
Stephen Kiprotich está acostumbrado a romper la lógica. La primera vez que corrió un maratón fue hace 16 meses. El ugandés fue contratado para hacer de liebre en Enschede, pero se vio fuerte y decidió seguir hasta el final para llevarse el triunfo y establecer un nuevo récord nacional. En Londres, en la prueba que cerraba el programa atlético, no figuraba en quiniela alguna, centrada en etíopes y kenianos, las nacionalidades que ocupan los primeros 30 puestos del ranking. Y la lógica parecía imponerse en el kilómetro 34, cuando el ugandés se descolgó de los kenianos Abel Kirui y Wilson Kipsang Kiprotich. Pero uno más tarde, ante el cartel de la milla 23, remontó y atacó. Se marchó por delante y ya no volvió a verlos hasta la meta (2:08.01).
Kiprotich urgó en la herida de Kenia, un país consternado, que entró en Londres sacando pecho (se llegó a hablar de 12 medallas de oro) y que se marcha con los títulos de Ezekiel Kemboi (3.000 m obstáculos) y David Rudisha (récord del mundo en 800). Cuatro oros menos que en Pekín, hace cuatro años; cinco menos que en el Mundial del año pasado. Ningún maratoniano pudo herederar el título que conquistó, por primera vez para Kenia, Wanjiru hace cuatro años. Wanjiru ya no está. Murió con 24 años al caer por el balcón tras una disputa familiar. Lo intentó Kipsang, que pasó la media en solitario (1:03.15), pero acabó pagando el parcial, del kilómetro 10 al 15, que hizo en 14.11, y concluyó tercero. Y lo probó Kirui, campeón en los dos últimos mundiales, que entró a 26 segundos del vencedor.
Uganda ha tenido que esperar 40 años para conocer a su segundo campeón olímpico. El primero, John Akii-Bua, de una familia polígama con 50 hijos, se convirtió en una leyenda del deporte de este país al ganar los 400 m vallas de los Juegos de Múnich tras batir el récord del mundo (47.82). Hubo otro medallista, Davis Kamoga, bronce en el 400 de Atlanta.
Kiprotich, de la tribu Kalenji, nació en la altitud de Kapchorwa, en el monte Elgon, cerca de la frontera con Kenia, hace 23 años. El sexto de los siete hermanos dejó de estudiar a los 17 años para centrarse en el atletismo. Cruzó de Uganda a Kenia y se juntó con Eliud Kipchoge, excampeón mundial de 5.000, en Eldoret para poder entrenarse con compañeros de más calidad que no abundaban en su país.
El intruso ugandés les ha arrebatado la corona del maratón que pertenecía al difunto Wanjiru. Kenia, donde 340 atletas habían hecho la mínima para estos Juegos en maratón, plata y bronce en Londres, fue batida por Kiprotich.
El mejor de los españoles fue Carles Castillejo, vigésimo cuarto (2:16.17). Por delante de Nacho Cáceres (31º) y José Carlos Hernández (34º).


LONDRES 2012
