Pietro Figlioli (gorro azul) marca de penalti. / AFP
España, 7 Italia, 10
España: Iñaki Aguilar (p), Dani Pinedo (p), David Martín, Xavi Vallés, Iván Pérez, Balazs Sziranyi, Mario García, Blai Mallarach, Marc Minguell (2 goles), Xavi García (1), Guillermo Molina (1), Felipe Perrone y Albert Español (1).
Italia: Stefano Tempesti (p), Giacomo Pastorino (P), Amaurys Pérez, Niccolo Gitto, Pietro Figlioli (1), Alex Giorgetti, Maurizio Felugo (1), Massimo Giacoppo, Valentino Gallo (2), Christian Presciutti (1), Deni Fiorentini, Matteo Aicardi (2) y Danijel Premus (3).
Parciales: 0-2, 3-4, 1-2 y 3-2.
España cerró este lunes la fase preliminar de los Juegos con una nueva derrota, la segunda de este campeonato, ante una Italia que fue mejor, hizo más por ganar y se encontró además con un portero, Tempesti, en estado de gracia. Con este resultado, los hombres de Rafa Aguilar acaban terceros de su grupo y por tanto se enfrentarán en cuartos a Montenegro, el segundo del otro sexteto.
Como a Italia y a España les tocó jugar el último partido de la fase previa ya conocían todos los emparejamientos posibles y, así, el dilema antes del encuentro era: ¿qué es mejor, medirse a la todopoderosa e histórica Hungría o a la emergente y novedosa Montenegro? España lo tuvo claro y eligió la segunda opción. Porque los magiares pueden haber tenido una primera fase de torneo algo irregular, en la que han mostrado dudas, pero tienen nueve oros olímpicos en sus vitrinas y eso, llegado el partido de cuartos en el que no hay margen de error, pesa mucho.
La historia no gana partidos, aunque sí intimida, así que España no salió a morder contra Italia, como otras veces. Y buena muestra de ello fue la manera con la que los jugadores españoles celebraron sus goles. Faltaba júbilo, no había puños cerrados y mucho menos dientes apretados. De alguna manera, los chicos de Aguilar saltaron al agua pensando que si les salía un buen día ganarían a Italia, pero si salía cruz, tampoco importaba tanto, a pesar de que las especulaciones muy descaradas están penadas en los Juegos (véase lo que ocurrió en bádminton).
España además se encontró con una gran Italia, la actual campeona del mundo, que igual que Hungría no ha tenido una fase previa demasiado brillante. Pero ya se sabe lo que ocurre con los equipos italianos: empiezan mal y siempre acaban muy arriba. El caso es que los españoles se dieron de bruces con un 4-0 de entrada en contra en poco más de parte y media que les dejó a merced de los transalpinos durante todo el partido. Un ventaja que, aunque España hubo momentos del partido que pudo acercarse, nunca llegó a neutralizar. Del 4-0, pasaron al 8-4 en el tramo final y de ahí al 10-7 que reflejó el electrónico, que hizo justicia con lo que arriesgó cada contendiente. Por si fuera poco, el cuadro español se encontró con un porterazo en la meta italiana, Stefano Tempesti, que paró el 70% de lo que le dispararon. Un muro, incluido en las jugadas de superioridad, en las que España solo aprovechó tres de once, un balance muy pobre para intentar ganar a Italia, un equipo con tres oros olímpicos, una plata, dos bronces, y tres títulos mundiales, a la que si no le muestras tu mejor versión, lo normal es que te gane.
Acaba la fase de grupos y empieza un nuevo torneo, en el que la primera estación para España se llama Montenegro. Son sus segundos Juegos como Estado independiente de Serbia. En Pekín los montenegrinos fueron cuartos, y ojo porque la selección española cayó ante ellos en la final del preolímpico de Edmonton (12-9).
Los cruces en cuartos:
Croacia-EEUU.
Serbia-Australia.
España-Montenegro.
Italia-Hungría.


LONDRES 2012
