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La mayor goleada sufrida en casa

Jason se lamenta tras uno de los goles encajados. / juan j. monzó
Jason se lamenta tras uno de los goles encajados. / juan j. monzó

El 0-5 encajado ante el Atlético iguala la derrota más abultada del Levante en Orriols | «En cada contragolpe nos hacían mucho daño. Al final pasa lo que ha pasado y porque han bajado el pistón», lamentó Morales

ALBERTO MARTÍNEZ VALENCIA.

Una noche para olvidar. Los errores defensivos protagonizados en los primeros minutos fueron el preludio de un angustioso partido. Plantar cara a un rival de envergadura como el Atlético de Madrid nunca es fácil, pero la derrota de ayer tampoco entraba en los planes. Sobre todo después de que el equipo recuperara su identidad frente a Las Palmas. El Ciutat de València lleva más de dos meses sin celebrar una victoria. Y ayer, además, vivió un día tristemente histórico. El 0-5 encajado igualó la mayor derrota de los azulgrana como locales en Primera División.

El Levante perdió el control del partido en los minutos iniciales. Las lagunas defensivas facilitaron el trabajo a los atacantes rojiblancos. Sin capacidad de reacción, los de Juan Ramón López Muñiz se hundieron en diez minutos. Entre el 59 y el 68, Gameiro y Griezmann se encargaron de ampliar la renta a 0-5. Una goleada que podría haber sido mayor si el Atlético hubiese gozado de más acierto en el tramo final. La zaga granota se descompuso. «En cada contragolpe nos hacían mucho daño. Al final pasa lo que ha pasado y porque han bajado un poco el pistón...», lamentó Morales en beIN LaLiga.

En cualquier caso, el doloroso tropiezo de ayer se hizo un hueco en la historia del Levante. Hasta ahora, las mayores derrotas de los azulgrana en casa en Primera División eran el 0-5 sufrido ante el Barcelona el 21 de septiembre de 2014 y el recibido contra el Real Madrid el 8 de octubre del mismo año. Aquel equipo estaba dirigido por Mendilibar.

Anoche, este registro quedó igualado. Y, al mismo tiempo, Diego Pablo Simeone rompió a lo grande la maldición que le acompañaba en el Ciutat de València. Y es que el argentino nunca había ganado en Orriols. Ni como futbolista ni como entrenador. La de ayer fue la séptima visita del Cholo a Orriols. En la primera, cuanto todavía, se vestía de corto, cayó por 1-0. Rivera decidió el encuentro, celebrado el 22 de septiembre de 2004.

Ya en el banquillo, el balance comenzaba a atormentar a Simeone. Como entrenador del Atlético de Madrid, el argentino sumaba tres derrotas y dos empates en el coliseo granota. Anoche puso fin al maleficio que le perseguía en el Ciutat de València.

Pese a la dura derrota, la plantilla azulgrana recibió el calor de la afición. Tras el pitido final, la grada de animación, Levante Fans, permaneció varios minutos en su sector del estadio animando con sus cánticos a los futbolistas, quienes regresaron al césped para agradecer el apoyo. Toca pasar página.

El entrenador azulgrana, Juan Ramón López Muñiz, valoró el comportamiento de los seguidores. «Entre la afición y el equipo se mantendrá la categoría. Hoy han demostrado que están con el equipo».

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