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El adiós a la Copa retrata al Levante

Levante-Espanyol./EFE
Levante-Espanyol. / EFE

El conjunto granota paga caros los riesgos iniciales y la alarmante falta de gol

Alberto Martínez de la Calle
ALBERTO MARTÍNEZ DE LA CALLE

La historia de siempre. Pero esta vez la consecuencia fue despedirse de la Copa del Rey cuando el pase a cuartos de final estaba encarrillado. El 1-2 firmado en Barcelona daba alas al Levante, pero el Espanyol se las cortó a las primeras de cambio. El conjunto catalán supo jugar sus cartas mucho mejor que los granotas, a quienes les penalizaron los riesgos asumidos desde el principio del partido y la flagrante falta de pólvora. El dominio del juego, sin gol, resulta inútil. El Ciutat de València, que no celebra una victoria desde el 21 de septiembre, tiene motivos para lamentarse.

El Levante entró en el partido sin la intención de especular. Con las líneas adelantadas y el claro objetivo de sentenciar la eliminatoria cuanto antes. Los de Muñiz se mostraban valientes y buscaban llevar el peso del encuentro a través de Campaña y Bardhi. Ambos futbolistas, indiscutibles para el entrenador asturiano, llevaban el control. El triángulo del centro del campo estaba completado por Lukic. El serbio ha dado un paso adelante en las últimas semanas.

Precisamente, con el Levante cómodo sobre el terreno de juego, Lukic y Bardhi dibujaron una magistral combinación que murió en el área de Diego López. La habitual falta de lucidez en los metros finales tuvo serias consecuencias en la siguiente jugada. Gerard lanzó un balón en profundidad para Leo Baptistao y, mientras Cabaco reclamaba un fuera de juego que no existía, el brasileño se dirigía sin contemplaciones hacia Raúl Fernández y definía con clase. Era el minuto 14 y el gol del Espanyol descargaba sobre el conjunto granota esa presión que tanto se quería evitar.

El gol dolió, aunque Muñiz decidió no alterar su guión y sus hombres seguían concentrados en el campo del Espanyol. Algo que aprovechaba el cuadro blanquiazul para hacer daño con pases entre líneas y explotar la velocidad de Baptistao. Pero fue Gerard, en un estado de forma extraordinario, quien iba a resquebrajar los esquemas de los granotas.

Primero, el catalán avisó con un misil desde la banda izquierda que se estrelló en el palo derecho de la portería defendida por Raúl. La madera salvó al Levante. Pero sólo unos minutos después, el equipo granota iba a ser víctima de sus propios errores y el infortunio. Toño despejó bajo los palos de su portería un potente disparo y el balón acabó en los pies de un Gerard que no perdonó. 0-2. El Espanyol daba la vuelta a la situación y los de Muñiz entraban en una fase de bloqueo. Los planes del técnico se había ido al traste en poco más de media hora.

El Levante se diluyó, sobre todo Bardhi y Campaña. Los pitos de la grada afloraban y los nervios hacían mella, tal y como está ocurriendo en Orriols desde hace casi cuatro meses. Sólo Jason, por medio de alguna galopada por la banda izquierda, generaba cierta sensación de peligro. Pero el equipo se marchaba al descanso sin haber sido capaz de fabricar ningún disparo entre los tres palos.

Entonces Muñiz, en su línea, agilizó los movimientos en el banquillo. Arrancó el segundo acto con dos cambios. Ivi y Boateng saltaron al césped en detrimento de Samu y Nano. Aire fresco en ataque. El delantero ghanés fue duda hasta última hora, ya que el miércoles se tuvo que retirar del entrenamiento a causa de unas molestias musculares.

Con la entrada de Ivi, Jason se desplazó a la banda derecha, su hábitat natural. Y a los diez minutos de la reanudación, el extremo gallego protagonizó la primera ocasión clara del Levante. Su testarazo en el área pequeña dejó sin capacidad de reacción a Diego López, pero el larguero evitó un gol que habría puesto las tablas en el marcador global.

Los azulgrana volvían a controlar el juego y el Espanyol se sentía en su salsa. Muñiz, pese a la posibilidad de una prórroga en el horizonte, optó por quemar el tercero y último cambio en el minuto 62, apostando por Morales en lugar de Lukic. El serbio, en medio de los deseos del Torino de recuperarle en el mercado de invierno, demostró que estaba capacitado para competir en la máxima categoría española.

Con esta sustitución, Jason volvió a modificar su rol y se situó como mediapunta, donde careció de ideas. El gallego se encontraba fuera de sitio, por lo que se apagó. Ahora le tocaba a Morales intentar desequilibrar el encuentro. El madrileño, a base de verticalidad, desajustaba la férrea defensa blanquiazul, aunque el trabajo se quedaba a medias.

0 Levante UD

Raúl, Shaq, Chema, Cabaco, Toño; Samu (Ivi, m.46), Bardhi, Lukic (Morales, m.63), Campaña, Jason y Nano (Boateng, m.46)

2 RCD Espanyol

Diego López, Marc Navas, Naldo, Hermoso, Vila; Fuego, Granero, David López, Jurado (Darder, m.83), Gerard y Baptistao (Sergio García, m.78)

GOLES:
0-1, m.14: Baptistao. 0-2, m.34: Gerard
ÁRBITRO:
Gil Manzano (C.Extremeño). Amonestó por el Levante a Campaña y Boateng, y por el Espanyol a Hermoso
INCIDENCIAS:
Partido de vuelta de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio Ciutat de València ante 9.978 espectadores

El Levante, ahora sí de forma necesaria, asumía riesgos. El Espanyol esperaba arropado en su campo y haciendo del contragolpe su principal recurso, ese que ya le había permitido remontar la eliminatoria. Los granotas se apropiaban del balón, pero la posesión resultaba infructuosa. Merced a la electricidad de Ivi y Morales, el equipo trataba de profundizar por las bandas. Sin embargo, la mayor parte de los centros eran imprecisos o no encontraban ningún destinatario.

Además, en el centro del campo, el Levante se atascaba de una forma alarmante. Bardhi había retrasado su posición, mientras que Boateng volvió a desaprovechar unos minutos de oro para reivindicarse. El africano trabajó, se movió y batalló como siempre, aunque no fue capaz de poner a prueba al guardameta del Espanyol. Tampoco le llegaron balones en condiciones.

El Ciutat de València empezaba la velada con un pie en los cuartos de final. Y terminó la noche despidiéndose de la Copa del Rey con la misma frustración de los últimos meses. El Levante no tiene gol. Y urge una solución para que esta carencia no pase factura en la competición que realmente importa: la Liga. Los silbidos y los pañuelos con que la afición despidió al equipo piden una reacción. Sobre todo a través del mercado.

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