El Levante estudia que sus jugadores donen un 1% del salario a la Fundación

Quico Catalán, junto al director financiero Ignacio García. / i. marsilla

El club busca la fórmula idónea para no tener impedimentos legales con el máximo accionista, que debe 2,8 millones de euros del préstamo

JOSÉ MOLINS

valencia. Aunque en los dos últimos años la actualidad de la Fundación del Levante ha girado en torno a las acciones y el cambio del patronato, la realidad es que el dueño del club sigue cumpliendo con sus pagos para reducir la deuda. Y al mismo tiempo, el propio organismo y el Levante estudian fórmulas para lograr nuevas vías de financiación. Una de las principales que la entidad granota está analizando ahora es que los futbolistas del equipo azulgrana donen un 1% de su ficha salarial para obras sociales que realiza la Fundación.

Se trata de un tema que ya se valoró hace años y se decidió aparcar pero que ahora han recuperado y se encuentra sobre la mesa, por lo que con ayuda de un gabinete jurídico se está estudiando para ver de qué forma se puede llevar a cabo esta idea sin tener impedimentos legales. La iniciativa se podría realizar con los nuevos fichajes, pero la idea es aplicarlo a toda la plantilla, aunque en el club saben que no resultará fácil convencer a los jugadores de que donen una parte de su sueldo, aunque sea un 1%.

La solución aparentemente más sencilla de que el club les aumente su salario en la misma cantidad que donarían podría acarrear problemas legales como la asistencia financiera. Si se logra llevar a cabo esta iniciativa, que ya desarrolla con éxito el Barcelona desde hace años, supondría una importante fuente de ingresos anuales para la Fundación, que se ocupa de gestionar la escuela deportiva del club y las diferentes secciones de fútbol para discapacitados, como EDI y Masclets, una labor en la que es pionero en España y por la que ha recibido numerosos reconocimientos.

La Fundación debe actualmente 2,8 millones de euros al Banco Mare Nostrum y no ha faltado nunca a sus compromisos de pagos desde que en 2009 compró la mayoría accionarial del club, del que ahora posee un 69% de los títulos, tras vender en varias fases en torno a un cinco por cien a los aficionados. Para adquirir las acciones hace ocho años pidió un préstamo de 7 millones que ha ido amortizando en estos años y que en 2014 logró refinanciar hasta 2022, por lo que debe pagar 600.000 euros anuales para ir rebajando el pasivo hasta que la deuda quede completamente saldada en un lustro.

Actualmente el presupuesto de la Fundación está en torno a un millón de euros, que obtiene fundamentalmente del convenio firmado con el club, en el que el Levante paga por la formación de sus jugadores, en especial por los que ascienden al primer equipo y al filial. Además, el organismo consigue ingresos por convenios con entidades públicas, de los beneficios que reporta la escuela con las categorías inferiores, los campus que organizan y las diversas actividades de colaboración como conferencias y ayudas de patrocinadores, que en ocasiones hacen también una aportación adicional para la Fundación.

Pero el máximo accionista también tiene gastos que se suman a esos 600.000 euros para pagar el préstamo. Debe hacer frente a los salarios de los entrenadores de las categorías inferiores, los desplazamientos en autobús para partidos y entrenamientos, los torneos que organiza y las colaboraciones que también paga.

En cuanto al actual patronato, tras constituirse el pasado 22 de mayo con los nuevos miembros nombrados en la junta general de accionistas, el próximo día 19 volverán a reunirse ya con los siete patronos que faltan, los otros seis elegidos en diciembre y el expresidente Juanjo Murria. Con todos ellos se decidirá quién será el nuevo presidente que sustituya a José Manuel Fuertes y se establecerá una comisión ejecutiva, que se encargará de las gestiones habituales de la Fundación, entre ellas iniciativas como ésta de la donación del 1% de los futbolistas para actividades sociales.

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