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El centenario del Comandante

El centenario del Comandante

  • Morales cumplirá cien partidos con el Levante si juega contra el Almería

  • «No me imaginaba llegar a esta cifra. Es un orgullo para mí y siempre estaré agradecido al club por todo lo que me ha dado», afirma el madrileño

valencia. Es un futbolista atípico. Sin tatuajes ni extravagancias, pese a que últimamente lleva el pelo teñido de rubio, José Luis Morales se ha ganado el corazón del aficionado del Levante, que hasta le hizo un cántico propio. Sus cabalgadas por la banda se unen a la humildad y la cercanía que destila y con su decisión de no abandonar el club tras el descenso abanderó el pasado verano el nuevo proyecto que ya acaricia el ascenso. El madrileño llegó tarde a la élite, y tras curtirse durante años en el barro del fútbol en equipos de su comunidad, brilló en el filial granota, donde llegó ya con 25 años, aprovechó al máximo su cesión al Eibar y al fin se asentó en el primer equipo.

Desde que debutó el 30 de agosto de 2014 en San Mamés ha disputado 99 partidos oficiales con la camiseta azulgrana y si juega el domingo ante el Almería cumplirá los cien. Una fecha sin duda para el recuerdo que llega tras su gol en la pasada jornada en Valladolid que puede darle moral después de dos jornadas sin ser titular, algo que no había pasado esta temporada.

«La verdad es que no me imaginaba llegar a esta cifra. Es un orgullo para mí y me hace muy feliz. Siempre estaré agradecido al Levante por todo lo que me ha dado. Espero que haya cien más o todos los que puedan ser», afirma Morales.

Poco a poco se ha ganado su rol de peso importante en el vestuario, lo que le valió el apodo de 'Comandante', algo que contrasta con su perfil de chico discreto y familiar. Fue a uno de los que más le dolió el descenso consumado en Málaga, pese a su mejor temporada con siete goles, y esta campaña está sufriendo porque no consigue volver a ser ese extremo imparable que asombraba a la grada. «Hasta el momento, me está costando mostrar el Morales que todos quieren ver, el Morales desequilibrante, rápido, que hace ocasiones, que de vez en cuando hace goles... Al final, intento ayudar. El trabajo defensivo de todo el equipo es buenísimo», reconoce.

La presión de ser el líder del proyecto y la ansiedad por no marcar goles le atenazaron durante la primera vuelta, pero aún así siempre ha sido un fijo para Muñiz. Y no sólo para el asturiano, ya que Morales ha jugado con los cuatro técnicos que ha tenido en el primer equipo. Desde Mendilibar, que le hizo debutar en Primera, después Lucas Alcaraz, que le reconvirtió en lateral por ambas bandas y llegó a decir del madrileño que era el jugador revelación de la Liga 2014-15 y más tarde Rubi, quien le devolvió al extremo y explotó su faceta goleadora.

«Por suerte, los entrenadores que han pasado han confiado en mí y yo les he intentado devolver esa confianza con trabajo e intentando hacer goles, que es a lo que nos dedicamos y lo que nos gusta. Llegué más tarde de lo normal a la élite, pero igual un poco más hecho y pasando por todas las categorías nacionales. Eso te hace crecer como persona y futbolista», apunta.

Sueña con regresar a la máxima categoría, algo que cumplirá en las próximas semanas junto a este equipo que quiere batir récords en Segunda División, y estrenará su treintena de años codeándose de nuevo en los mejores estadios de España, siempre con su dorsal 11 a la espalda que recuerda a los extremos a la vieja usanza. Los que no llevaban tatuajes. Como Morales.

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