Los azulgranas jugaban con personalidad. Nadie hubiera dicho que son un recién ascendido. Sólidos en defensa, sin errores y con tranquilidad para tratar el balón. El nerviosismo empezaba a notarse en los jugadores blancos y en la grada. Lerma se agigantaba en el centro del campo. También Zidane tuvo que mover el banquillo obligado al lesionarse Benzema y echó mano de Bale.

Pero por muy buen trabajo que hicieran los de Muñiz, la pegada del Real Madrid aparece por cualquier rincón. El árbitro no señaló una falta de Sergio Ramos, que cabeceó un córner, su remate lo paró como pudo Raúl y Lucas Vázquez empujó a la red. Entre el colegiado y el despiste granota el equipo lo pagó caro en el Bernabéu. Pero pese al empate las sensaciones que daba el conjunto granota eran excelentes. Incluso Raúl se lució al sacarle un mano a mano a Bale justo antes del descanso. Y en la segunda parte los azulgranas salieron con el mismo guión de trabajo defensivo pero con un mayor desparpajo en ataque. Una gran acción de Campaña la culminó Alegría a las manos de Casilla, mientras que Jason e Ivi tenían profundidad. Nada de encerrarse atrás. Y menos con la entrada de Boateng por Alegría, con la que Muñiz buscaba velocidad al contragolpe. El técnico también refrescó la banda izquierda con la entrada de Samu García, que debutó, por Ivi.

El Levante aguantaba bien las oleadas madridistas y no concedía ocasiones claras, pese a que el dominio local era cada vez más evidente con el paso de los minutos. Aunque se echaba en falta algún pase para la carrera de Boateng, al que Muñiz llamó en pleno partido para corregirle sus desacertados movimientos. Fruto de la inexperiencia. Raúl también se hacía cada vez más grande, muy seguro en los balones colgados y en un remate de Asensio y otro de Marcelo en los que sacó una mano fantástica. Mientras que un disparo de Kroos en el último segundo dio en el poste. Nada iba a estropear la fiesta del 108 cumpleaños. Con ese planteamiento extraordinario de Muñiz, el Levate nunca se mostró inferior y disputó un partido impecable para llevarse un merecido empate. Con el que honra su historia y avisa a sus rivales de que van a competir como nadie y que no tienen techo.

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