Putin afronta a partir de hoy el más difícil de sus mandatos

Vladímir Putin interviene en la Duma. / KIRILL KUDRYAVTSEV (AFP)

Salvo que se reforme la Constitución, no podrá volver a presentarse en 2024

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú

El presidente ruso, Vladímir Putin, vencedor de los comicios del pasado 18 de marzo con casi el 77% de los votos, el mejor resultado obtenido por él hasta ahora, tomará hoy posesión de su cargo en el Kremlin. Será su cuarto mandato al frente del país más los cuatro años que desempeñó el cargo de primer ministro (entre 2008 y 2012), en total casi 19 años en lo más alto de la política rusa.

La situación en la que esta vez tendrá que ejercer el poder son las peores con las que se ha encontrado hasta la fecha y «por su propia culpa», estima el antiguo patrón de la petrolera rusa Yukos y ahora opositor en el exilio, Mijaíl Jodorkovski.

A su juicio, «tiene solamente tres caminos en su política y ninguna de las salidas es buena: acometer una liberalización controlada que propicie un cambio de poder (algo poco probable), lograr otra vez una elevación del nivel de vida de la población continuada durante varios años (prácticamente imposible) o atreverse con otra aventura en el plano internacional (opción que implica el peligro de una gran guerra).

Por su parte, el economista liberal y líder de la formación extraparlamentaria «Yábloko», Grigori Yavlinski, es todavía más pesimista y considera que Rusia «tiene seriamente amenazadas sus perspectivas» futuras. Con ese título escribe un artículo en la web de su partido asegurando que ha sido la política exterior de Putin en los últimos años lo que ha cercenado las posibilidades del país en todos los terrenos, pero especialmente en el económico a causa de las sanciones y el aislamiento al que está sometido.

Yavlinski, que participó en los comicios presidenciales de marzo y obtuvo sólo el 1,05% de los sufragios (casi 800.000 votos frente a los 56 millones y medio que cosechó Putin), señala que «Rusia, país con reputación cero en Occidente e incluso negativa» se percibe como «un problema» contra el que hay que adoptar medidas.

El dirigente liberal enumera cuestiones como la anexión de Crimea, la guerra en el este de Ucrania, la injerencia en las elecciones de otros países, la elaboración masiva de «fake news», el envenenamiento el ex agente Serguéi Skripal y su hija y la irrupción en la guerra de Siria a contrapelo de los deseos de la mayor parte de los estados de la región. Según sus palabras, Siria, pese a los éxitos logrados hasta el momento, será para Rusia «una verdadera trampa» como también la apuesta hecha en la alianza con Teherán, país ahora en el punto de mira de Tel Aviv y Washington.

Yavlinski asume que, con todo ese bagaje, Putin lo va a tener más difícil que nunca y ni siquiera la fuerza militar de Rusia va a servir para aplacar a los «halcones» con los que se está rodeando el presidente estadounidense, Donald Trump. El dirigente opositor lamenta que «a Rusia en el mundo no se la percibe como en su día a la Unión Soviética, sino peor, más bien como actualmente a Irán o Corea del Norte».

Las sanciones contra Rusia, especialmente las últimas adoptadas por Estados Unidos contra varios magnates y empresas, que han diezmado gigantes como Rusal, el mayor productor mundial de aluminio, han puesto otra vez la economía rusa al borde de la recesión. Ni siquiera la ligera recuperación de los precios del petróleo, fuente principal de ingresos para el país, ha evitado el continuo descenso de la cotización del rublo, la moneda nacional.

El gran país eslavo, cuya población alcanza los 144 millones de habitantes, tiene 20 millones que viven por debajo del umbral de la pobreza, según cifras oficiales, y otros 30 millones que llegan a fin de mes con enormes dificultades. Ante la actual situación de las arcas públicas, los colaboradores de Putin ya han insinuado que habrá que subir los impuestos y elevar la edad de jubilación, medidas que contribuirán con toda seguridad a elevar el malestar general.

De acuerdo con la Constitución rusa, el Gobierno dimite en bloque el día en el que el jefe del Estado toma posesión. Se abre un periodo máximo de dos semanas para que éste presente a la Duma (Cámara Baja del Parlamento) un candidato para el cargo de primer ministro, pero se espera que lo haga hoy mismo. Es muy probable que repita en el cargo Dmitri Medvédev.

Los legisladores tienen una semana para ratificar o rechazar la propuesta de nombramiento hecha por el presidente, pero se da por hecho que darán el visto bueno al candidato de Putin mañana mismo. Una vez que la Duma confirme al jefe del Gobierno, éste tiene una semana para presentar al presidente del país sus propuestas sobre la estructura y composición del Ejecutivo. Hay rumores de que, este año, la ceremonia de investidura de Putin será más discreta que las anteriores.

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