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El chaval que dijo 'no' al Valencia

Víctor Camarasa, en el partido de presentación del Levante en el estadio Ciutat de Valencia. :: EFE
Víctor Camarasa, en el partido de presentación del Levante en el estadio Ciutat de Valencia. :: EFE
  • Víctor Camarasa, que triunfa en el Levante, entra en el punto de mira de la sub-21

Con 17 años, y defendiendo la camiseta del Crack's en División de Honor, no se lo pensó dos veces cuando su equipo se encontró con un penalti a favor en el minuto 95 y perdiendo 2-1 en el campo del Villarreal. La pena máxima le correspondía lanzarla a otro jugador, pero le importó bien poco. Convencido de que lo enviaría a las mallas, agarró el balón mientas discutía con compañeros y entrenador, lo ubicó a 11 metros de la portería y marcó. Ese es Víctor Camarasa, el joven talento que ha puesto la nota más alegre del Levante en el principio de temporada.

Aquella curiosa situación sucedió durante la temporada 2011-12, cuando Camarasa militaba cedido en el Crack's porque el Valencia no estaba contando con él. Este mediocentro de Meliana llega a la escuela blanquinegra cuando empezaba a dar patadas al balón. Ya en fútbol-7 llamaba la atención por sus cualidades. Siempre destacaba. Su carácter le permitió ponerse el brazalete en el cadete A, pero entonces le tocó subir al juvenil B, donde se topó con un inesperado obstáculo.

Un delgadísimo Víctor se convirtió en suplente habitual, entrando al final de los partidos. En muchas ocasiones, compartía banquillo con Fede Cartabia y Nando. Supuso para él un duro golpe psicológico, que se sumó a ciertos problemas personales. Bajo de moral, se descentró.

Como solución, se planteó una cesión. Se marchó al Crack's, un conjunto especialmente bronco, muy distinto al Valencia. Allí se curtió, adquirió intensidad... Pronto se echó al equipo a la espalda, otorgándole criterio en la medular y firmando goles. Fue el líder en un curso que terminó con una salvación cómoda.

Entonces el Valencia cambió su postura. Comunicó a Víctor que veía en él un jugador de peso para la siguiente campaña. Sin embargo, el joven mediocentro ya había tomado una decisión. Acudió personalmente a las oficinas para solicitar al responsable del club que le concediera la baja. Pese a la insistencia blanquinegra por retenerle, el de Meliana forzó su salida.

Entendía que su etapa en el Valencia se había consumido tras la escasa confianza que había recibido un año antes. Y apareció el Levante, que desde el principio apostó por Camarasa. En 2012 firmó por el cuadro granota. En la primera campaña fue el motor de un histórico juvenil A, que fue subcampeón de Liga y llegó a semifinales de Copa.

El pasado verano hizo la pretemporada con el primer equipo, a las órdenes de Caparrós, quien detectó enseguida el potencial de Víctor y lo tuvo cerca suyo. Fue indiscutible en el filial y, con los mayores, jugó seis partidos de Copa y tres de Liga.

Durante la pasada campaña, el Barça se interesó seriamente por él, aunque el Levante se apresuró a renovarle hasta 2019 y blindarle con una cláusula de 12 kilos. Camarasa quiere sentirse importante y sabe que en el Levante lo va a ser. Esta campaña, con Mendilibar, ha dado el salto definitivo a la primera plantilla. El club descartó rotundamente cederlo, pese a las numerosas ofertas de Segunda. Ha jugado como titular los dos partidos de Liga. Ya tiene contrato profesional, aunque por ahora su ficha pertenece al filial.

Nunca ha sido convocado por las categorías inferiores de la selección, pero la sub-21 le sigue y se plantea convocarlo pronto. Ha quedado atrás ese chaval flaco de hace algún tiempo. A sus 20 años, ha ganado en envergadura. Y, más allá de su aspecto rudo, es responsable, disciplinado y encaja bien las críticas. Lleva una vida tranquila, junto a sus padres, y está arropado por sus amigos de siempre, los de Meliana. Aficionado a los coches, a los toros y a la videoconsola, se vuelca en su sueño.

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