¿Pueden realmente los laboristas de Corbyn gobernar Reino Unido?

Jeremy Corbyn, durante una conferencia. /Afp
Jeremy Corbyn, durante una conferencia. / Afp

El líder de la izquierda británica afirma que la crisis de 2008 y el 'Brexit' les han dejado «en el umbral del poder»

IÑIGO GURRUCHAGABrighton. Enviado Especial

Jeremy Corbyn ha invitado a Theresa May a "coger otras vacaciones para pasear por las montañas y tomar otra decisión impulsiva", como ocurrió en abril convocando elecciones. Le ha pedido que "enderece su Gobierno o se aparte". Los sondeos dan ventaja a los laboristas, dirigidos ahora por su facción más izquierdista, pero su líder cree que están "en el umbral del poder". Esa posibilidad depende del desenlace del 'Brexit'.

Un Gobierno laborista nacionalizaría de nuevo el ferrocarril, el suministro de agua, una parte del sector energético. Eliminaría las leyes que han restringido la actividad de los sindicatos en las últimas décadas. Subiría los impuestos a las empresas y al 5% de las rentas más altas. Dotaría a las instituciones públicas de poderes para cambiar radicalmente la política de vivienda. Este laborismo, dijo Corbyn, "quiere reparar el modelo económico roto forjado por Margaret Thatcher".

Ese gran cambio de dirección evoca el protagonizado por el laborismo de Clement Attlee en 1945, tras el fin de la guerra. En la conferencia que el partido ha celebrado estos días en Brighton, unas treinta personas se congregaron en la noche del martes para debatir sobre 'qué haría Clem'. John Bew, su biógrafo, señalaba en el debate un tema común entre Attlee y las aspiraciones de hoy: "un Gobierno de grandes reformas en una era de austeridad".

Entre 1945 y 1948, el Ejecutivo laborista nacionalizó el carbón, el acero, la electricidad, buena parte del transporte, el Banco de Inglaterra, los hospitales. Creó un servicio público y universal de sanidad y una extensa seguridad social, también la financiación pública de representación legal para personas sin medios. Definió la estructura del Estado británico hasta el giro conservador impulsado por Thatcher.

El programa laborista es para algunos de sus seguidores conectar de nuevo con aquella idea de la socialdemocracia. Pero Attlee- hombre metódico, discreto y de familia y talante conservadores, combatió en las dos guerras mundiales, compartió con los conservadores de Winston Churchill la coalición que sostuvo a Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial, promovió la creación de la OTAN y la disuasión nuclear. Rompió así con el pacifismo de su predecesor, George Lansbury, cuya figura parece más similar a Corbyn.

Attlee detestaba el radicalismo retórico, la adopción de causas de moda y era un conocedor sistemático de la mecánica burocrática en el Gobierno y en el partido. No se sentiría cómodo en los actos eufóricos de Momentum, el movimiento que impulsa a Corbyn dentro de su partido, aunque sentiría quizás respeto por John McDonnell, que está preparando con los altos funcionarios de la administración manuales de implementación técnica del programa laborista.

Colapso y sorpresa

"Somos la alternativa de Gobierno", ha dicho el líder, Jeremy Corbyn, en su discurso de clausura de la conferencia. La traducción literal sería "Gobierno a la espera". A la espera de que el nuevo realismo de Theresa May sobre el 'Brexit' choque contra la realidad del discurso del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que ha señalado en diferentes ocasiones que la elección no es entre un 'Brexit' duro y otro blando, sino entre uno duro o 'no 'Brexit''.

A la espera de que en marzo de 2019, como muy tarde, el Gobierno y el Partido Conservador sufrirán una debacle tras haber guiado al país a un callejón sin otra salida que crear sin preparación previa una economía bucanera en impuestos y regulaciones. En esas circunstancias, los resultados en las elecciones generales de junio y lo que dicen los sondeos llevarían al laborismo de Corbyn a gobernar Reino Unido.

La prensa conservadora se ha alarmado porque McDonnell ha explicado esta semana, en una charla a la asamblea paralela de Momentum, que algunos colaboradores de su oficina, responsable de preparar la futura política económica, están utilizando software de juegos de guerra para hacer simulaciones sobre cómo respondería el futuro Gobierno laborista en sus primeros días a una caída vertiginosa de la libra, a una fuga de capitales.

Para Corbyn, en su discurso de hoy, el "establishment" no ha comprendido que "el consenso nacional se ha desplazado" y por eso se alarma por el ascenso de este laborismo. "2017 puede ser el año en el que la política finalmente ha alcanzado al 'crash' de 2008", añadió. El desorden del 'Brexit' de May y el malestar económico en la última década llevarían al poder a un grupo que hace tres años representaba una pequeña facción del grupo parlamentario laborista.

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