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El Levante de Paco López engancha

Imagen del gol de Roger./EFE
Imagen del gol de Roger. / EFE

El Ciutat vuelve a saborear la victoria medio año después y recupera la fe

Alberto Martínez de la Calle
ALBERTO MARTÍNEZ DE LA CALLEValencia

La pasión regresó al Ciutat de València. El Levante tuvo la pólvora y el corazón que le estaba faltando durante los meses anteriores y brindó una victoria a la grada de Orriols medio año después. El conjunto granota casi había olvidado la sensación de ganar en casa y el triunfo de anoche ante el Eibar fue celebrado por todo lo alto. Lógico, ya que confluyeron varios factores. El equipo de Paco López engancha. El técnico de Silla, quien ha tomado el relevo de Muñiz en el banquillo, se convirtió ayer en el único entrenador de la historia del club que se impone en sus dos primeros partidos en la máxima categoría. Su mensaje ha calado. El cuadro azulgrana mostró distintas caras, ya que hubo fases de buen fútbol y otras de descontrol. Pero nunca careció de coraje. Hoy, el duelo directo entre el Deportivo y Las Palmas permitirá, pase lo que pase, dar un salto hacia la permanencia. La ilusión está de vuelta.

Paco López fue fiel a su filosofía y apostó por un once incluso más ofensivo que el presentado en Getafe. Anoche echó mano de un Giampaolo Pazzini, quien formó pareja ofensiva con Roger Martí. El partido arrancó con ritmo, con los dos equipos tratando de hacer daño por las bandas, pero nadie era capaz de generar peligro. Estaba imperando el orden... Hasta que se rompió pasado el cuarto de hora. Coke y Morales estaban sufriendo demasiado para contener las internadas de Pedro León y Alejo. Kike García, con una fallida volea dentro del área, metió el miedo en el cuerpo a los granotas. Y muy pronto llegó la réplica.

Ivi centró y, tras un despeje de la zaga armera, el cuero llegó a los pies de Pazzini. El italiano trató de ajustar el balón, aunque su sutil disparo se topó con un atento Dmitrovic. Los espacios crecían y el Levante buscaba con ahínco la espalda del Eibar. Los azulgrana recurrían a los pases largos para aprovechar los desmarques de ruptura de sus dos arietes.

El partido se abría, aunque faltaba precisión. La que sí iban a poner Morales y Roger. En el minuto 25, el madrileño fabricó un medido centro al segundo palo y el de Torrent apareció para deleitar con un complejo remate. Saltó para desplegar su pierna derecha y sorprender a Dmitrovic, quien tocó el cuero pero no evitó que terminara en la red. El delirio se apoderó de Orriols y del delantero. El valenciano vuelve a disfrutar del fútbol tras permanecer media temporada en la sombra recuperándose de una grave lesión de rodilla. Sabe que ésta es una temporada clave para él, ya que afronta el reto de afianzarse en la máxima categoría.

El Levante tomó ventaja en el marcador y el Eibar no se arrugó. En absoluto. El conjunto de José Luis Mendilibar, un viejo conocido, dio un paso adelante en busca del empate, provocando desajustes defensivos. Y la figura de Oier emergió cuando más falta hacía. El arquero evitó el empate al desviar con el pecho un tiro a quemarropa de Jordán.

Uno de los grandes objetivos de Paco López cuando tomó las riendas del primer equipo era recuperar la mejor versión de José Campaña. Y va por el buen camino. El mediocentro sevillano, quien había perdido la titularidad y estaba tocado anímicamente, ha recobrado la frescura. Un exquisito control suyo dejó literalmente sentado a un rival. Algo que desató una ovación de la afición. El futbolista, escoltado por Jefferson Lerma, ha ganado presencia en el campo.

Sin embargo, tras su expresión de talento, el partido se terminó para él. Campaña se lesionó al intentar robar un balón. El andaluz, después de ser atendido por los médicos, decidió continuar. Pero su cuerpo dijo basta. Quedó tendido sobre el césped y tuvo que abandonar el terreno de juego. El balón volvió a rodar sin que el Levante hubiese podido introducir a Lukic y el Eibar, en lugar de lanzar el esférico fuera, buscó la portería de Oier. Una actitud que desencadenó una monumental pitada durante dos minutos que se hicieron eternos. Cuando entró el serbio, finalizó el primer acto.

2 Levante UD

Oier, Coke, Cabaco, Rober Pier, Luna (Pedro López, m.54); Lerma, Campaña (Lukic, m.45), Morales, Ivi; Pazzini (Boateng, m.60) y Roger

1 SD Eibar

Dmitrovic, Cote (Junca, m.72), Arbilla, Ramis, Capa: Jordán, Dani García, Escalante (Charles, m.59); Pedro León, Iván Alejo (Inui, m.59) y Kike García

GOLES:
1-0,m.25: Roger. 1-1, m.63: Charles. 2-1, m.64. Boateng
ÁRBITRO:
Iglesias Villanueva (C.Gallego). Amonestó por el Levante a Cabaco, Lukic, Lerma y Roger, y por el Eibar a Dani García, Arbilla y Charles
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la vigésima novena jornada de LaLiga disputado en el estadio 'Ciutat de València' ante 16.028 espectadores

Los ánimos se habían caldeado de cara al segundo tiempo. Kike García, como ya había hecho al principio del partido, perdonó cabeceando por encima del larguero. Justo después, Pazzini desperdició la oportunidad de ampliar la renta. El camino hacia la victoria iba a resultar tortuoso. En el minuto 53, llegó otro contratiempo en forma de lesión. Luna sufrió un problema muscular en una carrera, por lo que Paco López se vio obligado a improvisar. Con Toño García recién operado, el técnico de Silla tenía que inventarse un lateral izquierdo. Pedro López entró y Coke se desplazó al perfil zurdo.

El Eibar hacía daño al Levante colgando balones al área. Y en uno de esos, Jordán rozó el empate, pero su lanzamiento se estrelló en el larguero. El centrocampista catalán se redimió instantes después al convertir un testarazo en una magistral asistencia para Charles. El brasileño, quien acababa de saltar al césped, remató a placer y libre de marca.

Era el minuto 63 y la laguna defensiva pasó al olvido en cuestión de segundos. El tiempo que tardó Boateng, quien había sustituido a Pazzini, en aprovechar un pase entre líneas para plantarse solo delante de Dmitrovic, driblar y marcar. 2-1 y las ilusiones seguían intactas.

Entonces el partido se volvió completamente loco. Roto, sin dominador ni criterio. Pero había que sobrevivir y el Levante lo iba a hacer. Entre broncas, faltas y alta tensión, los azulgrana defendieron con el corazón y se encomendaron a los contragolpes. Y en el minuto 90, llegó el último susto. Coke protagonizó una absurda cesión a Oier en el área pequeña, por lo que el árbitro señaló falta. El corazón de Orriols se paró. Y recuperó el latido cuando Cabaco desvió con su cuerpo el peligroso balón parado. Una victoria para volver a creer.

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