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Fútbol | Levante UD

Levante UD | La generación del cambio

Martín Gonzalvo, José Ramírez y Tomás Vidal, en la exposición conmemorativa del 80 aniversario de la Copa de la República/ Jesús Signes
Martín Gonzalvo, José Ramírez y Tomás Vidal, en la exposición conmemorativa del 80 aniversario de la Copa de la República / Jesús Signes

Martín, Tomás y José, del 2000, representan la realidad de los jóvenes levantinistas

Alberto Martínez de la Calle
ALBERTO MARTÍNEZ DE LA CALLEValencia

Martín Gonzalvo, Tomás Vidal y José Ramírez recorren el antepalco del Ciutat de València para visitar la exposición conmemorativa del 80 aniversario de la Copa de la República. Aprovechan para navegar por el pasado del Levante UD, porque la realidad que están viviendo resulta bien distinta. Estos tres seguidores, como todos los nacidos en el 2000, pueden presumir de ser los de mayor edad que han visto al conjunto granota más años en Primera que en Segunda. Representan una generación que marca un antes y un después en Orriols. Ya tienen en el bolsillo el abono para la próxima temporada, en la que volverán a disfrutar de la élite. Mirando desde sus jóvenes butacas, el equipo regresa a su hábitat natural.

Los tres hinchas están cerca de alcanzar la mayoría de edad. Desde que nacieron, el Levante ha completado nueve temporadas en Primera y ocho en Segunda. Les cuesta asumir que el club, en sus 108 años de historia, sólo haya competido en la máxima categoría durante un total de 11 campañas. «Es un honor poder vivir esto», comparten.

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«Me empezó a interesar el fútbol cuando subimos a Primera en 2006. Yo lo que veía era al Levante en Primera. Sólo tenía eso en la cabeza. Luego, bajamos y ascendimos en sólo dos años. Esa es la realidad de los jóvenes», admite Tomás Vidal.

José Ramírez se siente un privilegiado: «Mi padre ha visto cómo el equipo iba de una categoría a otra. Él estaba aquí en tribuna cuando eran cuatro sillas de madera y todo esto era huerto. Ha visto al equipo ascender de Tercera a Segunda B y de Segunda B a Segunda». En este contexto, a Martín Gonzalvo le dolió especialmente el descenso sufrido el año pasado: «Me sentó bastante mal. No te lo esperas porque llevas mucho tiempo ahí».

El idilio de Martín con Orriols arrancó en la campaña 2010-11: «El fútbol no me gustaba hasta 2007. Y me hice fan del Barça en ese momento. A mi padre, por el trabajo, le daban pases y vine una vez a ver un Levante-Racing. Jugaba Caicedo. Entonces el Levante me hizo tilín. Después, el día que el Levante se clasificó para Europa League, vine con mi padre a ver el partido contra el Athletic. Y ahí ya me enamoré. Ese verano, conseguí un trabajo de carpintería ayudando a mi abuelo, que me daba dinero. Invertí ese dinero en el pase para la temporada de Europa League». Estos tres jóvenes forman parte de un grupo de cinco amigos de Camins al Grau que estudian en el mismo instituto.

«La última temporada en Primera, empezamos a ir juntos al campo algunos días, cuando el club daba la posibilidad de llevar un invitado. Íbamos haciendo grupito. Y al bajar a Segunda, estuvimos pensando si nos sacábamos el pase o no. Entonces, cuando el club anunció la promoción del abono gratis si se ascendía, dijimos: '¡Va, nos lo sacamos!'. Y ahora estamos los cinco con pase gratis en Primera. Y esperemos que la próxima temporada también», comenta José.

La pasada campaña, los tres demostraron una fidelidad absoluta. Ni un diluvio les detuvo. A finales de noviembre, acudieron al Ciutat con motivo de la visita del Rayo, aunque el partido se suspendió antes de arrancar por el temporal.

Las ventajas e iniciativas dirigidas al público infantil que ha impulsado el Levante durante los últimos años están dando sus frutos. En la temporada 2010-11, había sólo un 12 por ciento de abonados menores de 20 años. Un sector de la afición que ahora, analizando los más 15.000 pases que ya se ha vendido para la próxima campaña, representa el 32 por ciento. Todo un salto.

«Sobre todo, sientes que en el Levante no te ven como un billete de 500, sino como un aficionado y como una persona que pertenece al club. Eso te hace sentirte parte de algo y querer participar», indica José.

Tomás, quien luce una camiseta con el rostro de Víctor Casadesús serigrafiado como homenaje, lleva los colores en las venas: «Soy del Levante desde antes de nacer. Mi padre y mi abuelo ya eran del Levante. Mi abuelo vivió en barrios pescadores». Posee el abono desde 2009: «De crío, en Primaria, yo era el único del Levante en mi clase». Los tiempos van cambiando. «De vez en cuando, invitamos a gente del instituto para que se vayan haciendo del Levante. Vamos captando», apunta José.

El espíritu granota cautivó a Martín. «Es un equipo sufridor. En el Levante, pierdes y el equipo y la afición saben levantarse y al día siguiente puede venir el Madrid y ganarle. Ballesteros, con la edad y la envergadura que tenía, ha sido un ejemplo a seguir. Un veterano que lucha hasta el final y que puede ganar a Cristiano Ronaldo en una carrera. Para mí, eso es el Levante».

Martín lloró el pasado 29 de abril, cuando se certificó el ascenso: «Estaba en el césped mirándolo todo». Participaron en la mágica invasión de campo. «En el minuto 85 ya estábamos abajo. Cuando pitó el árbitro, saltamos y empezamos a correr. Esos diez segundos de alegría son inolvidables», cuenta José. Celebraron a lo grande el regreso a Primera. El sitio que mejor conocen.

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