El trío de Elliott celebra su triunfo./AFP
El segundo oro de la vela española en Londres 2012 tuvo una celebración mucha más tranquila que el primero en el muelle de la Academia Nacional del Vela de Weymouth y Portland. Era la última regata de los Juegos, la mayoría de los periodistas internacionales ya se había marchado de la ciudad y el ambiente era de una cierta nostalgia por el adiós. Frente al fiestón sevillano que se montó con Marina Alabau, las tres integrantes del Elliott 6m fueron recibidas por algunos compañeros y técnicos del equipo nacional y, aunque la alegría era inmensa, todo resultó mucho más comedido. Hasta las propias regatistas se mostraron más serenas que efusivas, como si las tres horas de duelo a muerte con las australianas les hubieran dejado vacías.
Mientras la patrona Támara Echegoyen pasaba a realizar el control antidoping, por la zona mixta desfilaron la gallega Sofía Toro y la asturiana Ángela Pumariega. La primera reconoció que la final había sido un cara y cruz que pudo caer para cualquiera de los dos lados. “Estábamos convencidas de que íbamos a ir a cinco mangas y que iban a ser muy reñidas porque ellas son muy buenas. Además, las condiciones les favorecían porque había mucho viento. Yo las veía como favoritas. La verdad es que todavía no nos lo creemos”, comentó la coruñesa, la más joven del trío con 21 años. Toro no dudó al contestar cuando se le preguntó qué suponía esta medalla de oro: “Es el premio al trabajo y a la ilusión”.
Ángela Pumariega, que pasó un buen rato atendiendo a la prensa australiana y al departamento de comunicación de los Juegos, sonreía con una cierta incredulidad. Como Toro, tampoco ella se lo acababa de creer. “No esperábamos esto para nada. Pocos creían en nosotras. Nuestros padres y algunos más, ja, ja. Hemos recibido la recompensa a un trabajo muy duro, a muchas horas de vídeos, de gimnasio y de navegación”, comentó la gijonesa, para quien la clave de la final estuvo en la salida de la quinta regata y en la penalización sufrida por las australianas, a las que quizá, así lo apuntó Toro, les pudo la presión en algunas situaciones: el error que provocó la caída al agua de su 'skipper' y el citado penalti en la tanda definitiva.
LONDRES 2012
