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El examen final de Muñiz

Muñiz empuja una portería en un entrenamiento. / manuel molines
Muñiz empuja una portería en un entrenamiento. / manuel molines

El técnico y el Levante se jugarán su futuro en una semana sin margen de error

M. RODRÍGUEZ

valencia. El Levante ratificó el lunes a Muñiz, por mucho que Quico Catalán insistiese en que él no había comparecido para ratificar a nadie. La ley del fútbol dice claramente que jornadas como las de anteayer son la antesala de la destitución. Una última inyección de adrenalina para intentar que el enfermo antes de someterlo a tratamientos más drásticos. «Juan Ramón es y estoy convencido de que va a ser nuestro entrenador», aseguró el presidente tras cinco horas de consejo. La pregunta es si la directiva volverá a decidir lo mismo ante otra debacle el lunes contra el Betis.

Lo deseable, desde luego, es que esta situación se quede en una hipótesis de deporte ficción. Que se gane por fin en casa -el equipo lleva una vuelta completa sin hacerlo- como aperitivo a una semana trepidante. Porque, después de la tensa jornada del lunes y la de descanso de ayer, Muñiz se pone hoy manos a la obra para tratar de revertir una situación que se puede calificar como crítica tras el 3-0 encajado en Anoeta. «Posiblemente ha sido el peor partido que he vivido como presidente», admitió Catalán. Ese ataque de sinceridad dice mucho.

«Lógicamente estamos preocupados», añadió. Tanto que algunos de los consejeros eran partidarios de prescindir de los servicios de Muñiz. Los primeros susurros proponiendo el cambio datan de antes de Navidad, tras el 1-2 contra el Athletic. Los amortiguó la buena imagen en el Sánchez Pizjuán (0-0), donde sólo la falta de puntería apartó a los granotas de la victoria.

El desenlace del encuentro de Riazor parecía salvar a Muñiz. El 2-0 que condenaba a pisar por primera vez el descenso antes de recibir al Real Madrid le ajustaba la soga al cuello. Ivi llegó para obrar el milagro y una semana después Pazzini desató la euforia entre una afición necesitada de alegrías. La polémica ahogó cualquier conato de duda tras el derbi, pero el ridículo ante la Real ha encendido las alarmas y ha hecho sonar los tambores de guerra.

Tito y Carmelo del Pozo salvaron el lunes a Muñiz. Una parte del consejo quería su cabeza y otra apeló a la dirección deportiva. El informe de los técnicos y, en gran medida, la falta de un recambio dieron una vida extra al asturiano. El problema ahora está en manos del consejo, condenado a mantenerse firme en su decisión si no quiere apelar a una solución de urgencia.

Después del partido del Betis, no hay margen para cambios en el banquillo antes de que se disputen otras dos jornadas de Liga. Entre un partido y otro sólo hay una jornada para la sesión regenerativa y otra para preparar el siguiente compromiso. Así serán los días previos a viajar a Vitoria y recibir al Espanyol. En caso de querer dar un volantazo a lo afirmado por Quico Catalán el lunes, los directivos estarían condenados a conceder las riendas del primer equipo a Paco López, entrenador del filial granota y que fue una de las alternativas que se comentaron si finalmente se relevaba a Muñiz.

Lo acontecido entre domingo y lunes, en todo caso, ya es historia y ahora toca apelar a los escasos brotes verdes que se percibieron en el partido que dejó helado al levantinismo. Uno de ellos, los destellos de Rubén Rochina quien, a pesar de no estar aún en su mejor momento, sí evidenció su capacidad para dar un plus a este equipo. «Tenemos que remar todos juntos. Vimos que el Betis es capaz de plantarle cara al Real Madrid, nos va a tocar sufrir mucho», afirmó. Si se trata de plantar cara a los de Zidane, el Levante lo ha hecho en los dos partidos. Otro brote verde.

También puede resultar positivo que los rivales directos jueguen antes, aunque esta es un arma de doble filo. El Dépor recibe al Espanyol y Las Palmas visita Leganés. No deja de ser factible que, esta vez si, el Levante arranque su partido en puesto de descenso o igualado a puntos con esa posición. El Málaga, que por el momento parece hundido, visita el domingo San Mamés.

En la jornada de entre semana, el Levante será de nuevo el último en jugar. El Dépor visitará Getafe y el Málaga recibirá al Sevilla el miércoles. Las Palmas jugará en casa contra el Barcelona justo antes del partido de Mendizorroza. El domingo, el equipo granota saltará al césped de Orriols sabiendo los resultados de sus rivales directos, con la excepción de lo hombres de Jémez, que el lunes visitan Balaídos.

En esta triada, el Levante tiene la ocasión de mejorar algunas de las múltiples estadísticas que le pesan como losas en esta temporada. Una es la que ayer publicó la agencia Efe: que el equipo sólo se ha puesto por delante en cinco partidos de Liga.

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