Las Provincias

Una derrota que no borra la sonrisa

Morales presiona al jugador del Rayo Embarba. :: javier boned
Morales presiona al jugador del Rayo Embarba. :: javier boned
  • El Levante compite en Vallecas pese a un virus de varios jugadores y Roger marca para seguir como pichichi

Habría que retroceder muchos años para encontrar una derrota que no causara dolor alguno entre los levantinistas. Que ni siquiera fuera capaz de borrar la gran sonrisa en la cara que llevan puesta todos los granotas desde el pasado sábado. Porque ayer en Vallecas ocurrió lo previsible. El Levante compitió, dio la cara, incluso tuvo ocasiones para haber puntuado o ganado, pero el empuje y la necesidad del Rayo le condujeron a la victoria. Aunque también hubo un imprevisto. Un virus estomacal afectó a varios jugadores granotas y condicionó el partido. El equipo azulgrana no sumó pero cumplió uno de sus objetivos al marcar un gol Roger que le mantiene en cabeza de la lucha por el pichichi.

Y la decisión de que no jugara Raúl Fernández permite al portero acercarse también al trofeo de meta menos goleado. Tras una semana plagada de celebraciones por el ascenso y con seis semanas por delante sin jugarse nada, Muñiz decidió apostar por futbolistas no habituales en el once. Así, Oier debutó en la portería, Abraham ocupó el lateral izquierdo, con Montañés más adelantado, mientras que Rubén y Verza volvieron tras varias semanas descartados, con Casadesús como enganche. Oportunidad de revalorizarse para todos ellos y demostrar al técnico su valía hasta el final de la temporada. También la tuvo Espinosa, ya que entró a los cinco minutos al lesionarse Rober Pier.

En estas últimas jornadas habrá rotaciones para casi todos, pero no para Roger. El delantero tiene como gran objetivo lograr el trofeo pichichi, así que el juego ofensivo del equipo prácticamente va a consistir desde ahora en buscar al de Torrent en cada ataque, para que se mantenga en lo alto de la tabla de goleadores.

La intensidad de los granotas no era la misma que hasta hace una semana, algo lógico en todos los equipos que ya han conseguido su objetivo, así que el Rayo, en la lucha por la permanencia, se adueñó muy pronto del partido. Y en un error de Abraham marcó el primero. El lateral se quedó clavado y rompió el fuera de juego, por lo que Embarba se plantó solo y batió a Oier con facilidad. El atacante rayista era el más peligroso del encuentro y en cada llegada de los madrileños aparecía para crear problemas a la defensa azulgrana.

El Levante, que hasta el gol no había ofrecido argumentos ofensivos, fue creciendo con el marcador en contra. El equipo reaccionó. Rubén y Casadesús pudieron marcar con dos disparos y el centro del campo empezó a funcionar con Espinosa. El conjunto azulgrana fue mejorando, aumentó esa pobre intensidad del inicio, para pisar cada vez más el área vallecana. Roger avisó con una clara ocasión pero, como ocurrió contra el Oviedo la pasada jornada, no acertó cuando estaba solo ante el portero.

Aunque a la segunda que tuvo, el 'pistolero' ya no perdonó. Morales, que actuó como lateral derecho por la lesión de Iván López en el calentamiento, estuvo muy atento para recuperar un mal pase del Rayo en su campo, asistió al delantero y éste definió con clase junto al palo. Suma y sigue en lo alto de la tabla, camino del Pichichi. Y no quiere parar en las cinco jornadas que faltan. De hecho, en la segunda parte Roger protagonizó casi todas las ocasiones, todas desde fuera del área y sin encontrar el camino de la red.

El partido estaba igualado, controlado para un Levante que buscaba la victoria (Muñiz sustituyó a Rubén para tener más profundidad con Jason), pero el Rayo empezó a apretar para mostrar su necesidad por certificar la salvación. Primero avisó Baena con un cabezazo que obligó a lucirse a Oier con una buena parada. Pero a la segunda llegada clara los madrileños marcaron. Su perla, Embarba, picó el balón en una acción embarullada ante la inconsistencia defensiva granota y Lass marcó de cabeza. Entre ambos incluso pudieron aumentar la ventaja en el marcador con dos ocasiones muy claras más. Mientras, los granotas aguantaban el chaparrón y ahí es donde más se evidenció quién se jugaba algo y quién no. El Rayo volaba y mordía en cada balón dividido. El Levante no lo necesitaba. Ya tiene su premio. El mejor posible.

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