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El consejo del Levante UD muestra su preocupación por la crisis deportiva

Quico Catalán, junto a Muñiz antes de un partido. / manuel molines
Quico Catalán, junto a Muñiz antes de un partido. / manuel molines

Los directivos esperan una mejoría en la actitud de los jugadores y no entienden algunas decisiones de Muñiz, aunque apoyan al técnico

JOSÉ MOLINSVALENCIA.

Los malos resultados, y en especial la imagen del Levante en el último partido ante el Girona, han provocado preocupación en todos los estamentos del club. El consejo de administración abordó este tema en su reunión del pasado martes, pese a que el orden del día incluía principalmente la aprobación del balance económico de la entidad para la junta de accionistas del 18 de diciembre. Pero los directivos no quisieron dejar pasar la oportunidad de mostrar su intranquilidad por la peligrosa dinámica del conjunto granota, que ha ido perdiendo puestos en la clasificación en las seis últimas jornadas.

Las malas sensaciones que transmite el equipo por su pobre juego y la pérdida de sus principales virtudes, como la solidez defensiva, la intensidad de los futbolistas y la eficacia en ataque, han sido los causantes de que los consejeros analizaran la situación. Por el momento la clasificación da cierto desahogo a los azulgranas, con seis puntos de distancia sobre el descenso, motivo por el cual la directiva ha optado por dar tranquilidad y confianza tanto a Muñiz como a la plantilla.

Aunque, eso sí, tanto el consejo como la dirección deportiva tienen claro que el partido de la próxima jornada en Las Palmas puede marcar el futuro próximo, aunque no de forma drástica. Se calmarían las aguas con una victoria ante un rival directo, que situaría el descenso a nueve puntos y permitiría ver las cosas de otra forma. El club canario ha ratificado a Pako Ayestaran, que se juega su futuro ante el Levante, después de perder todos sus partidos en el banquillo del equipo amarillo. Una circunstancia que también crea inestabilidad en el entorno del rival y en su propio vestuario y que puede favorecer a los granotas.

En cambio, en el peor de los casos con una derrota el equipo se quedaría a tres puntos del descenso, tras una caída libre de siete partidos, lo que provocaría que esa preocupación actual aumentase tras activarse todas las alarmas y se convirtiese en nerviosismo, pero en cualquier caso mientras el equipo siga teniendo margen de distancia con el descenso, la confianza de la directiva en el cuerpo técnico es total.

Los dirigentes confían en que los jugadores muestren una actitud diferente a la que tuvieron en algunos momentos del partido ante el Girona. Pero también hay consejeros que no entienden algunas decisiones de Muñiz, como la titularidad de Jason en baja forma tras estar recién recuperado de su lesión o la falta de confianza en Lukic y Doukouré, internacionales con sus respectivas selecciones y que no tienen sitio en el equipo.

Mientras tanto, la secretaría técnica está trabajando de cara al mercado de enero, en el que como mínimo hará falta un lateral derecho por la lesión de Iván López y, si Enes Unal regresa al Villarreal, también necesitarán un delantero. Además, en función de cómo esté el equipo en la tabla entonces, el club tiene recursos económicos para incorporar algún refuerzo más con el que competir en la segunda vuelta por evitar el descenso.

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