El día que Niza no olvidará

El 14 de julio de 2016, el 'camión de la muerte' irrumpió en el Paseo de los Ingleses y acabó con la vida de 86 personas. Se cumple un año

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Una fiesta nacional marcada por el terrorEfe
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Una fiesta nacional marcada por el terror

Niza se había preparado a conciencia. La ciudad celebraba el 14 de julio, un día fiesta nacional en Francia. Alrededor de 30.000 personas acudieron al Paseo de los Ingleses a disfrutar del tradicional espectáctulo de fuegos artificiales. Fue entonces cuando un extremista irrumpió en la avenida marítima de la ciudad francesa con un camión y embistió a la multitud, acabando con la vida de 86 personas y causando 450 heridos.

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Así fue el atentado

El llamado 'camión de la muerte' forzó a las 22.45 horas de aquel fatídico jueves jueves las barreras que cortaban a la circulación uno de los accesos a la zona peatonal del paseo. El vehículo pesado, un tráiler frigorífico de 19 toneladas, recorrió un par de kilómetros entre los portales 11 y 147 del paseo marítimo, zigzagueando y subiéndose a la acera para causar el mayor número posible de víctimas e incluso se desvió hacia un tiovivo en el que se divertían numerosos niños acompañados por sus familiares. El conductor, que viajaba solo al volante, recorrió un par de kilómetros que le salieron al paso a la altura del hotel Negresco antes de ser abatido a tiros de sus armas reglamentarias 300 metros más lejos cerca del Palacio del Mediterráneo, un lujoso complejo hotelero.

La preparaciónEfe
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La preparación

El autor había alquilado tres días antes el vehículo con su verdadera identidad en una agencia de Saint Laurent du Var, localidad de las afueras de Niza, a la que tenía que devolverlo el miércoles. En el interior del tráiler se encontró una bicicleta con la que a las 21.34 horas del jueves llegó solo al lugar donde estaba aparcado como recogió una cámara de vigilancia. En la cabina del vehículo pesado se descubrieron su permiso de conducir auténtico, una tarjeta de crédito a su nombre y un teléfono móvil. También se encontraron un arma corta del calibre 7,65 milímetros, un cargador, cartuchos y casquillos, otra pistola de plástico y dos réplicas ficticias de fusiles de asalto así como una granada de mano desmilitarizada.

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El autor

El ataque fue reivindicado por el Daesh pero la investigación no logró confirmar ninguna conexión entre el grupo yihadista y el autor del atentado, Mohamed Lahouaiej Bouhlel, un tunecino con nacionalidad francesa de 31 años. Estaba fichado por delitos comunes y no tenía antecedentes yihadistas. Nacido el 3 de enero de 1985 en la localidad tunecina de Sousse y domiciliado en la capital de la Costa Azul, tenía permiso para residir en Francia durante veinte años en vigor desde el 15 de enero de 2009 con autorización para trabajar. Desde hacía un par de años vivía solo en un piso de un barrio popular del este de Niza situado en la carretera de Turín que fue registrado por la policía, que se incautó de material informático y telefónico así como diversos documentos. Sus vecinos lo retrataron como un individuo solitario y silencioso que trabaja como repartidor con una camioneta que estacionaba cerca de su domicilio. No era en apariencia una persona religiosa, le gustaba bailar salsa y tenía carácter huraño. Conocido de la policía por actos de violencia doméstica, amenazas, robo y destrozos entre 2010 y 2016, se encontraba separado de su mujer, con la que había tenido tres hijos.

Un camión descatalogadoEfe
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Un camión descatalogado

Se trata de un Renault Truck Midlum de 270 caballos, un viejo vehículo descatalogado que sirvió a la perfección a los propósitos de Mohamed Lahouaiej Bouhlel. Con dos ejes y capaz de cargar 19 toneladas de peso, la potencia de sus 270 caballos y la ausencia de carga le permitió alcanzar una velocidad muy elevada en un corto espacio. El vehículo que arremetió contra la multitud a unos 80 kilómetros por hora pesa en torno a los 7.000 kilos. Se trata de un ejemplar fabricado en Lyon por Renault Trucks, una compañía que pertenece al grupo Volvo Trucks. Pese a su vejez, estaba dotado de los nuevos parachoques que expulsan a los atropellados, en vez de meterlos bajo las ruedas (hecho que hubiera detenido al camión) como sucedía antes

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«Vi cuerpos volar como en un juego de bolos»

El pánico y el terror se apoderaron del paseo marítimo. Daniel Allemand, periodista en el diario local 'Nice-Matin', relató que el camión pasó a pocos metros de él y apenas se dio cuenta. "Vi que los cuerpos volaban como en un juego de bolos. Escuché ruidos, gritos que no olvidaré en mi vida. Estaba paralizado, fui incapaz de moverme. A mi alrededor sólo existía el pánico. Seguí el coche fúnebre con la mirada. La gente corría, chillaba, lloraba. Entonces caí en la cuenta de qué pasaba. Y corrí con ellos. En dirección al restaurante Cocodrile, el sitio donde todo el mundo se refugiaba... Sólo pasaron unos segundos, pero me parecieron una eternidad".

Al día siguienteAfp
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Al día siguiente

Niza despertaba el 15 de julio sumida en el horror. A lo largo del día, la avenida se fue llenando de altares improvisados. En cada una de las bocacalles que conducen al paseo de los Ingleses los vecinos y los turistas depositaron flores con mensajes, banderas tricolores con crespones negros o sencillos folios con la frase "No os olvidaremos". Homenajes que siguieron sucediéndose en los días posteriores.

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