Las Provincias

El Levante UD vuelve a Primera

  • La travesía en Segunda sólo dura un año para un líder sólido y brillante

Pasión, mucho sufrimiento y gloria granota. El Levante tocó el cielo ayer con su victoria en el Ciutat de València y vuelve a los altares del fútbol menos de un año después de su caída. Casi veinte mil aficionados vibraron sobre el césped nada más acabar el encuentro, al invadir el campo y protagonizar la imagen de la temporada. Que ya es historia azulgrana, este 29 de abril de 2017 en que el club logró su quinto ascenso a Primera División. Dependía de sí mismo y el equipo no falló.

El héroe inesperado fue Sergio Postigo, autor del gol que permite subir a la máxima categoría. Quién iba a decir hace sólo unos años a él y a Morales, cuando jugaban en el Parla y el filial del Leganés y eran amigos, que iban a celebrar juntos un ascenso a Primera. Pero así fue. Su cabezazo a la red ya quedará para siempre en la historia granota. Todo el levantinismo remató con él para batir al Oviedo.

Como en casi todos los partidos de este año, hubo que sudar sangre para conservar el gol de ventaja y llevarse los tres puntos, pero en esta ocasión los jugadores contaban con los 18.715 seguidores que poblaban las gradas para ayudar a construir una muralla en la portería de Raúl Fernández. Y así fue. Entre todos pusieron el candado para que la fiesta inundara Orriols a las 19:48 horas, tras un partido sufrido en el que el equipo azulgrana mereció una ventaja más amplia.

Y es que como no podía ser de otra manera, el Levante entró al partido con una gran intensidad, buscando un gol tempranero con el que allanar el camino. Natxo Insa fue el más activo en el inicio y protagonizó las dos primeras llegadas, con una asistencia y un disparo que sacó el portero. También Morales, imparable por la izquierda, y tras una brillante acción suya, Pedro López estuvo cerca de marcar. El equipo esta vez no iba a especular. Acumulaba llegadas al área, centros por ambas bandas, pero faltaba dar en la diana.

Aunque con el paso de los minutos los granotas fueron bajando esa brutal intensidad y los asturianos fueron asomando la cabeza, cada vez se acercaban más al área, incluso Raúl tuvo que despejar un remate de Berjón. Hasta que en un pase largo de Postigo, Roger rompió el fuera de juego y se plantó solo ante Juan Carlos. El de Torrent lo tuvo todo a favor pero le falló la puntería para haber acercado el ascenso antes del descanso.

Los de Muñiz llevaban claramente la iniciativa, con un gran Insa dirigiendo el juego, pero necesitaban la creación de Campaña. Y el sevillano apareció en el momento decisivo para lucir su extraordinario guante con los golpes francos. Primero lanzó una falta que Chema no pudo rematar porque le hicieron un claro penalti que el árbitro no vio. Pero a la siguiente estalló Orriols.

Esta vez en un córner, el mediocentro puso un balón de oro ante el que Postigo entró como un toro, con el convencimiento de todo el levantinismo, para cabecear con potencia a la red. Y el Ciutat se vino abajo. El futbolista más regular de la temporada tenía su premio con el gol soñado por todos. El estadio era una fiesta, pero aún quedaban 35 minutos para conservar la victoria y lograr el sueño.

Tras ser decisivo, Muñiz retiró a Campaña y buscó más frescura, imaginación y control en el ataque con la entrada de Casadesús, que en su primer balón pudo marcar. Y como en cada partido en el Ciutat, tocaba sufrir para defender la renta. Raúl volvió a aparecer con dos buenas paradas a Toché, pero el Levante estaba cada vez más atrás, muy cerca de su área, por lo que el Oviedo igualó la posesión. Aunque los granotas se reactivaron tras el cambio de Morales, que se fue renqueante y en su lugar salió Abraham para potenciar la banda izquierda. Entonces entre Jason y el catalán dispusieron de tres llegadas peligrosas, y más tarde otro posible penalti a Roger que tampoco lo pitó el colegiado.

La recta final fue dramática. Muñiz retiró a Roger y sacó a Saveljich para que todo el equipo viviera los últimos minutos colgado del larguero, mientras el Oviedo lanzaba balones al área sin parar. Había que defender con el alma. Todo el levantinismo despejaba de cabeza junto a Chema, de volea con Rober Pier y jaleaba cuando Raúl atrapaba el balón y ganaba unos segundos. Tres minutos de añadido. Eternos. Todos en el banquillo se abrazaban. Estaba hecho. Pero en el césped había más nervios que nunca. Un gol lo habría estropeado todo. Pero el pitido final sonó a música celestial. Se acabó. Por fin a Primera. La afición invadió el césped de inmediato. El Levante ha vuelto. Seis jornadas antes. Y lo ha hecho para quedarse para siempre en la máxima categoría.

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